Sorry, Florentino: no habrá Superliga

Poco duró el sueño de Florentino Pérez, mandamás del Real Madrid, de crear un torneo alternativo a la Liga de Campeones con los clubes más poderosos del fútbol en Europa: bastó un ultimátum del “zar” Gianni Infantino, y la “Superliga” murió antes de nacer…

Infantino, presidente de la Asociación Internacional de Federaciones de Fútbol (FIFA), advirtió a los sediciosos que, si abandonan el modelo continental de competencias, en especial la “Champions”, deberían atenerse a las consecuencias… “Están dentro o fuera”, recalcó el jerarca desde la ciudad suiza de Montreaux.

En menos de 24 horas comenzaron a recular los fundadores. Primero el Chelsea, luego el Machester City, más tarde los demás clubes ingleses involucrados. En España, el “Floro” se fue quedando solo, pues el Barcelona FC condicionó su apoyo, y el Atlético de Madrid abandonó el proyecto, que atentaba contra la mera esencia “colchonera”.

Javier Tebas, presidente de la Liga Española de Fútbol, afirmó que “la Superliga hizo el ridículo y demostró una ignorancia importante de sus líderes en lo que es la industria y los aficionados en el mundo, no solo en España”. El dirigente acotó que la idea, vendida por Pérez como la salvación del fútbol europeo, amenazaba la estabilidad del deporte.

Tebas precisó que ninguno de los tres clubes españoles involucrados –el Real Madrid, el Barça y el Atleti- serán sancionados por este episodio, pero advirtió que Pérez tendrá que explicar por qué gestó este proyecto a escondidas.

Pero… ¿de qué iba esta Superliga que levantó ronchas e indignó tanto a dirigentes como aficionados del fútbol?

La idea era crear un torneo con 20 equipos, 15 fijos como fundadores y otros cinco que subirían o bajarían según su rendimiento. Dichos clubes jugarían entre semana, sin abandonar sus respectivas ligas nacionales, entre agosto y mayo, cuando se disputaría una final en terreno neutral.

Desde la FIFA hasta la Unión Europea de Fútbol (UEFA), pasando por las federaciones y ligas nacionales, cuestionaron la iniciativa y amenazaron con represalias. Políticos, gobiernos, jugadores y en especial los aficionados también expresaron su descontento con un proyecto a todas luces concebido para ganar dinero, y marginar a los débiles.

De entrada, estarían los tres grandes del fútbol español, el Inter de Milán, los ingleses Arsenal, Chelsea, Liverpool, Tottenham Hotspur, Manchester United y Manchester City, pero al cierre de esta nota apenas quedaban un par de clubes por abandonar un barco que hace aguas. El Arsenal incluso pidió perdón por lo que consideró un error…

Florentino Pérez

Ahora mismo, el único que aún defiende la Superliga es su presidente: Florentino Pérez insiste en que no se trata de un proyecto guiado por la avaricia de unos pocos, sino una fórmula para “salvar al fútbol” ante la pérdida proyectada de 5.000 millones de euros en ingresos, según las estimaciones de la Asociación Europea de Clubes.

Pérez, el artífice de aquellos “galácticos” que ganaron títulos a inicios del siglo XXI, pero sobre todo generaron ganancias millonarias en parafernalia madridista, habló de “solidaridad” y beneficios para “salvar a los modestos, los medianos y los grandes”. Tal vez en tiempos de Joseph Blatter habría caminado la idea, pero no con Infantino.

Por lo pronto, el culebrón de la Superliga parece finiquitado, y le toca ahora a la UEFA y a la FIFA impulsar la renovación que -una cosa no quita la otra- piden a gritos la “Champions” y las competiciones del Viejo Continente.

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