A pocos días del pitazo inicial, la cantante mexicana Julieta Venegas presentó el tema oficial de su país para la justa mundialista.
La pieza, que busca celebrar la diversidad y la pasión por el fútbol, ha desatado una ola de reacciones encontradas en redes sociales y entre la prensa especializada.
Por un lado, sus seguidores elogian la apuesta: una melodía fresca, alejada de los clásicos himnos épicos, que resalta la alegría popular y el carácter inclusivo del deporte. Destacan que Venegas imprime su sello intimista sin caer en el folclore facilista.
Sin embargo, las críticas no se han hecho esperar. Un sector del público la tacha de “forzada”, “demasiado comercial” argumentando que intenta abarcar tantos mensajes (igualdad de género, respeto, diversidad cultural) que termina sonando a consigna política más que a cántico de cancha.
Otros la consideran “lenta y desangelada”, poco adecuada para los estadios donde se necesita ritmo y garra.
La propia Venegas ha defendido la canción: “No quería hacer otro ‘ole, ole, olé’. El fútbol también es emoción y encuentro”.
Más allá de gustos, lo cierto es que el tema ya cumple su objetivo: tener a todo el mundo hablando del Mundial antes de que ruede el balón.
Y aunque algunos prefieren un ritmo contagioso y un mensaje simple, muchísimos otros agradecen que el fútbol también enfoque a las minorías y que rompa el silencio de algunas causas, que ahora también tendrán su banda sonora, mientras ruede el balón.











