Luces y sombras en los primeros 100 días de Joe Biden

Un contraste de luces y sombras caracterizó los primeros 100 días del presidente estadounidense, Joe Biden, en la Casa Blanca, quien durante el periodo enfrentó, con aciertos y desaciertos desafíos poco comunes y diversos.

Desde hace varias semanas, expertos y medios de prensa valoran la gestión del gobernante, en una tradición que comenzó durante el primer mandato de Franklin Roosevelt en 1933, cuando desplegó un programa para enfrentar la Gran Depresión.

Entre los principales retos que está enfrentando Biden desde que asumió el cargo el 20 de enero pasado, está la respuesta a la mortal pandemia de la Covid-19, que ya dejó más de 587.440 muertos en la nación norteña, y efectos letales en el desempeño económico.

También como otro de las mayores desafíos está la grave crisis migratoria en la frontera con México, así como una creciente y cada vez más letal ola de violencia con armas de fuego.

Algunas luces en la respuesta a la pandemia

Biden prometió administrar a sus compatriotas unas 100 millones de vacunas contra la Covid-19 en sus primeros 100 días en el cargo, promesa que de acuerdo con cifras oficiales sobrecumplió, pues ya se inocularon 230 millones de estadounidenses.

Más de 3.000 personas morían diariamente cuando el veterano político demócrata llegó al poder, ahora esa cifra está por debajo de 700 por jornada, destacan expertos citados por medios estadounidenses.

En este contexto, sus aliados más cercanos en el Congreso se sienten bien con la trayectoria de su administración, en particular tras la aprobación del paquete de ayuda de Biden frente a los efectos de la Covid-19 por 1,9 billones de dólares, aprobado por el Congreso y su propuesta de inversiones en infraestructura por 2,25 billones, todavía bajo un fuerte debate.

Violencia armada y crisis migratoria

Los tiroteos masivos en Estados Unidos experimentaron en las últimas semanas un incremento sorprendente y en lo que va de año se registraron 163 eventos de este tipo, poco menos que el doble de los 94 que hubo durante el mismo período de 2020, de acuerdo con cifras de la organización no gubernamental Archivo de Violencia con Armas.

Entre los sucesos más relevantes en ese sentido está la muerte reciente de Andrew Brown, asesinado por un policía en el estado de Carolina del Norte la semana pasada, en lo que sus familiares y abogados calificaron de una ejecución extrajudicial.

El hecho se produjo un día después de que Derek Chauvin fuera condenado por asesinato en segundo grado, entre otros cargos, por la muerte de George Floyd en mayo de 2020.

Otro suceso violento de los últimos días fue la muerte de la adolescente afronorteamericana Ma’Khia Bryant, de 16 años, a manos de la policía en Columbus, Ohio, por solo citar algunos de los casos más recientes que ensombrecen la gestión de Biden.

En cuanto a inmigración, el mandatario demócrata actuó rápidamente para revertir algunas de las políticas de línea dura de su antecesor, Donald Trump en esta esfera, pero enfrentó serias dificultades para lidiar con un aumento sin precedentes del arribo de indocumentados a la frontera entre Estados Unidos y México, incluidas decenas de miles de familias y niños no acompañados, que no tienen un mínimo de condiciones donde están detenidos.

Sombras e incertidumbre en política exterior

En sus primeros meses en la Casa Blanca, el gobernante demócrata impuso sanciones a Rusia con el pretexto de una supuesta interferencia de Moscú en las elecciones de 2020 y se refirió al presidente ruso Vladimir Putin como un “asesino”.

Su reciente decisión de retirar las tropas de Afganistán para el 11 de septiembre, en medio de una compleja situación de seguridad en ese país, mostró una vez más a la opinión pública uno de los principales escollos que enfrenta el gobernante en su administración.

Entre algunas de las sombras que acompañan al presidente Biden en estos primeros 100 días, en cuanto a sus proyecciones para ultramar, está la falta de un esbozo integral para América Latina y el Caribe y sus reiteradas promesas sobre un vínculo más estrecho con la región.

Sus relaciones con México, y en particular con el presidente Andrés Manuel López Obrador distan mucho de lo que se esperaba, y algo similar ocurre con su promesa de campaña de reconsiderar los nexos con Cuba, llevados a límites excesivamente bajos y al borde de la ruptura durante la administración de Donald Trump, quien impuso medidas punitivas adicionales al bloqueo que Washington mantiene contra la isla desde hace casi seis décadas.

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