La ministra de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía de Canadá, Lena Metlege Diab, conmemoró recientemente la Semana de la Ciudadanía 2026 juramentando y dando la bienvenida a miles de nuevos ciudadanos canadienses
“Es un privilegio dar la bienvenida a los nuevos ciudadanos a Canadá y reconocer las trayectorias que los han traído hasta aquí. Estos momentos reflejan los valores que definen a Canadá: apertura, inclusión y la oportunidad para que todos triunfen y contribuyan. Al celebrar estos hitos, animo a los canadienses a reflexionar sobre lo que significa formar parte de nuestra diversa familia canadiense y a mirar hacia el futuro con confianza y esperanza”, expresó la funcionaria.
Del 12 al 18 de abril se llevaron a cabo más de 80 ceremonias de ciudadanía en todo el país, dando la bienvenida a aproximadamente 6.000 personas de 40 países al prestar juramento de ciudadanía, el paso final en su camino para convertirse en canadienses y comenzar un nuevo capítulo en sus vidas.
Durante esa semana, la ministra Metlege destacó la importancia del sentido de pertenencia, la participación cívica y nuestro papel colectivo en la construcción de un Canadá fuerte e inclusivo. Y se reunió con los nuevos ciudadanos y sus familias, reconociendo sus contribuciones y el papel que desempeñarán en la configuración del futuro del país.
Quiero aprovechar la Semana de la Ciudadanía en Canadá para recordar otro elemento que es fundamental que tengamos en cuenta quienes vivimos en este país: ser ciudadano canadiense es la única opción segura para no perder la residencia en Canadá. Esto no lo debemos olvidar.
Sobre la base de las estadísticas oficiales más recientes, las del Censo del 2021 (el próximo censo se lleva a cabo precisamente este año), el país alcanzó ya los 40 millones de habitantes, agregando más de un millón de nuevos residentes en un lapso de un año (desde enero del 2022 hasta enero de 2023) lo que significa una tasa del 2,7 por ciento, que es el aumento porcentual más alto en el país desde el año 1957, cuando fue del 3,3 por ciento.
Hay que considerar que la institución gubernamental Estadísticas Canadá cuenta en tiempo real los nacimientos, las defunciones, los inmigrantes, los emigrantes, los residentes no permanentes y los migrantes interprovinciales, y que además de llevar el conteo total del país, también lleva el cálculo de la población de cada provincia y territorio.
Pero también hay que considerar que, con los nuevos cambios en el sistema migratorio, estos niveles de crecimiento están comenzando a disminuir significativamente.
Un dato que me parece sumamente interesante en el último informe de Estadísticas Canadá es que de esos 40 millones de personas que en ese momento vivían en el país, alrededor de un millón, o más, exactamente la cantidad correspondiente al 2,5 por ciento de la población, eran residentes no permanentes (NPR) de Canadá. Es decir, trabajadores temporales, solicitantes de refugio y estudiantes internacionales, entre otros.
Los residentes no permanentes (NPR) se comenzaron a contar en el censo por primera vez en 1991, y constituían el 0,8 por ciento de la población. En el censo del 2021, eran 924.850 residentes, o sea el 2,5 por ciento de la población total de Canadá.
En otras palabras, este aproximadamente millón de personas no tienen derecho a voto y pueden ser sujeto a deportación por diversas razones, como por ejemplo si cometen un delito. Sin embargo, sí pueden participar en sectores clave del país, como en el sistema de educación postsecundaria y contribuir a la economía como consumidores y trabajadores, si el Gobierno les otorga un permiso de trabajo.
El informe también señaló que, de estos 924.850 residentes no permanentes en Canadá, solo el 40,1 por ciento era poseedor de un permiso de trabajo, y el 14,2 por ciento tenía un permiso de trabajo y estudio. Los que solo tienen un permiso de estudios (en su mayoría estudiantes internacionales) representaban el 21,9 por ciento, mientras que los solicitantes de asilo (personas que buscan protección como refugiados) representaban el 15,1 por ciento. Las personas que viven de forma indocumentada en obviamente no fueron contadas.
Visto desde otra perspectiva, estos datos nos muestran que la realidad es que no todos los que vivimos en este país somos iguales, porque tanto los residentes permanentes como los residentes no permanentes, los solicitantes de refugio y los indocumentados, son sujetos para ser deportados de Canadá.
Los únicos que están exentos de una situación difícil como esa son los ciudadanos canadienses, por lo que es sumamente importante que una vez que reunamos todos los requisitos procedamos a tramitar nuestra ciudadanía.
Porque si una persona que no es ciudadana canadiense comete un acto criminal y es encontrada culpable de haberlo cometido, y si el juez le da seis meses o más de condena, la persona pierde todos sus derechos a una apelación ante el Consejo de Apelaciones de Inmigración de Canadá. Este último es un cuerpo de apelaciones que tiene el poder para decidir si en el momento que se dio la orden de deportación hubo un error de hechos, de interpretación de los hechos, un error legal, una falta a los derechos de la persona, o si hay razones humanitarias y de compasión para que esta persona permanezca en el país aun teniendo un récord criminal.
Esta legislación, conocida como Ley C-46, supuestamente tiene como objetivo atacar a los criminales de alto riesgo que llegan al país, como narcotraficantes, o casos en que realmente nadie quisiera tener a esas personas de vecinos. Pero por desgracia no solo estas personas son afectadas con esta legislación, ya que éste es sólo un grupo minoritario a quienes se les aplica la misma.
Lamentablemente en nuestra comunidad hay muchas personas que piensan que al tener la residencia permanente ya están libres de poder ser deportados, y eso los lleva a cometer muchos errores. Estoy hablando de personas que tienen problemas con las autoridades, ya sea por haber cometido hurto en un negocio, por haber manejado en estado de ebriedad o por haber asaltado a un miembro de su familia.
Estos son crímenes comunes y que lamentablemente a veces se cometen por cuestiones culturales. Por ejemplo, personas que para educar a sus hijos usan la violencia, sin darse cuenta de que en Canadá el golpear a un hijo es considerado asalto, y que, si se usa un cinturón o cualquier otro objeto en el acto, esto es considerado como asalto con un arma.
Definitivamente es un grave error no estar al tanto de que lo que una persona podría considerar disciplina de acuerdo con su cultura, en Canadá se considera un crimen, y en específico asalto a una persona, ya sea la esposa, los hijos o cualquier otro miembro de la familia.
Al final de cuentas, lo más importante es que tengamos claro que tan pronto como usted sea elegible para solicitar la ciudadanía canadiense, lo haga inmediatamente. No lo dude ni un momento, con toda seguridad esta es la mejor manera que usted tiene para proteger su residencia en Canadá.
Vilma Filici
Consultora de Inmigración certificada










