Aunque suene extraño escuchar esto aun en pleno verano, para efectos de trámites migratorios las festividades de Navidad y Año Nuevo están a la vuelta de la esquina, una época en la que muchas personas van a querer traer a familiares y amigos a pasar estas fechas con ellos. No hay que olvidar que Canadá es un destino muy interesante, particularmente para las personas que viven en diferentes países de América Latina, sobre todo por la experiencia del frío y la nieve, y por tanto por la oportunidad de poder esquiar y vivir un verdadero invierno.
En este sentido, es muy importante saber que los ciudadanos de la mayoría de los países de América Latina necesitan una visa de turista para venir a Canadá, y que una de las claves para lograr este objetivo es iniciar el trámite lo más pronto posible. Otro dato clave es que actualmente ha aumentado el porcentaje de rechazos y que los trámites están tardando más de lo esperado.
Los residentes permanentes o ciudadanos canadienses, así como también las personas que se encuentran en el país con un permiso de trabajo o estudio y que quieren que sus familiares o amigos vengan a pasar las fiestas aquí con ellos, lo primero que deben hacer es extender una carta de invitación. Esta debe contener el nombre completo de ambas personas (de quien invita y de quien es invitado), el estatus de la persona que se encuentra en Canadá, qué trabajo realiza, cuál es el monto de dinero que percibe y, si está casada, cuánto gana la pareja.
También debe incluir cuál es la relación entre quien invita y quien es invitado, si hay algún evento especial durante las fiestas, reuniones familiares con personas que vienen de otros países o ciudades, etc.
Con relación a la persona invitada, en la carta se deben dar todos sus datos básicos y explicar lo que hace en su país de origen. Si trabaja, debe especificarse cuánto tiempo le da el empleador para salir del país y cuándo se espera que regrese. Además, quién pagará los pasajes y quién se hará cargo de sus gastos de estadía en Canadá.
Dependiendo del caso, se prepara el paquete desde aquí, pero después la persona invitada debe demostrar que está bien establecida en su país, que tiene arraigo y que una vez terminada su visita regresará. Ese arraigo es esencial: está contemplado en la Ley de Inmigración, que establece que para otorgar una visa de visitante un Oficial de Inmigración debe estar convencido de que la persona saldrá de Canadá al finalizar su visita.
Actualmente, el nivel de rechazo de visas es altísimo, dado que los oficiales con frecuencia concluyen o sospechan que la persona no se va a ir, que se quedará ilegalmente o que pedirá refugio.
A veces rechazan a personas dos o tres veces, incluso cuando presentan documentación clara que demuestra que tienen trabajo, familia y compromisos en su país. Casos en los que resulta evidente que no deberían ser rechazados. El promedio de rechazo es especialmente alto en países con problemas políticos, económicos o sociales.
¿Qué hacer en caso de rechazo? La solución inmediata es volver a aplicar y responder los motivos dados para la negativa anterior. Puede que acepten las nuevas razones, pero también puede que vuelvan a rechazar la solicitud. En ese caso, la opción es presentar una solicitud de revisión judicial ante la Corte Federal. Si el juez considera que no se siguieron las reglas o que el oficial usó su criterio personal en lugar de la ley, puede ordenar que el caso sea revisado nuevamente con instrucciones específicas.
El problema es que este recurso suele ser costoso: algunos abogados cobran alrededor de 3,500 dólares por llevar un caso a la Corte Federal, y otros hasta 6,000 o más. La mayoría de las personas no quiere invertir esa suma. Además, en nuestros países no se establecen precedentes legales en ciertos consulados, lo que dificulta que haya un cambio de política o un llamado de atención a los oficiales.
Otro gran obstáculo son los tiempos de procesamiento, que en algunos consulados llegan a ser absurdos: hasta un año para otorgar una visa de visitante. Esto significa que si invitas a tu madre a apoyarte porque darás a luz en cuatro o cinco meses, la visa llegaría demasiado tarde. Lo mismo ocurre si invitas a alguien a una boda, bautizo o cumpleaños y la aprobación llega después del evento.
Actualmente, las solicitudes de visa de visitante se hacen en línea y se procesan en el consulado o centro correspondiente. Ya no suelen citar a entrevistas: se aprueban o rechazan en papel. Y otro factor preocupante es que ahora hay inteligencia artificial tomando decisiones, lo que elimina el factor humano. Por ejemplo, si alguien solicita la visa porque debe acompañar a un hermano en una operación seria, el algoritmo no analizará esa necesidad emocional ni personal.
En resumen, la recomendación clave para quienes quieren invitar a familiares o amigos a visitar Canadá para Navidad, Año Nuevo o cualquier otra celebración es empezar el trámite cuanto antes, verificar los tiempos de cada consulado y presentar la mayor cantidad de documentación posible que demuestre el arraigo en el país de origen. Y, si es necesario, estar dispuestos a luchar el caso.
Vilma Filici
Consultora de Inmigración certificada










