La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció a Cuba ante la plenaria de la 79 Asamblea Mundial de la Salud con sede en Ginebra por mantener su condición de país libre de transmisión del VIH y la sífilis de madre a hijo.
El certificado que así lo acredita fue entregado a la viceministra primera de Salud de la mayor de las Antillas, Dra. Tania Margarita Cruz Hernández, por el director general de la OMS, Thedros Ghebreyesus.
Este logro sitúa a la nación caribeña entre los referentes internacionales en materia de salud pública y prevención de enfermedades transmisibles. El reconocimiento constituye un respaldo a años de trabajo sostenido en la atención materno-infantil y a las estrategias dirigidas a garantizar una atención integral durante el embarazo.
La validación concedida por la OMS se otorga a los países que consiguen reducir la transmisión maternoinfantil a niveles tan bajos que dejan de representar un problema de salud pública. Para ello deben cumplirse rigurosos indicadores relacionados con la cobertura prenatal, el diagnóstico oportuno y el acceso al tratamiento de las mujeres embarazadas.
El resultado alcanzado por Cuba es fruto de un sistema de vigilancia y atención sanitaria que prioriza el seguimiento temprano de las gestantes, la realización sistemática de pruebas diagnósticas y la aplicación inmediata de tratamientos cuando son necesarios. Las acciones incluyen además la integración de programas de salud materna con servicios de prevención y control de infecciones de transmisión sexual.
En 2015, Cuba fue el primer país del mundo en alcanzar este hito. La Dra. Margaret Chan, entonces directora general de la OMS declaró: «Eliminar la transmisión de un virus es uno de los mayores logros posibles en materia de salud pública. Esta es una gran victoria en nuestra larga lucha contra el VIH y las infecciones de transmisión sexual, y un paso importante hacia una generación libre de sida».
Otras autoridades de la salud regional destacaron que la experiencia cubana demostraba que el acceso universal y una cobertura sanitaria amplia pueden generar resultados concretos incluso frente a desafíos complejos.
Especialistas consideran que la eliminación de la sífilis congénita tiene un profundo impacto social y sanitario, debido a que esta enfermedad puede provocar pérdidas fetales, muerte neonatal, nacimientos prematuros y otras complicaciones graves.
De acuerdo con estadísticas de la OMS, la carga de morbilidad y mortalidad debida a la sífilis congénita es elevada. En 2022, esa organización estimó en 700 mil los casos de sífilis congénita y 390 000 resultados adversos al nacer a nivel mundial.
En cuanto al VIH, las cifras globales más recientes muestran que alrededor de 130 mil niños adquirieron el virus en 2023–2024 por transmisión maternoinfantil o durante la lactancia. Ese número representa una reducción muy marcada respecto a principios de siglo, cuando se registraban más de 500 mil infecciones pediátricas anuales.










