Los ataques a los inmigrantes podrían ser considerados como crímenes de odio

Recientemente vimos a través de los medios de comunicación y de la social media que se llevaron a cabo varias marchas en contra de los inmigrantes en Canadá. De hecho, en Toronto la policía informó que nueve personas fueron arrestadas y enfrentan cargos que incluyen agresión, disturbios, agresión a un agente del orden público y daños a la propiedad.

Este hecho ocurrió cuando una multitud se reunió en un parque de Toronto en una manifestación denominada “Primera Marcha Patriota de Canadá”, la cual fue promocionada en la social media pidiendo el fin de la “inmigración masiva”.

“Este es el momento de que los verdaderos patriotas canadienses se unan. Nuestro país está cambiando rápidamente y no para mejor. Si no luchamos por lo que tenemos, lo perderemos”, señalaban en sus publicaciones.

La realidad es que lo que está pasando con el tema de los inmigrantes no tiene absolutamente nada que ver con los inmigrantes en sí. Este es realmente un movimiento político que busca desacreditar al Primer Ministro Mark Carney y al gobierno liberal. Y esto es evidente porque muchas de las afirmaciones que difunden carecen de sentido.

Por ejemplo, dicen que hay que disminuir el número de inmigrantes. Bueno, el actual gobierno ya lo ha hecho. Se ha reducido el número de residentes permanentes, al punto de que este año y el próximo serán aceptados 120,000 menos de los que se habían anunciado anteriormente. Además, se ha reducido drásticamente el número de trabajadores temporales, se cambiaron las reglas para los permisos de residencia temporal, se disminuyó la entrada de estudiantes internacionales y actualmente estamos viendo tasas de rechazo altísimas —hasta del 65 %— en solicitudes de estatus temporal, que incluyen estudiantes, trabajadores e incluso visitantes.

Es decir, lo que piden estos grupos, el gobierno ya lo ha estado implementando desde el año pasado. Pero lamentablemente, lo que sucede es que la oposición política está utilizando a los inmigrantes como chivos expiatorios para fomentar el odio hacia el gobierno, convirtiéndolos en herramientas de esa estrategia sucia.

Con información incorrecta, en la social media se fomenta esta percepción negativa hacia los inmigrantes, en particular contra la comunidad india. No sé por qué se han ensañado contra ella, aunque imagino que se debe a que es una minoría muy visible. Los latinos, por ejemplo, en muchos casos son de descendencia europea y no se les asocia físicamente con una minoría, mientras que un hindú con turbante o vestimenta tradicional es más fácil de identificar y, por ende, atacar.

También circulan en redes sociales numerosos mensajes en contra de los refugiados, sin el menor conocimiento de causa. Se ignora que Canadá está rodeada por océanos y comparte frontera con Estados Unidos, lo cual impide la llegada masiva de refugiados como ocurre en Europa, donde basta con cruzar una frontera terrestre para pedir asilo.

Estos grupos repiten los mismos argumentos que en Europa, sin comprender que aquí el contexto es distinto. Sí, tenemos un número alto de solicitantes de refugio esperando sus audiencias, pero eso se debe a la falta de capacidad del Consejo de Refugiados para procesar los casos con mayor rapidez.

Lo que observo en la social media, primero, es una falta total de empatía hacia quienes huyen de sus países en busca de seguridad. Si leyeran sobre los problemas que enfrentan en sus lugares de origen, tendrían una visión más humana y solidaria.

En segundo lugar, noto un gran desconocimiento sobre cómo se procesan los casos o cuáles son los beneficios reales que reciben los refugiados. Se difunde desinformación que la gente no se toma el tiempo de verificar ni contrastar con fuentes oficiales, y termina creyendo. Eso alimenta el odio y el rechazo hacia los inmigrantes y refugiados.

Por ejemplo, circuló un post que decía que los refugiados reciben 82,000 dólares al año de ayuda. ¿De dónde sale eso? Existen dos tipos de refugiados: los que llegan mediante el Programa de Asentamiento Humanitario —patrocinados por el gobierno, iglesias, grupos comunitarios o cinco residentes permanentes/ciudadanos canadienses— y los que llegan y solicitan refugio directamente en Canadá.

Los primeros reciben ayuda para establecerse por un año, pero en montos muy inferiores. En Ontario, por ejemplo, una persona recibe 781 dólares mensuales, más un monto inicial de 905 dólares para artículos esenciales, y 564 dólares destinados a renta y teléfono, pero este último es un préstamo que debe devolverse. Es decir, la mayor parte del dinero se devuelve. Nada que ver con los supuestos 82,000 dólares.

En el caso de quienes solicitan refugio directamente en Canadá, reciben un apoyo equivalente al de Ontario Works (antes conocido como Welfare). Una persona sola, sin hijos, obtiene 733 dólares al mes, con lo que debe pagar comida, renta y todo lo demás. En algunos casos, el apoyo puede ser de solo 390 dólares. Además, no es automático: deben demostrar que no tienen a nadie que los ayude en el país y que no están trabajando. Y cabe recordar que apenas entran en el proceso de refugio reciben permiso de trabajo, por lo que la gran mayoría busca empleo cuanto antes, ya que no pueden sobrevivir con esas cantidades.

Ahora bien, hay una novedad muy interesante que quiero destacar: el gobierno acaba de introducir un proyecto de ley para combatir los crímenes motivados por odio. Espero que, una vez aprobado e implementado, se pueda utilizar contra estos grupos que atacan a refugiados e inmigrantes por su raza o por llegar al país en busca de protección.

Esta ley considerará como crimen cualquier ataque motivado por odio hacia las protected grounds establecidas en la Ley Canadiense de Derechos Humanos. Dichas bases incluyen raza, grupo étnico, origen nacional, religión, orientación sexual, identidad de género, edad, discapacidad física o mental y características similares.

Espero fervientemente que, cuando esta ley entre en vigor, aquellos que atacan a inmigrantes y refugiados amparándose en el odio puedan enfrentar cargos criminales y terminen en prisión por cometer crímenes motivados por odio.

Vilma Filici
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Consultora de Inmigración certificada