Cuando escribo, nada humano me es ajeno, asegura narrador cubano Nguyen Peña Puig

Repetir una y otra vez que la realidad siempre supera a la ficción podría parecer una frase manida, pero resulta empecinadamente cierta, asegura el narrador cubano Nguyen Peña Puig, autor del libro de cuentos “El rojo permanece”, que forma parte del catálogo de la casa editorial Adalba, en Canadá.

“Nada humano me es ajeno –asegura Peña Puig a Correo Canadiense-, y esto se refleja en lo que escribo. La idea de esa realidad en la psicología de los personajes viene a convertirse en obsesión para mí y para ellos mismos”.            

Para este abogado de 43 años, graduado la Universidad de La Habana y con un máster en Bioética por la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir, en España, la realidad no sólo envuelve, sino que también encierra y condiciona los sueños, los temores, y la manera de ser y entender esa propia realidad.

De ahí que esté convencido que esa realidad permea su literatura y –afirma-, si bien muchas veces transfigurada o escindida, camuflada con líneas de fuga para dotarla de cierta polisemia.

“No encuentro otra manera de escribir que no sea nutriéndome de lo inmediato, de todo aquello que me rodea”, aunque –aclara- “en última instancia lo más importante de esa realidad son las personas: las personas-personajes, con sus múltiples contradicciones que en tanto humanas son también las mías”.

Con el libro de cuentos “El rojo permanece”, (publicado en Cuba bajo el título “Nakara”), Nguyen Peña obtuvo el Premio David de narrativa en el año 2013, el más importante que se otorga en la isla a los escritores noveles.

Según la crítica, este volumen incluye un conjunto de narraciones donde se perfila un universo sensible a través de experiencias de un profundo contenido existencial, pequeñas tesis que giran en torno a la inconformidad humana, la búsqueda del otro que no somos, los otros que no seremos, y hace del desencuentro y el desarraigo, mucho más que simples pretextos de lectura placentera.

Para este multipremiado narrador cubano, que la editorial canadiense Adalba incluyera su libro “El rojo permanece” en su catálogo significó otra oportunidad de publicar y encontrar lectores más allá de las fronteras de la isla.

“Apostar porque una editorial incipiente se encargue de publicar y promocionar tu obra en todos los espacios posibles siempre será un riesgo, pero Adalba tiene las herramientas necesarias para ello (…)  Lo importante es que de alguna manera mis libros encuentren a sus lectores”, comentó Peña Puig a Correo Canadiense.

Asegura que cada libro que termina es en sí mismo el resumen de una etapa vital y, a la vez, un cúmulo de preguntas para las que no consigue respuestas, por lo que termina lleno de deudas (y de dudas) que trata de saldar con el siguiente libro.

“Si algún rasgo pudiera caracterizar las historias que escribo –agrega- sería sin dudas la incesante búsqueda de quiénes somos, y pluralizo para no desnudarme, con la esperanza de no sentirme tan solo. Es un dilema esencialmente filosófico, pero lo considero la piedra angular en mi literatura”.

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