Brooklyn compra un “Big 5” en la NBA

Cerró el mercado de traspasos en la estadounidense Asociación Nacional de Baloncesto (NBA) y una cosa quedó clara: si los Brooklyn Nets no se coronan este año, que se retiren, porque con el “Big 5” que montaron no solo llevaron el concepto de “superequipos” a otro nivel, si no que parecen imbatibles, al menos en la Conferencia Este.

La más joven franquicia neoyorquina pasó de comenzar la temporada con un interesante “Big 2” integrado por Kevin Durant y Kyrie Irving, a sumar poco después, a golpe de canjes y chequera, al estelar James Harden y a dos estrellas venidas a menos, pero que podrían resucitar sin la presión de ser los líderes, como Blake Griffin y LaMarcus Aldridge.

Si a esa constelación, que acumula unas 40 convocatorias a Juegos de las Estrellas, se le suma una sólida banca con Joe Harris, Tyler Johnson, Spencer Dinwiddie y DeAndre Jordan, y las riendas del equipo las lleva Steve Nash, dos veces MVP de la liga y miembro del Salón de la Fama del baloncesto, pues el cielo parece ser el límite para estos Nets.

No es la primera vez que Brooklyn apela a esta fórmula, aunque la vez anterior fue un fiasco. Hace justo una década, el expropietario Mikhail Prokhorov pagó por unir a Joe Johnson, Deron Williams y los legendarios Kevin Garnett y Paul Pierce, guiados por Jason Kidd, pero las lesiones y la edad conspiraron para que aquel colectivo nunca llegara demasiado lejos en playoffs.

El panorama es distinto ahora, y si la salud respeta a los titulares, será difícil que algún rival del Este frene a estos Nets, y lo misma queda para los favoritos del Oeste, como el fortalecido Denver Nuggets, los siempre pujantes Clippers y el campeón defensor, Los Angeles Lakers de LeBron James.

Un detalle curioso de esta circunstancia es que, en 2010, el propio Durant se oponía a los llamados superequipos. “Volvamos a cuando éramos competitivos”, tuiteó el entonces alero del Oklahoma City Thunder, donde tampoco estaba precisamente solo, pues lo acompañaban Harden, Russell Westbrook y Serge Ibaka.

Durant se tragó sus palabras -y borró el tuit de marras- cuando se unió en 2016 al monarca Golden State Warriors, que sin él había establecido record de victorias para una temporada (73), gracias a jugadores como Steph Curry, Klay Thompson, Andre Igoudala y Draymond Green. Con esa banda el bueno de Kevin ganó dos anillos, y fue MVP de ambas finales.

Antes las leyes de la NBA impedían el monopolio de estrellas, pero ahora existe la figura del “buyout”, que permite al jugador comprar su contrato para acabar la relación con un equipo, e irse al que le plazca, o le convenga. Es, por demás, un derecho de quienes generan millones de dólares, y que también quieren la tajada que se han ganado en la duela.

¿Y en Toronto? Bien, gracias… Venció el plazo del mercado, y los Raptors nos quedamos sin poder canjear a Kyle Lowry por algunas figuras con proyección de futuro, y el base quedará libre para irse al final de la temporada. Cambiamos a Norman Powell por un Gary Trent Jr. que no afecta demasiado el panorama, mientras Pascal Siakam sigue siendo un dolor de cabeza…

Ya será para el año que viene. Este, ojalá nos equivoquemos por el bien del baloncesto, ya parece tener campeón…