En distintos países de América Latina, una serie de películas recientes dirigidas por mujeres está ampliando el repertorio de historias y sensibilidades del cine de la región. Con estéticas diversas y miradas personales, estas obras exploran conflictos íntimos y sociales desde perspectivas que durante mucho tiempo ocuparon un lugar secundario en la pantalla. Más que una cuestión de representación numérica, lo que se advierte es una transformación en los enfoques y en las formas de observar a los personajes, sus vínculos y los mundos que habitan.
El Día Internacional de la Mujer, que remite a las luchas históricas por la igualdad de derechos y oportunidades, ofrece una ocasión pertinente para detenerse en este momento. Más que una celebración simbólica, la fecha invita a observar cómo ciertas cuestiones, como el control sobre el cuerpo, los mandatos sociales, la violencia estructural o la posibilidad de redefinir el propio destino, encuentran en estas obras un espacio de exploración y complejidad. El cine, en este sentido, no solo refleja debates sociales, también los modela y los vuelve visibles. A continuación, tres películas recientes dirigidas por mujeres en distintos países de América Latina, disponibles para ver en plataformas en Canadá.
Belén, de Dolores Fonzi (Argentina, 2025)

Recientemente galardonada con el Premio Goya a Mejor Película Iberoamericana y estrenada en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, Belén reconstruye un caso real que conmovió a la Argentina y amplió el debate sobre derechos reproductivos. La película sigue a una joven tucumana encarcelada tras sufrir un aborto espontáneo y al equipo legal que asume su defensa frente a un sistema que la condena antes de escucharla.
Fonzi apuesta por una puesta en escena sobria, sin subrayados innecesarios, que concentra la tensión en la experiencia íntima de la protagonista y en la dimensión colectiva de la movilización social que la rodea.
La fuerza del film radica en su equilibrio entre denuncia y contención. No hay estridencias, ni escenas diseñadas para provocar una reacción inmediata, sino una construcción progresiva del clima de injusticia. Esa decisión formal refuerza el impacto del relato y evita simplificaciones. Disponible en Amazon Prime en Canadá, la película coloca en primer plano la autonomía sobre el propio cuerpo y expone cómo determinadas estructuras legales y culturales continúan afectando de manera desigual a las mujeres.
Sujo, de Astrid Rondero y Fernanda Valadez (México, 2024)

Ganadora en la competencia World Cinema Dramatic del Festival de Sundance, Sujo aborda el universo del narcotráfico desde una perspectiva poco habitual. La historia acompaña a un niño que queda huérfano tras el asesinato de su padre, un sicario, y lo sigue a lo largo de su crecimiento en un entorno marcado por la violencia estructural. En lugar de centrarse en la espectacularización del crimen, la película observa el impacto silencioso de esa violencia en la vida cotidiana y en la construcción de la identidad.
Rondero y Valadez trabajan con tiempos pausados y actuaciones contenidas, lo que permite que el espectador acompañe el proceso interior del protagonista. La pregunta que atraviesa el film no es solo si podrá escapar del destino heredado, sino qué significa crecer bajo la sombra de una narrativa masculina asociada a la fuerza y al poder. Disponible en Kanopy, con acceso gratuito a través de la Toronto Public Library, la película propone una intervención significativa en un territorio narrativo tradicionalmente dominado por miradas masculinas, desplazando el centro hacia la vulnerabilidad y la posibilidad de elección.
Chile 76, de Manuela Martelli (Chile, 2022)

Ambientada en plena dictadura de Augusto Pinochet, Chile 76 sigue a Carmen, una mujer de clase acomodada que, casi por azar, comienza a colaborar con la resistencia al ayudar a un joven herido. Lo que inicia como un gesto aislado se transforma en un proceso de toma de conciencia política y personal. Martelli construye un thriller contenido, sostenido en silencios y tensiones subterráneas, que evita el tono épico para centrarse en los dilemas íntimos de su protagonista.
El film destaca por su precisión atmosférica y por la construcción de un personaje que no responde al modelo heroico tradicional. Carmen no es una militante ni una figura pública, sino alguien que descubre gradualmente la dimensión de su responsabilidad. Esa mirada desplaza el relato histórico hacia una experiencia más íntima y cotidiana. También disponible en Kanopy a través de la Toronto Public Library, la película muestra cómo el despertar político de su protagonista se construye de manera gradual, a partir de decisiones personales que terminan cuestionando el orden que la rodea.
Estas tres películas, distintas en tono y contexto, comparten una voluntad de interrogar estructuras que han condicionado históricamente la experiencia femenina. Cada una lo hace desde un registro diferente, el drama judicial, la historia de crecimiento, el thriller político, pero todas insisten en la complejidad de sus personajes y en la densidad moral de las situaciones que retratan. Más que sumar nombres de directoras a la cartelera, estas obras amplían el horizonte de preguntas del cine latinoamericano contemporáneo. En un momento en que la discusión sobre igualdad y representación continúa abierta, detenerse en estas películas permite observar cómo esa transformación no es abstracta, sino concreta, visible en las historias que se cuentan y en la forma en que se cuentan.
Vanesa Berenstein
Encargada de Programación del Festival de Cine Latinoamericano de Toronto (LATAFF)
Investigadora en MAP Centre for Urban Health Solutions, St. Michael's Hospital, Unity Health Toronto










