Durante los últimos meses ha estado apareciendo en diversos medios de comunicación información sobre dos temas principales: primero, que hay bastantes rechazos de procesos migratorios en Canadá; y segundo, la posibilidad de que muchos de estos rechazos se deban al uso de la inteligencia artificial por parte de los oficiales de inmigración que llevan los procesos.
Lo que se sabe es que, desde hace varios años, el gobierno está usando inteligencia artificial para ayudar en el procesamiento de los casos de residentes temporales, que incluyen trabajadores temporales, estudiantes internacionales y solicitudes de visa. Si bien la inteligencia artificial no toma la decisión final sobre los casos, su función es actuar como un sistema de clasificación y organización, catalogando las solicitudes con respecto a distintos factores.
Así, el sistema crea una especie de hoja de cálculo, que luego utiliza el oficial responsable para tomar decisiones. El sistema decide cuáles casos son prioritarios y también identifica aquellos con problemas o riesgos. De esta manera, el oficial de inmigración recibe toda esta información —la hoja de cálculo de cada caso— y, junto con la información previa que pudiera existir sobre un solicitante, obtiene una idea relativamente clara de con quién está tratando.
Lamentablemente, esto en algunos casos se presta a prejuicios o discriminación contra el solicitante. Ese es uno de los problemas. Otro problema es que el oficial de inmigración podría dejarse guiar demasiado por las indicaciones de la inteligencia artificial, sin hacer un análisis profundo del caso, revisando el expediente de manera superficial y dando un rechazo basándose únicamente en la información del sistema.
También hay casos en los que es absolutamente necesario que un oficial revise personalmente el expediente, porque puede haber algún pedido o situación especial que el algoritmo no capta, y estos detalles pueden perderse en el proceso automatizado.
Actualmente, se observa un número altísimo de rechazos, relacionados con la intención del gobierno de reducir el número de inmigrantes permanentes y temporales. Según algunos críticos del uso de la inteligencia artificial en los procesos migratorios, esto también se debe a que el sistema tecnológico influye demasiado en las decisiones, cuando en realidad deberían tomarlas los oficiales de inmigración.
El uso de inteligencia artificial en el Departamento de Inmigración no es completamente negativo; tiene un potencial importante, ya que puede mejorar la eficiencia de los procesos, reducir retrasos y disminuir la carga de trabajo de los oficiales. Sin embargo, dado que el sistema clasifica los casos y elabora hojas de cálculo, ni el solicitante ni su representante legal tienen acceso a cómo el sistema llegó a sus conclusiones. Por lo tanto, aunque por un lado es útil, por otro carece de transparencia, puede ser injusto y ocasionar perjuicios al solicitante. Es necesario mejorar estos factores para que el sistema funcione sin perjudicar a quienes presentan solicitudes.
Se han llevado muchos casos ante la Corte Federal alegando que se les está negando la justicia natural, ya que una máquina influye en la decisión final. Sin embargo, hasta ahora, los casos no han sido sólidos y la Corte ha decidido que el uso de la inteligencia artificial es razonable, por lo que continuará utilizándose.
Como mencionamos, el Departamento de Inmigración usa inteligencia artificial porque reduce significativamente el tiempo que un oficial necesita para procesar un caso y también disminuye el inventario de casos atrasados, aunque con el riesgo de que algunas decisiones sean injustas.
Sabiendo que la IA hará la revisión inicial y categorizará los casos, es muy importante que los solicitantes preparen bien sus expedientes. Al llenar los formularios, deben completarlos correctamente, ya que la IA y su proceso de clasificación tomarán las primeras decisiones.
Los algoritmos generalmente buscan inconsistencias en las solicitudes, por lo que es crucial incluir todos los documentos requeridos en los lugares correspondientes. Si falta documentación, el caso puede volverse complejo y riesgoso, lo que puede ralentizar su procesamiento.
El Departamento de Inmigración especifica claramente el tipo y tamaño de los documentos a subir. Si no se siguen las indicaciones, el sistema podría generar errores y rechazos. Además, es recomendable presentar la documentación en un orden lógico y, si es posible, titular los documentos.
Es fundamental recordar que solo se puede enviar documentación en inglés o francés, por lo que todos los documentos deben estar traducidos. Cualquier solicitud especial o pedido adicional debe etiquetarse claramente para que el oficial lo note y no dependa únicamente de la información del sistema.
Los formularios suelen pedir que no se deje ningún espacio sin completar, por ejemplo, en el historial laboral, de viajes o de residencia; todo período debe estar explicado, ya que la omisión podría generar alertas en el sistema. Toda información incluida debe estar respaldada con evidencia, ya que la narrativa sola no es suficiente.
Es importante, además, guardar capturas de pantalla, copias y recibos de todo el trámite, ya que ahora se realiza principalmente en línea.
Finalmente, los solicitantes deben abrir un portal oficial y enviar toda la documentación allí. Algunas personas todavía creen que pueden enviar documentos por correo electrónico o en papel, pero esto solo es posible si un oficial indica explícitamente enviar un documento específico a un correo electrónico. De lo contrario, prácticamente todo debe subirse mediante los portales oficiales.
Vilma Filici
Consultora de Inmigración certificada










