Félix Sánchez: el encanto de construir un mundo con lo paradójico

“Más que las vivencias del entorno, son las tensiones del entorno mis fuentes de inspiración”, comentó a Correo Canadiense el escritor cubano Félix Sánchez Rodríguez, quien supone que donde hay algo contradictorio, inexplicable o paradójico, hay un estímulo para fabular.

“La narrativa permite eso, levantar un mundo con lo paradójico, crear seres creíbles, pero a la medida de ese mundo. Hay escritores más dependientes de las vivencias y otros más dependientes de la imaginación. De esos dos grupos extremos, me enlisto en el primero”, subrayó Sánchez Rodríguez, autor de la novela “La frontera”, publicada por la editorial Adalba, de Canadá.

Afirma que le gusta observar, buscar lo relevante en cuanto a seres y situaciones que siempre viven en la cotidianidad, aunque oculto por un velo que el escritor puede levantar, propiciando un reencuentro de la gente con esa parte de su mismo mundo que no alcanzaba a ver.

“Tengo mi tesis personal, hay que echar sobre la realidad una “mirada oblicua”, sólo que en esa mirada haya vínculos entre partes de la realidad que no son los comunes, que están como ocultos. Lanzar esa mirada y recibir, clasificar lo que se ve, intentar mostrarlo literariamente, es mi obsesión de todos los días”, enfatizó el también ensayista, investigador y editor cubano.

Para Sánchez, los caminos hacia los lectores son muchos, unos más accesibles que otros, y no debe ignorarse ninguno, por lo que encontrar un proyecto como la editorial canadiense Adalba fue una suerte para él.

“Los proyectos nuevos son siempre seductores, uno ve que tras ellos hay gente emprendedora y uno pues se suma a ese espíritu, apuesta por ese empeño, siempre con la ilusión de que saldrá adelante”, comentó.

“Creo que la primera aspiración de un escritor luego que termina una obra –agregó-, es que la gente, toda la gente posible, la lea. Las casas editoriales establecidas, son a la misma vez, la casa de los escritores establecidos. Lo más importante sin embargo es publicar. Uno tiene algo que decir, con ese impulso escribió, por lo que resulta contradictorio que luego se retenga esa obra esperando por la casa editora tal o más cual”.

“La Frontera”, que ahora es editada por Adalba, es una novela que cuenta la historia de un hombre, viudo y padre de dos hijos exiliados, que se prepara a cruzar al otro lado de “la línea” para escapar del desasosiego que le causa vivir a ambos lados a la vez; sin embargo, deberá enfrentar la oposición del fantasma de su mujer, quien se aferra rabiosamente a su pasado.

“Los puentes, ´como símbolo universal de los cruces y las fugas´, así los considera el narrador-personaje, serán uno de los principales motivos del libro, asociados a las fronteras, esas “líneas divisorias” ubicuas, fatales, que nos confinan en mundos distantes entre sí aunque a veces ocupen un mismo espacio físico”, comentó al respecto el investigador y promotor literario Lázaro Zamora Jo.

Sánchez asegura que escribe sobre seres de su país, en los escenarios de su país. “Viví tres años en la antigua URSS (ex Unión Soviética) y tengo un borrador de novela de aquellos años, pero siento que el ambiente del país me es esencial. Eso de dar testimonio sobre lo que has vivido tiene el peligro de que se confunda el testimonio como género con el relato directo, realista, de lo vivido”.

También duda de la palabra realidad como algo que está ahí y es la misma para todos. “Mis personajes –enfatiza- siempre tratan de encontrar en esa realidad otra realidad, tal vez más fantástica, más irónica, más humorística, más inexplicable. El realismo tiene ya demasiados apellidos, pero yo no he dudado en ponerle uno más, para explicarme: el realismo festivo”.

A su vez, no se cree capaz de escribir y que la gente solloce al leer, pero en cambio, aspira a que la gente se sorprenda, vea conexiones en la realidad que estuvieron siempre ahí y que les ayude a ver.

“Basta con que estires, deformes algo de la realidad y ya estás en otros mundos”, sentenció.