“Detrás de cada medida de bloqueo hay una tragedia o un drama familiar”

El canciller Bruno Rodríguez presentó esta semana al cuerpo diplomático acreditado en La Habana y a la prensa nacional y extranjera el “Informe de Cuba sobre las afectaciones del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos”.

El contenido de su exposición es el relato de la cotidianidad extrema que viven más de nueve millones de personas en el archipiélago cubano como consecuencia de la política del Gobierno del norte por casi setenta años y que en 2026 arrecia semana tras semana en el intento de provocar el colapso definitivo de la economía del país insular.

“Es un acto de castigo colectivo, que se expresa en los largos meses viviendo con solo dos o tres horas diarias de electricidad o menos, con los alimentos echándose a perder, el calor que no deja dormir, los padres abanicando a sus bebés, los niños en penumbra haciendo sus tareas escolares, los jóvenes sin conectividad o sin recreación, los abuelos sin televisión o a veces, incluso, radio, toda la vida familiar dañada”, precisó el diplomático.

Con especial énfasis describió el canciller las afectaciones en el sistema sanitario. “El bloqueo energético castiga a los niños recién nacidos que para sobrevivir dependen del funcionamiento estable de un equipo médico como una incubadora, (…) en el apagón, cuando falla el grupo electrógeno del hospital, los médicos tienen que salvarlos con técnicas aplicadas de forma manual. (…) Han ocurrido hechos dramáticos en que ha habido que terminar algunas cirugías mayores con el alumbrado de lámparas recargables o en algún caso con la luz de los teléfonos móviles del personal médico”, relató.

Sobre la base de una metodología basada en estándares internacionales, auditada incluso por una comisión del Congreso de Estados Unidos años atrás, entre el 1 de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026, el cálculo de los perjuicios como consecuencia de las medidas coercitivas unilaterales y de las restricciones de Washington, alcanza los 8 083 300 000 dólares, una cifra récord, 7 por ciento por encima a la reportada en el informe anterior (2024-2025). En el número de diez dígitos no cuentan aún las afectaciones de los últimos seis meses, sin dudas el periodo más severo en casi siete décadas.

“Detrás de cada cifra hay un rostro humano. Detrás de cada medida de bloqueo hay una tragedia o un drama familiar”, señaló Rodríguez Parrilla.

Si bien la Orden Ejecutiva 14380, firmada por Donald Trump el 29 de enero, interrumpió la llegada de combustibles a puertos cubanos, a partir de otra normativa similar, la 14404 del 1 de mayo, el Gobierno de Estados Unidos sancionó a personas y a los sectores financiero, energético, portuario, remesas, minería, metalurgia, construcción, servicios médicos, importaciones y exportaciones y turismo, con el propósito de reducir todo vínculo con Cuba.

Pero el impacto trasciende a las empresas extranjeras, Naciones Unidas también ha advertido que su ayuda humanitaria afronta obstáculos para llegar al país caribeño y luego a su destino final dentro del territorio nacional.

Antes de concluir el detallado Informe, Rodríguez Parrila rechazó que Cuba sea presentada como una amenaza “inusual y extraordinaria” desde la Casa Blanca.

“Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí. No es de ninguna manera Cuba una amenaza. Somos un país de paz, queremos y merecemos la paz”.

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