Béisbol entre el Nilo y las pirámides

Un grupo de soñadores ha sembrado la mágica semilla del béisbol en las áridas tierras de Egipto, y con perseverancia y algo de fe –que nunca viene mal- esperan que retoñe el amor por este deporte que para muchos es una suerte de religión, y como tal, creen en los milagros…

Estos entusiastas vienen de la organización no gubernamental Because Baseball, y han recurrido al programa canadiense Winterball para iniciar en los misterios del béisbol a los niños de la tierra de los Faraones, más pendientes de los goles de Mo Farah que de la grandeza de un Mike Trout, por ejemplo.

Aún así, un grupo de niños de entre 8 y 12 años de edad desarrollan sus habilidades en el más surrealista de los escenarios, con las pirámides de Giza de fondo, aprendiendo de “pelota” de la mejor manera posible: jugándola.

Andre Lachance, empresario, promotor deportivo y director de béisbol femenino en Canadá, señaló que el método aplicado es libre de riesgos, y le evita a los niños uno de los peores miedos de los principiantes, esto es, ser golpeados por un lanzamiento, o lesionarse al intentar capturar un ‘fly’, fildear un lineazo o levantar un roletazo.

“Cuando haces algo y te sabes seguro, es más fácil continuar practicando el deporte y tener éxito”, acotó Lachance, quien insistió en que el objetivo inicial es que los niños se diviertan y encuentren el goce en una disciplina demasiado incomprendida aún.

Kemp Gouldin, fundador y presidente de Because Baseball, lleva años trabajando en la promoción del béisbol en Egipto, y ha logrado involucrar a nombres reconocidos de las Grandes Ligas en esta aventura que, más allá de los resultados, crea lazos y valores.

“Si el béisbol logra unir a familias, comunidades y culturas en Estados Unidos… ¿por qué no habría de hacerlo en cualquier lugar?”, se pregunta Gouldin, quien comenzó a viajar a Egipto en 2017 junto a sus voluntarios, y un año después ya había logrado la creación de una liga recreativa para niños, con una duración promedio de seis semanas.

Because Baseball ha trabajado con más de mil niños y niñas, y aspira a llegar a otras naciones del Medio Oriente, como un puente con el Hemisferio Occidental cuyos cimientos comenzaron a afincarse, curiosamente, hace más de 100 años.

Ocurrió en 1889, cuando la organización Chicago White Stockings realizó una gira por países tan remotos como Australia, Nueva Zelanda y Sri Lanka, y llegó a Egipto, donde enfrentó a un equipo All America en la ribera del Nilo y con las pirámides y la Esfinge de testigos, todo orquestado por el exlanzador y ejecutivo Albert Spalding.

Entre los presentes aquella tarde de arena y béisbol estaban John Montgomery Walsh y Cap Anson, exaltados años después al Salón de la Fama, al igual que Spalding. Amén del “estadio”, otra peculiaridad del partido es que los jugadores acudieron a lomos de camellos y burros. Tom Daly pegó un jonrón, y las bolas de ’fouls’ quedaron de trofeo.

Sin embargo, aquel “circo” nunca volvió, ni prendió en esa milenaria cultura, que tal vez podría rendirse ahora, finalmente, a los encantos del béisbol.