Joe Biden y sus primeros 100 días en la Casa Blanca

Un análisis preliminar revela que el presidente estadounidense, Joe Biden, se acerca a sus primeros 100 días en el cargo con una mezcla complicada de problemas en su agenda.

El jefe de la Casa Blanca enfrenta un escenario que se contradice con su intención de que el mundo lo perciba como un gobernante que llegó para limpiar los actos improvisados de su antecesor, Donald Trump, y calmar a sus aliados que sufrieron los gestos poco ortodoxos del magnate convertido en presidente.

Entre los retos que tiene ante sí el mandatario, presionado por una oposición republicana que -como es normal- no le da ninguna oportunidad, están la crisis migratoria en la frontera con México, el impacto humano y económico de la pandemia de la Covid-19, que ya dejó más de 575 mil muertos en la nación norteña, y un alza sin precedentes de los actos de violencia.

Con miles de inmigrantes en la frontera sur, incluyendo centenares de niños sin acompañantes, Biden tiene ante sí un problema humanitario de alto vuelo que provoca fuertes críticas incluso de algunos de sus aliados dentro del Partido Demócrata.

Este asunto continúa en el centro de las preocupaciones del equipo de gobierno de Biden, que tiene a su cargo el manejo de múltiples crisis y conflictos a la vez, tanto en el plano doméstico como internacional.

En ese contexto, la Casa Blanca anunció el lunes nuevos acuerdos fronterizos con México, Honduras y Guatemala que exigen a esos países intensificar la presencia militar en sus fronteras en un esfuerzo por frenar la emigración a Estados Unidos.

Estos convenios salen a la luz cuando Estados Unidos se enfrenta a niveles históricos de migración hacia su frontera sur.

Un total de 20 mil 273 niños que ingresaron de manera irregular a ese país y sin compañía adulta están en custodia federal, según cifras dadas a conocer por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) y el de Seguridad Nacional (DHS).

Funcionarios federales revisan cinco mil 600 casos de menores migrantes para identificar si fueron separados de sus padres en la frontera con México bajo el mandato del expresidente Trump, indicó un informe del DHS.

El objetivo de los arreglos con gobiernos centroamericanos “es hacer más difícil el viaje de los emigrantes y trabajamos con ellos para mejorar la aplicación de la ley en la frontera, donde muchos pierden la vida”, dijo este lunes la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki.

No está claro exactamente cuándo Estados Unidos llegó a los acuerdos con los tres países, y Psaki solo dijo que se firmaron en las últimas semanas, pero su anuncio llega inmediatamente después de múltiples viajes de varios funcionarios de la administración a la región.

Sin embargo, esta es solamente una parte de una larga lista de problemas sobre los cuales aún le falta una definición clara y complican el balance general del comportamiento de su gestión gubernamental en estos primeros meses en el poder.

Otro de los complejos asuntos para Biden es el crecimiento de los hechos de violencia y brutalidad policial en las últimas semanas, eventos que complican los planes del jefe de la Casa Blanca.

Un reporte del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, uno de los tanques pensantes con sede en esta capital, señala que estos actos violentos son en su mayoría provocados por elementos racistas y de extrema derecha como los supremacistas blancos y los enemigos de los musulmanes.

En ese contexto se destacan en los últimos días las reiteradas protestas tras la muerte de otro afroamericano a manos de la policía en la ciudad de Minneapolis, en momentos en que se desarrolla allí el juicio a Derek Chauvin, el exoficial acusado de asesinar a George Floyd en mayo de 2020.

Entre los asuntos que Biden se echó a cuestas está su llamado ‘Plan de empleo estadounidense’ destinado a asignar más de dos billones de dólares en obras de infraestructura, como carreteras, la disponibilidad de banda ancha para el acceso a Internet, entre otros acápites.

Pero además de todo esto, Biden también anda por terrenos movedizos en la arena internacional, tras informar sus planes de retirar las tropas norteamericanas de Afganistán en septiembre, decisión que motivó una reacción de rechazo entre sus adversarios republicanos.

Este anuncio lo hizo en medio de las crecientes tensiones con Rusia, después que llamó “asesino” al presidente Vladimir Putin y del agravamiento de la situación con ese país, tras la movilización de grandes agrupaciones de tropas de la OTAN en las inmediaciones de la frontera occidental de la nación euroasiática, lo que provocó una respuesta inmediata de Moscú.

De cualquier manera, expertos señalan que aún falta un par de semanas para que Biden cumpla los primeros 100 días en la Casa Blanca, pero el plazo no es suficiente como para resolver al menos una parte de todos estos graves problemas pendientes.