La agenda de Joe Biden y las próximas elecciones en Estados Unidos

En medio de una tenaz lucha por imponer su agenda legislativa en el Congreso, el presidente estadounidense, Joe Biden, lucha a capa y espada por salir de la crisis migratoria en la frontera con México, y lograr la aprobación de su paquete de inversiones en infraestructura por más de dos billones de dólares.

Estos asuntos constituyen para la administración demócrata y sus aliados prioridades legislativas, junto a los intentos por aprobar una reforma de gran alcance al sistema electoral estadounidense.

Denuncias recientes señalan que la Casa Blanca mantiene detenidos a más de 20 mil niños solicitantes de asilo en unas 200 instalaciones, como parte de la crisis migratoria en la frontera con México.

Datos confidenciales obtenidos por la agencia Associated Press (AP) y publicados esta semana señalan que al menos cinco de esos refugios en poco más de 20 estados albergan en condiciones de hacinamiento a más de mil menores en su interior cada uno.

Las autoridades involucraron en sus planes para enfrentar la situación a alrededor de una docena de instalaciones de emergencia sin licencia.

Estos llamados Sitios de Admisión de Emergencia están ubicados dentro de unidades militares, estadios y centros de convenciones, eluden las regulaciones estatales, ni garantizan a los niños el acceso a la educación, oportunidades recreativas o asesoramiento legal.

En ese contexto, una coalición de grupos de refugiados conservadores, empresariales y religiosos pidió esta semana al Congreso que apruebe una reforma migratoria como una forma de abordar la grave crisis en la frontera sur.

 “El actual aumento de migrantes está creando tensiones en los servicios humanitarios y de inmigración de nuestro país. Sin embargo, esta situación no es nueva”, escriben en una carta a los líderes del Congreso encabezada por el Instituto George W. Bush.

“La situación actual subraya la necesidad urgente de modernizar el sistema de inmigración de Estados Unidos para que pueda aumentar la eficiencia del flujo migratorio legal, garantizar de manera más efectiva la seguridad del país y dar la bienvenida a los refugiados”, agrega la misiva.

La carta respalda la legislación impulsada por los demócratas, aprobada por la Cámara de Representantes, que proporciona un camino hacia la ciudadanía para los soñadores y algunos trabajadores agrícolas migrantes, y a la vez se suma a los esfuerzos del presidente Biden para abordar las causas fundamentales de la migración en Centroamérica.

  Por otra parte, el Senado analiza la propuesta de reforma electoral enmarcada en la llamada Ley Para el Pueblo, otra de las prioridades legislativas del presidente Biden y sus aliados.  La Cámara de Representantes aprobó esta iniciativa por segunda vez a principios de este año, pero ahora enfrenta un camino más difícil.

Sectores progresistas ven esta iniciativa como algo crucial para el futuro de la democracia en la nación norteña, pero los opositores republicanos la rechazan.

Expertos señalan que con este tema los senadores se involucraron en una batalla de alto riesgo que podría tener repercusiones en las elecciones de mitad de período de 2022.

La legislación, que no recibió apoyo republicano en la Cámara Baja durante la votación de marzo, requiere que los estados ofrezcan boletas por correo y un mínimo de 15 días de votación anticipada, mientras establece el registro de votantes en línea y el mismo día, entre otras disposiciones.

Tras los comicios del 3 de noviembre de 2020, en las que Joe Biden venció al aspirante a la reelección, Donald Trump, legisladores del partido rojo comenzaron a presentar proyectos destinados a limitar el acceso al voto a quienes tienden a apoyar a los demócratas.

En todo Estados Unidos se introdujeron en los últimos meses más de 250 proyectos de ley en 43 de los 50 estados, que restringen el acceso a las urnas a las minorías y los votantes de bajos ingresos.

Pero en el plano económico el proyecto estrella es su llamado “Plan de empleo estadounidense” que prevé aumentar los impuestos corporativos y eliminar las exenciones fiscales para asignar más de dos billones de dólares a inversiones en la infraestructura, como carreteras, el combate al cambio climático e impulsar varios servicios humanos.

Pero esta propuesta legislativa importante de Biden generó fuerte rechazo en el Capitolio, en particular entre la oposición republicana, por la política tributaria que postula, visto como una amenaza a las grandes corporaciones.

De todas formas, para algunos especialistas, este esfuerzo de Biden tiene como objetivo a mediano plazo las elecciones de medio término de 2022, con el fin de consolidar -o al menos mantener- la tenue mayoría que tienen actualmente los demócratas en ambas cámaras del Capitolio.

Otros expertos van más allá y se aventuran a señalar que el Sr. Biden prepara el camino para las presidenciales de 2024, quizás no tanto para él como para algunos de sus asesores y aliados más allegado, a lo mejor para su vicepresidenta, Kamala Harris.