Dos latinos al techo del mundo

Dos latinoamericanos, la salvadoreña Alfa Arrué y el cubano Yandy Núñez, están a punto de cumplir el sueño de cualquier montañista: coronar el monte Everest, pararse en el techo del mundo, regodearse en la proeza y poderlo contar luego, como héroes.  

En expediciones diferentes, la abogada cuscatleca y el rescatista cubano que reside en Islandia avanzan en una de las aventuras más emocionantes, peligrosas y místicas que pueda imaginarse, subir -y bajar- la cumbre de 8.848 metros sobre el nivel del mar.

Arrué, quien se enamoró del alpinismo tras una crisis personal, ya llegó al campamento base del Everest, enclavado a 5.271 metros sobre el nivel del mar, y comenzará su ascenso, no más cumpla con ciertos rituales en los que nunca está de más creer.

“Ceremonia para pedir permiso y perdón a la montaña. Plegarias de protección”, tuiteó la centroamericana, que llegó a Nepal para enfrentar el desafío luego de meses de duro entrenamiento, y con una subvención del gobierno de El Salvador. En su palmarés destaca el ascenso al imponente Aconcagua, un pico de 6.961 metros en los Andes.

A través de sus redes sociales compartió escenas del exigente trayecto. Ngima Dorjee Lama, quien ha escalado siete veces el Everest, será el sherpa (guía) que acompañará a Arrué, quien ya lidia con la falta de oxígeno, el frío y el aplastante efecto de la gravedad.

A su vez, al cierre de esta edición Núñez aún no llegaba al campamento base, pero ya había coronado los 5.550 metros del Chhukhung Ri, su primera cumbre en el Himalaya: nada mal para el nativo de una isla donde la montaña más alta, el pico Turquino, mide “apenas” 1.972 metros.

En redes sociales, el caribeño muestra las impresionantes vistas del camino, y comparte imágenes de pueblos y monasterios, entre sorbos de té caliente y comentarios en español e islandés. En su historial destacan el Elbrus y el Aconcagua, los puntos más altos de Europa y América, respectivamente.

En breve diálogo telefónico con Correo Canadiense, Núñez contó que está bien de salud, aunque a partir de ahora suspenderá sus mensajes por redes sociales, para concentrarse en el desafío, pero agradeció el apoyo de la comunidad latina y alpinistas del mundo.

Como China mantiene cerrado el acceso desde el Tíbet, el camino al coloso parte desde Nepal, donde las autoridades entregaron esta primavera 275 permisos para subir el Everest, 55 para el Lhotse (8.516 metros) y 44 para el Annapurna (8.091), lo cual supone un ingreso de casi tres millones de dólares, sin contar gastos en el camino.

Entre los hitos para este año destaca el vigésimoquinto ascenso al Everest del sherpa nepalí Kami Rita, y el intento del estadounidense Colin O’Brady de encadenar el Lhotse y el Everest sin usar oxígeno extra.

La pandemia de Covid-19 forzó el cierre del desafío en 2020, apenas un año después de que 885 personas llegaran al techo del mundo, al punto que tuvieron que hacer fila para pararse en la cima. Por situaciones como esa, el mexicano Ricardo Torres Nava, primer latinoamericano en llegar a la cima del Everest, aseguró a propósito del 25 aniversario de su hazaña que la escalada perdió su esencia para convertirse en una especie de circo.

Sin embargo, quienes encaran este sueño con esfuerzo, sacrificios y la solidaridad de los suyos, como la salvadoreña Arrué y el cubano Núñez, se lo toman muy en serio, y salen a domar la montaña, respetuosa, honesta y valerosamente…