Biden contraataca en medio de la crisis migratoria en la frontera con México

Vice President Joe Biden speaks during a reception at the Naval Observatory Residence marking the 16th Anniversary of the Violence Against Women Act, in Washington, DC, September 22, 2010. Official White House Photo by David Lienemann.

En las últimas semanas, el presidente estadounidense, Joe Biden, sus asesores y los aliados demócratas en el Congreso lanzaron una nueva ofensiva para contrarrestar la crisis migratoria que enfrenta Estados Unidos en la frontera con México, uno de los retos más importantes de su administración para los próximos meses.

Biden admitió recientemente que Estados Unidos no alcanzaría el tope de admisión de 62 mil 500 indocumentados para el fin del año fiscal en septiembre, debido a la pandemia y a las limitaciones en las capacidades del país para reubicar personas.

En ese contexto, el líder de la mayoría demócrata en el Senado estadounidense, Chuck Schumer, prevé utilizar una maniobra presupuestaria para acelerar un proyecto destinado a legalizar el estatus de indocumentados.

El legislador planifica utilizar esa estrategia en caso de que se derrumben las conversaciones bipartidistas para proporcionar un camino a la ciudadanía a los extranjeros sin papeles que residen en la nación norteña.

Según el diario The New York Times, Schumer dijo en privado a los miembros del Caucus Hispano del Congreso que está “explorando activamente” si sería posible adjuntar una revisión amplia de las leyes de inmigración al plan de infraestructura del presidente Biden que prevé un monto de más de dos billones de dólares, una propuesta que el gobernante está promocionando en una gira por diferentes estados del país.

La intención del senador Schumer es someter el documento a un proceso conocido como reconciliación presupuestaria con una especie de enmienda que incluya los intereses de los demócratas en cuanto al tema migratorio, según dijeron al Times dos personas informadas sobre sus comentarios.

La disposición permitiría que las medidas las avale el Senado dividido en partes iguales, con una mayoría simple de 51 votos con el apoyo de la vicepresidenta Kamala Harris.

Así se evitaría la iniciativa del obstruccionismo del partido rojo y del umbral obligatorio de 60 votos para superar este impedimento, que de otro modo requeriría al menos el apoyo de 10 legisladores republicanos.

 “Los demócratas deben actuar, ahora es el momento”, dijo Sergio Gonzales, director del Immigration Hub, entidad que impulsa una agenda pro-inmigrante en el Congreso.

El plan de inmigración de Biden proporcionaría un camino hacia la ciudadanía para aproximadamente 11 millones de indocumentados y aumentaría el número de por razones de diversidad y los fondos para la seguridad fronteriza.

También se incluye la legislación aprobada por la Cámara para otorgar estatus legal a las personas que fueron traídas a Estados Unidos cuando eran niños, conocidas como Dreamers; inmigrantes a quienes se les otorgó el Estatus de Protección Temporal por razones humanitarias; y también a cerca de un millón de trabajadores agrícolas foráneos.

La Casa Blanca afirma que Biden sigue comprometido con fijar el tope en 125 mil casos para el año fiscal 2022, que comienza en octubre, y entretanto trabajan con el fin de mejorar las capacidades del país para aceptar la mayor cantidad posible de refugiados.

En otra decisión relevante, Estados Unidos comenzará esta semana la reunificación de las familias migrantes separadas en la frontera con México durante el mandato de Trump, con el reencuentro de cuatro madres apartadas de sus hijos, según anunció esta semana el gobierno de Biden.

Más de cinco mil niños fueron obligados a separarse de sus padres durante la administración del mandatario republicano desde el 1 de julio de 2017, muchos de ellos bajo una política de ‘tolerancia cero’ para procesar penalmente a cualquier adulto que ingresara ilegalmente al país.

El secretario de Seguridad Interior, Alejandro Mayorkas, explicó que cuatro madres que huyeron de situaciones extremadamente peligrosas en sus países de origen van a ser reunidas con sus hijos tras haber sido separados en la frontera entre Estados Unidos y México.

Con la mirada puesta en las elecciones de medio término de 2022, Biden y el liderazgo demócrata se adentran en una fuerte ofensiva en la que se juegan buena parte de su capital político en el tema migratorio, en medio de una oposición republicana que se niega a permitir una apertura del país a cientos de miles de inmigrantes.

A Biden este contraataque le coincide con su campaña de relaciones públicas a favor de su paquete de inversiones por dos billones de dólares en obras de infraestructuras y programas sociales, que pretende construir sobre la base de un alza significativa de impuestos a los más ricos, algo que tampoco los republicanos se resignan a aceptar.