Biden entre la Covid-19, el control de armas y la crisis migratoria

   El presidente estadounidense, Joe Biden, sigue el mismo ritmo agitado de su agenda de trabajo desde que asumió el cargo el 20 de enero pasado, con tres temas principales: la pandemia, la crisis migratoria y los esfuerzos por el control de armas.

   Recientemente, el mandatario demócrata se anotó una victoria importante, cuando el Congreso aprobó, con votaciones de línea partidista, el paquete de rescate financiero por 1,9 billones de dólares, documento que firmó y convirtió en ley el 11 de marzo pasado, tras un amplio debate que duró varias semanas.

   Según el gobernante, esta es una legislación histórica destinada a “reconstruir la columna vertebral de Estados Unidos”, afectado por la crisis sanitaria, que ya provocó la muerte a más de 540 mil personas y dejó sin empleo a millones de trabajadores en el país.

   Según encuestas recientes, este paquete de asistencia cuenta con el apoyo de más del 70 por ciento de la población, algo que significa un punto importante no solo para la nueva administración, sino para todos los demócratas que tienen aspiraciones reeleccionistas en los comicios de medio término de 2022 y más allá.

   En esta parte todo parece ir bien para el jefe de la Casa Blanca, pero quizás una de las tareas más difíciles que ya enfrenta desde que ocupó el cargo es el proceso de desmantelamiento  de las polémicas normas establecidas por su antecesor, Donald Trump, en el trato a la inmigración.

   Para algunos expertos, Biden está en un callejón sin salida -o al menos con pocas vías de escape- y muchos lo culpan del aumento del flujo de indocumentados hacia la frontera con México.

   El 15 de marzo, una docena de legisladores republicanos de la Cámara de Representantes, encabezados por el líder de la minoría Kevin McCarthy (California) visitaron el puesto fronterizo en El Paso, Texas.

   Desde allí culparon de la afluencia de indocumentados y las detenciones, incluso de niños, a las políticas de inmigración de la administración Biden y a la decisión de detener la construcción del muro fronterizo del expresidente Trump.

   Esto sucede en medio de las críticas a las autoridades por retener a menores durante largos períodos en instalaciones saturadas que no ofrecen un mínimo de condiciones de vida a quienes allí se encuentran.

   Hasta el 15 de marzo, el Departamento de Salud y Servicios Humanos tenía bajo custodia a más de 8.800 menores y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza a varios centenares, cuyos familiares, por lo general, desconocen su paradero según organizaciones defensoras de los derechos humanos.

   En este escenario,  voceros de la administración en el frente migratorio piden paciencia, y argumentan que no es posible deshacer cuatro años de acciones negativas del gobierno anterior de la noche a la mañana.

   En ese sentido, Roberta Jacobson, exfuncionaria de la administración de Barack Obama (2009-2017) quien tiene a su cargo los temas del presidente Biden relacionados con la frontera sur, dijo recientemente que las polémicas medidas de Trump y sus asesores “no solo descuidaron nuestro sistema de inmigración, sino que intencionalmente lo empeoraron”.

   De acuerdo con estadísticas del Proyecto de Seguimiento de la Política de Inmigración, una organización no gubernamental sin fines de lucro, los funcionarios del anterior gobierno pusieron en vigor alrededor de mil medidas en la esfera migratoria, muy difíciles de desmontar.

   Pero Biden y sus asesores tienen varios frentes abiertos y los republicanos buscan cada resquicio posible para obstaculizar las decisiones de la Casa Blanca, entre otros aspectos la lucha que se lleva a cabo desde hace años en el Congreso, casi sin éxito alguno, para el control de las armas de fuego.

   Los grupos que abogan por establecer ciertas regulaciones a la compraventa de armamentos por parte de los civiles centran su cabildeo en el Senado, después de que los legisladores demócratas de la Cámara de Representantes lograran aprobar dos proyectos importantes a principios de marzo.

   Sobre este aspecto, el líder de la mayoría en el Senado, Charles Schumer, prevé que la nueva legislación pueda tener una vía expedita en la Cámara Alta, con el fin de fortalecer los mecanismos de verificación de antecedentes de los ciudadanos privados que adquieren armamentos.

   A algunos especialistas estas aspiraciones les recuerda promesas anteriores, tras los violentos y reiterados tiroteos que provocaron decenas de víctimas fatales en años recientes.

   Esas propuestas siempre chocaron con la oposición de sectores de la ultraderecha patrocinados por la Asociación Nacional del Rifle (NRA), entidad contraria a cualquier medida que limite el comercio de las armas de fuego.

   De cualquier manera, Biden y sus asesores se esfuerzan por salir de estos escollos antes de cumplir sus primeros 100 días en el poder, abrumados además por complicaciones en la arena internacional, en particular sus relaciones con Rusia, China y un probable empeoramiento del conflicto en la península Coreana.