Una ola autoritaria recorre Centroamérica

Estamos presenciando graves amenazas a la democracia en Centroamérica, la cintura de América, como le suelen llamar. Persecución, criminalización, cárcel o exilio a opositores políticos y a toda persona que levante su voz en contra de los gobiernos de Daniel Ortega (Nicaragua) y Alejandro Giammattei (Guatemala). Nayib Bukele (El Salvador) y Xiomara Castro (Honduras) han recurrido a estados de excepción y a la suspensión de garantías constitucionales como una salida fácil a la inseguridad, sin importar las claras violaciones a derechos humanos que se han observado.

Voy a detenerme en Guatemala, mi país, porque en este momento tenebrosas fuerzas antidemocráticas han puesto en marcha una desvergonzada y salvaje maniobra para evitar a toda costa que Bernardo Arévalo y Karin Herrera del Partido Movimiento Semilla, elegidos por una amplia mayoría de la población en agosto de este año, asuman sus cargos en la Presidencia el próximo 14 de enero.   

Se trata de un grupo integrado por empresarios que no quieren cambios, funcionarios públicos y políticos corruptos y sin escrúpulos, militares y miembros del crimen organizado. A todos ellos les da terror perder privilegios, sus negocios corruptos y la impunidad de la que han gozado hasta ahora. Por eso están empeñados en impedir el cambio político.  Han recurrido a todo lo que está a su alcance. Jueces, fiscales, magistrados de la Corte Suprema, diputados están a su servicio y se han prestado a este juego sucio.

Llegaron demasiado lejos el jueves 16 de noviembre. Emitieron órdenes de arresto contra 27 personas inocentes, entre estudiantes, profesores y trabajadores universitarios, periodistas e integrantes del partido ganador. Los cargos son absurdos y descabellados (usurpación agravada, depredación en forma continuada, sedición y asociación ilícita) y los indicios que presentan son mensajes en redes sociales. Su delito fue defender la autonomía universitaria y levantar su voz en contra de la corrupción y las mafias que de manera fraudulenta llevaron a uno de sus aliados a la rectoría de la Universidad Nacional de San Carlos.

Es infame lo que hacen. De las 27 personas, algunos ya estaban en el exilio, como es el caso del ex Procurador de los Derechos Humanos, Jordán Rodas. Pero 6 de ellos si fueron encarcelados. Allí tenemos a Javier de León, un estudiante brillante, que ya no pudo asistir a su graduación de licenciatura en Física Aplicada por estar en prisión. Marcela Blanco, una joven comunicadora de tan solo 23 años, graduada en comunicación e integrante del partido Movimiento Semilla. Eduardo Velásquez, un reconocido y respetado economista y profesor universitario.

Además de las capturas solicitaron que se retire la inmunidad al binomio ganador y a varios de sus diputados. El objetivo es al final el mismo. Evitar que el cambio político.

Estados Unidos, la Unión Europea, la Organización de Estados Unidos y varios países han condenado estos hechos. Canadá también lo hizo. Condenó enérgicamente las recientes detenciones en contra de miembros del Partido Semilla indicando que “estas acciones representan otro intento de minar la democracia en Guatemala y que la voluntad del pueblo guatemalteco debe ser respetada”. Pero no parecen tener efecto ni las sanciones ni las advertencias. La embestida sigue su curso. Esta lucha por la democracia es de todos los pueblos. Guatemala nos necesita en este momento crucial.  

Ana Cristina Castañeda Sánchez
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Periodista y comunicadora