Fidel Castro y Donald Trump: contrastes y semejanzas

¿Que necesitan los Estados Unidos en estos tiempos tan complicados y peligrosos?
La repuesta es sorprendentemente fácil.
Lo que necesitan los Estados Unidos en estos tiempos tan complicados y peligrosos es una nueva versión — una versión norteamericana — de un señor vestido de verde oliva que gobernó una isla caribeña por casi cinco décadas.
Es decir: un Fidel Castro.

Claro que el ya fallecido cubano sigue presentando una figura muy, pero muy polémica, un hombre amado u odiado por sus devotos seguidores y sus ferventes oponentes. Pero hoy es difícil imaginar una figura más polémica que el actual presidente de los Estados Unidos, el tristemente famoso Donald Trump.

Resulta que hay un montón de puntos de comparación entre estos dos señores, con una importante diferencia. En casi cada caso, el ex líder cubano, en su largo liderazgo, fue más hábil, más honesto, más razonable, y más consistente en comparación con su contrapartida norteamericana.

Algunos ejemplos

Uno. Emergencia constante.

Durante sus muchísimos años en el poder, Castro mantenía a sus paisanos en un estado de emergencia casi permanente, sobre todo con sus repetidas advertencias de una inminente invasión militar por parte de los EEUU.
Mientras tanto, Trump usa una táctica semejante para mantener a su gente en constante inestabilidad con sus incontables advertencias de una supuesta invasión latina desde la frontera mexicana.
Pero hay una diferencia crítica entre los dos casos. En el caso cubano, sí hubo una verdadera invasión organizada por los yanquis — el notorio desembarco en Playa Girón. En cambio, las advertencias trumpistas son muy, pero muy exageradas, por decir lo menos, además de ser racistas.

Dos. Microgestión.

Una de las caractarísticas de Castro era su implacable atención a casi cada detalle de casi cualquier política de su gobierno, fuera salud, educación, o la cosecha de azúcar.
Por su parte, Trump es más selectivo, pero ha mostrado también una tendencia a microgestionar. Basta recordar su intervención personal en el drama del encarcelamiento en Suecia del rapper norteamericano conocido como A$AP Rocky, o su insistencia en intervenir personalmente en casi cualquier sugerencia política mencionada por el programa derechista de televisión “Fox and Friends.”

Tres. Oportunismo.

Un excelente ejemplo de la hábildad oportunista de Castro fue su explotación del caso Elián González, el niño cubano que llegó por balsa a Florida en 2000. Gracias en gran parte a la actuación de Castro, el chico fue devuelto a su padre en Cuba. Por su parte, Trump ha mostrado una tendencia semejante, por ejemplo en su engañosa insistencia en que el ex-presidente Barack Obama no nació en los EEUU, una falsedad total.

Cuatro. Hablar. Hablar. Hablar.

Cabe comparar los interminables discursos de Castro con las puestas en escena irrespetuosas, racistas y llenas de falsedades en sus frecuentes y masivas reuniones estilo campaña o por Twitter.

Cinco. Socialismo.

Claro que Castro era un socialista, seguidor de una política posiblemente equivocada pero que sin embargo representó sus honestas creencias. En cambio, parece que Trump no cree en nada aparte de su propio ensimismamiento. Hace pocos días, anunció que le podría ordenar a las más importantes compañías norteamericanas abandonar sus sedes en China, lo que sería un ejemplo de una economía dirigida, es decir una variedad de socialismo — un socialismo trumpista.

Seis. Chivo expiatorio.

Durante los largos años de su liderazgo, Castro no perdió ninguna oportunidad para culpar a su homólogo en la Casa Blanca por cualquier falla en Cuba. Mientras tanto, a Trump le encanta hacer algo semejante — por ejemplo, su insistencia ahora en culpar al llamado “Squad” o “Equipo” compuesto por cuatro congresistas demócratas, hasta el extremo de aconsejarles “regresar a sus propios países”.

La diferencia es que Castro estaba culpando a un líder de un país extranjero que sí en muchos casos intentó matarlo o hundir su país. En cambio, Trump está culpando a ciudadanas americanas, formalmente electas como congresistas federales.

Siete. El medioambiente.

Castro estuvo advirtiendo al mundo del peligro de cambio climático durante casi 30 años. Mientras tanto, Trump sigue negando esta amenaza enorme en la actualidad.

Ocho. Pelo.

Castro: la barba. Trump: el peinado naranja.
Ustedes eligen.

Oakland Ross es un periodista y autor canadiense que ha trabajado para el Globe and Mail y el Toronto Star. tiene una gran experiencia en asuntos latinoamericanos. Ha sido corresponsal en varios países de la región, en especial en El Salvador y Perú. Es autor de ..... Ver esto con cada uno de los colaboradores.