La propuesta de la FIFA de vender un porcentaje del negocio de la Copa Mundial a inversores privados ha desatado una ola de críticas sin precedentes. Tres confederaciones —UEFA, Concacaf y AFC— manifestaron su rechazo frontal.
El plan, denominado FIFA Forward Enterprise (FFE), busca crear una filial valorada en 20 000 millones de dólares y ofrecer hasta un 21 por ciento a inversionistas externos para recaudar 4 200 millones que se destinarían a duplicar la financiación de las 211 federaciones miembro.
El diluvio de críticas por la falta de transparencia
La UEFA fue la primera en alzar la voz al considerar que el proyecto “cruza una línea que las instituciones del fútbol nunca deberían cruzar”, afirmando que “el alma y la gobernanza del fútbol no son activos para comercializar”.
Horas después, la Concacaf expresó su “profunda preocupación” por la falta de debido proceso, denunciando que conoció el plan “únicamente a través de los medios de comunicación”. La AFC, por su parte, reprochó a la FIFA que iniciativas de esa “magnitud y trascendencia” se diseñaran sin consulta previa.
El malestar se extendió a la Asociación de Clubes Europeos (EFC), que representa a 850 clubes, y a la Unión de Clubes Europeos (UEC), que advirtió que “el Mundial no es un activo comercial cualquiera”. El expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, lamentó que “la estrecha relación entre Infantino y el presidente de EE.UU. ha alcanzado una dimensión financiera que daña profundamente al fútbol”.
Infantino contraataca: “Es una oportunidad, no una obligación”
Ante el aluvión de críticas, Gianni Infantino rompió su silencio en un video de casi cinco minutos para defender apasionadamente su proyecto.
“FIFA Forward Enterprise es una propuesta, una oferta. Forma parte de un proceso democrático y, sobre todo, es una oportunidad, no una obligación”, enfatizó el presidente de la FIFA.
Aseguró que FFE solo se implementaría “si, y solo si, es aprobada por la mayoría de nuestras 211 Asociaciones Miembro y el Consejo de la FIFA”.
Infantino justificó la necesidad del proyecto argumentando que “demasiado poco del creciente valor comercial del fútbol llega a las partes del deporte que más lo necesitan”. Destacó que cada federación podría recibir hasta 40 millones de dólares —20 millones del programa Forward y 20 millones adicionales del nuevo FIFA Fast Forward Program—, frente a los 8 millones actuales . “Es una oportunidad de oro para acelerar el desarrollo del fútbol a nivel mundial”, sentenció.
El dirigente insistió en que la FIFA mantendría el control absoluto sobre la gobernanza y las decisiones deportivas, y que los inversores tendrían solo una participación minoritaria sin rol operativo. “Los aficionados siguen siendo la piedra angular del deporte, y el fútbol que ven y aman no cambiará”, prometió.
Un ultimátum que enciende aún más la polémica
Según una carta filtrada por The Times, Infantino dio a las federaciones un plazo de 53 días —hasta el 19 de septiembre— para aceptar el plan; si lo rechazan, recibirían un 75 por ciento menos de financiación.
La UEFA calificó este ultimátum como revelador: “Esto dice todo lo que necesita saber sobre este plan”. El organismo europeo ya convocó una reunión de emergencia con sus 55 federaciones para definir una postura conjunta.
La propuesta, que recuerda al fallido intento de 2018 con SoftBank, cuenta con el respaldo del fondo de Joshua Kushner, cuñado de Jared Kushner, y el asesoramiento de JP Morgan. El futuro del fútbol mundial pende ahora de la decisión que tomen las 211 asociaciones miembro en las próximas semanas.










