El pasado fin de semana, el periódico Toronto Star publicó un artículo que dejó una vez más al descubierto el grave problema asociado al tráfico de personas que aumenta en el país, especialmente en estos momentos en que el Departamento de Inmigración de Canadá disminuye significativamente los números de inmigrantes a admitir a través de sus diferentes programas.
Apareció publicado el caso de una persona que fue contratada en México por una empresa canadiense de limpieza de ventanas, la cual le prometió un trabajo estable en el país, con los gastos de vuelo y permiso de trabajo cubiertos. Poco después de llegar a Toronto, le descontaron ilegalmente más de 11,000 dólares de su salario, dejándolo endeudado, trabajando más de 10 horas diarias por unos 300 dólares semanales y dependiendo de bancos de alimentos para sobrevivir.
También habla de otra persona que llegó a Canadá desde Honduras para trabajar como cuidadora interna. Aislada y sin conocer las leyes laborales canadienses, su empleador la obligó a trabajar 19 horas diarias limpiando, cocinando, haciendo las compras, lavando la ropa y cuidando a un niño de dos años, por tan solo 540 dólares al mes.
Un tercer caso se refiere a otro mexicano, un ingeniero contratado por una empresa canadiense de limpieza que prestaba servicios a edificios comerciales, supermercados, ventanas y alfombras. Su empleador le retuvo el permiso de trabajo y dejó sin pagarle más de la mitad de su salario, lo que le impidió renunciar o denunciar la situación.
Lo más grave del caso es que al parecer ninguno de estos tres latinos se percató que estaba siendo víctima de trata laboral y, en los tres casos, los empleadores siguen operando sin recibir ninguna sanción.
El periódico atinadamente plantea que casos de trata laboral como estos están actualmente en aumento, y que se prevé sigan creciendo a medida que el gobierno canadiense da marcha atrás al concepto de puertas abiertas para la inmigración que había mantenido durante décadas. Ahora se reducen drásticamente los números de inmigrantes que llegan al país, tras años de políticas que incentivaron a un número récord de trabajadores migrantes y estudiantes internacionales a estudiar, trabajar y residir en Canadá.
Tal y como explicaba en la columna de la semana pasada, prácticamente todos los programas migratorios canadienses están reduciendo el número de solicitantes a admitir, y se ha llegado incluso a anunciar programas que existen únicamente en papel.
Hay que tener en cuenta que hasta finales de marzo de este año había aproximadamente 2.676,000 residentes temporales, incluidos los solicitantes de asilo, en Canadá, y que se prevé que de ese número alrededor de 1.938,805 permisos temporales de estudio, trabajo y visita van a expirar a finales de este año. Esto crea el caldo de cultivo para que personas sin escrúpulos abusen de los inmigrantes, ofreciéndoles programas migratorios u ofertas de trabajo inexistentes con los que estafan a personas incautas.
En este sentido, es muy importante que tanto quienes quieren inmigrar a Canadá como quienes ya están aquí, con un permiso temporal o sin estatus, tengan mucho cuidado con las ofertas de inmigración o de trabajo que parecen ser demasiado buenas como para ser ciertas. Recomiendo siempre asesorarse con profesionales o entidades con buena reputación en el área migratoria y laboral, para asegurarse de no caer en ninguna de estas trampas.
Un fraude muy común es que la persona que quiere venir a trabajar a Canadá paga una cifra de dinero excesiva a reclutadores que le consiguen una oferta de trabajo para poder obtener una evaluación del impacto en el mercado laboral (Labour Market Impact Assessment, LMIA), un documento del Departamento de Recursos Humanos que abre las puertas para poder trabajar en el país.
El fraude consiste en que, primeramente, no se le puede cobrar al trabajador. Si una compañía necesita traer un trabajador calificado porque no puede encontrar a ciudadanos canadienses o residentes permanentes, la compañía se tiene que hacer cargo de todos los pagos correspondientes, y al trabajador no se le puede cobrar, de acuerdo con la ley.
Segundo, en muchísimos de los casos no hay tal trabajo esperando a la persona, simplemente es un proceso que le va a dar este documento, pero cuando el trabajador llega no existe la plaza de trabajo.
La cuestión es que, y esto es importante para las personas que piensan obtener la residencia permanente por medio de este documento, en el momento en que las autoridades se dan cuenta del problema se inicia una investigación, la cual no queda solamente penalizando a las personas encargadas del fraude, sino que después también se investiga cada uno de los documentos que fue emitido durante un número de años antes de que se descubriera el problema. Y a las personas que han obtenido el permiso bajo esas situaciones se les retira el permiso de trabajo, y quienes ya tienen la residencia permanente, sí fue basada en ese documento falso, también pierden la residencia permanente.
Las personas interesadas en inmigrar a Canadá primero deben saber que, si una compañía canadiense requiere de los servicios de ellos, no tienen que pagar un centavo a esa empresa, al contrario, es la compañía la que tiene que encargarse del trámite y pagar los aranceles al departamento de Recursos Humanos. De modo que si piden dinero, no actúan correctamente.
El problema es que la gente se presta a este tipo de trámites aun sabiendo que no va a ser una documentación legal.
También hemos visto situaciones en las que personas que vienen por medio de los Tratados de Libre Comercio con países como México, Chile, Perú, Colombia, Panamá, la Unión Europea, Corea del Sur, etc., donde se facilita la obtención de un permiso de trabajo para ciudadanos y a veces hasta residentes permanentes de estos países atraviesan este tipo de situaciones.
Se debe tener en cuenta que hay reglas muy estrictas con los permisos de trabajo para extranjeros, como que a la persona se le debe pagar el monto de dinero que se le pagaría a un ciudadano canadiense o residente permanente haciendo el mismo trabajo. Cuando se hace el pedido para el permiso de trabajo, ya sea por medio de un LMIA o por medio de los tratados de libre comercio, el empleador tiene que cumplir con todas las promesas que ha hecho en el contrato.
En el momento que se quiera hacer una extensión del permiso de trabajo o tramitar la residencia permanente, el empleado debe demostrar que el empleador pagó lo acordado. Entonces, si no se ha cumplido con las condiciones impuestas en el permiso de trabajo, el que termina perdiendo siempre es el trabajador extranjero.
Estas situaciones, al igual que los casos hechos públicos por el periódico Toronto Star son realmente trata laboral, una forma de trata o tráfico de personas, aunque se denuncian muy poco y las autoridades han tenido dificultades para detectarla y medir su prevalencia en Canadá.
Y si bien cualquiera puede ser víctima, la trata laboral afecta de manera desproporcionada a los trabajadores migrantes cuyo estatus está vinculado a su empleador, así como a los estudiantes internacionales con empleos precarios y mal remunerados en sectores como la agricultura, la construcción, el cuidado de personas y la hostelería.
Vilma Filici
Consultora de Inmigración certificada










