Recientemente, una chica que conozco viajó a su país de origen para visitar a un familiar que esta bastante enfermo, y cuando regresó al país tuvo un muy desagradable momento con el Oficial de inmigración que le revisó su pasaporte en el aeropuerto.

El oficial le preguntó que por qué había viajado a su país de origen, lugar en el que ella había alegado que su vida corría peligro cuando vino a Canadá pidiendo refugio años atrás. Y le advirtió de que si volvía a regresar a su país de origen la iba a reportar al departamento y que podría perder su residencia.

La chica efectivamente llegó junto a toda su familia a Canadá solicitando refugio, pero el Consejo de inmigración y Refugio le dio una respuesta negativa a su solicitud y tanto ella con toda su familia quedaron sin estatus en el país durante algún tiempo. No obstante, años después solicitaron la residencia permanente por razones humanitarias y de compasión y les fue otorgada bajo este programa.

Con esta explicación del caso de esta chica, queda claro que el Oficial de Inmigración que la detuvo y la amenazó con que podía perder la residencia está totalmente equivocado en su interpretación de las leyes.

De hecho este es un tema sobre el cual muchísimas personas me contactan y el cual parece que es de mucha importancia para nuestra comunidad. La pregunta que generalmente me hacen, específicamente, es: “Yo llegué a Canadá pidiendo refugio, pero fui rechazado, después de un tiempo hice una solicitud de residencia por razones humanitarias, o me casé con un ciudadano canadiense o residente permanente, y ahora ya soy residente permanente. ¿Puedo yo, dado que en un momento pedí refugio, regresar a mi país de origen sin el peligro de perder la residencia permanente?”.

La respuesta es que sí, la persona puede salir e ir a su país de origen, y el motivo por el cual lo puede hacer y no va a perder la residencia permanente en Canadá, es porque si bien pidió refugio, no fue aceptada como refugiada, sino que la residencia permanente se le dio por razones humanitarias y de compasión.

En el caso de una persona que fue aceptada por Razones Humanitarias y de Compasión, esta fue admitida porque había motivos convincentes y porque un oficial de inmigración al revisar el caso llegó a la conclusión de que dicha persona merecía tener la residencia permanente en Canadá, a pesar de que la ley dice que tiene que salir del país para poder obtenerla.

En este caso, la persona tuvo que demostrar cuáles fueron las razones humanitarias, cuáles fueron las razones convincentes, tuvo que demostrar el establecimiento social, económico y cultural en Canadá; si había niños en la familia, tuvieron que demostrar cómo estos niños iban a ser afectados si la familia fuera regresada al país de origen.

Es importante mencionar que también se puede poner en una solicitud de residencia por razones humanitarias y de compasión la situación que se está viviendo en el país de origen en términos de violencia, de rebelión, de problemas político, problemas sociales, etc. Pero, aunque se tomen en cuenta todos estos aspectos, la persona no es aceptada como refugiada, sino que las condiciones que se están viviendo en su país de origen son solamente un factor más para sustentar el caso por razones humanitarias y de compasión. Por lo tanto, la persona es aceptada por su establecimiento en Canadá y no porque pueda ser perseguida si regresa a su país de origen, por lo que no tiene ningún problema de regresar en el momento que lo desee.

También, si una persona pidió refugio, le fue negado, pero después se casó con un ciudadano canadiense o residente permanente, y le hicieron el patrocinio dentro de Canadá, esta persona fue aceptada porque estaba involucrada en una relación legal y genuina y por tanto no tiene nada que ver con refugio.

Un caso distinto es el de las personas que sí fueron aceptadas como refugiadas en Canadá, ellos definitivamente no pueden regresar a su país de origen siendo residentes permanentes. Hay algunas excepciones, pero son muy pocas, como por ejemplo si ha habido una enfermedad seria o una muerte en la familia y la persona se fue y se mantuvo escondida para no ser detectada por los agentes de persecución. Si la persona puede demostrar que fue por una circunstancia excepcional, si tiene pruebas de la muerte del ser querido, si tiene pruebas de que estuvo escondido para no ser detectado, entonces tiene posibilidades de que no le quiten la residencia permanente.

Por favor tomen nota que la revocatoria de la residencia permanente a refugiados que han regresado a sus países de origen ha estado sucediendo en Canadá desde hace varios años. Inició en el 2012 bajo el gobierno anterior, y de hecho había una cuota de refugiados a quienes se les iba a quitar la residencia anualmente si regresaban a sus países de origen. En ese momento, en el 2012, eran 850 casos anuales, y desde entonces hasta el día de hoy continúa quitándosele la residencia a las personas que fueron aceptadas como refugiadas y que regresan al país del cual decían tener temor de ser perseguidos.

Hay personas que, por ejemplo, son originarias de Colombia y se van para Ecuador desde donde cruzan la frontera por tierra pensando que no los van a detectar, pero, de hecho, cuando los oficiales de Inmigración de Canadá hacen los chequeos y ven que alguien ha ido a un país vecino, investigan para asegurarse de que no cruzaron por tierra con algún documento de identidad que no sea el pasaporte. Y los pueden detectar. Hay que tener mucho cuidado porque ya ha habido casos donde le han quitado la residencia permanente a personas de quienes han logrado documentar que han cruzado por tierra para ir a su país de origen.