Cuba y Venezuela en la mira de los resultados electorales en Estados Unidos

A pocos días de efectuarse las controversiales elecciones presidenciales en Estados Unidos, y la eventual victoria del binomio demócrata de Joe Biden y Kamala Harris, los titulares de importantes medios de prensa alrededor del mundo apuntan a Cuba y Venezuela como “supuestos” temas inmediatos en la política exterior hacia América Latina del nuevo gobierno que ocupará la Casa Blanca en enero de 2021.

Ni siquiera han esperado que terminen las polémicas y reclamos del actual presidente republicano Donald Trump, negado a reconocer su derrota en las urnas bajo supuestas denuncias de fraude electoral, para colocar a ambas naciones del sur en el candelero diplomático estadounidense, después de cuatro años marcados por sanciones, amenazas, injerencias y presiones que van desde la persecución financiera, la asfixia económica, y hasta los intentos de cortar los suministros de combustibles.

En el caso de Cuba, según algunos “entendidos”, el gobierno de La Habana vio con buenos ojos la anunciada victoria de Biden, después que el veterano político estadounidense asegurara durante su campaña que, de ganar, regresaría a las políticas de acercamiento con la isla, establecidas desde 2014 durante la administración del expresidente Barack Obama (2009-2017), del que Biden era vicepresidente.

Incluso, algunos “politólogos” han llegado a criticar abiertamente las manifestaciones públicas de cubanos residentes en la isla por el triunfo electoral demócrata, llegando a asegurar que el futuro de una nación no puede depender de quien gobierne en otra.

Para los cubanos, 61 años de resistencia frente al país más poderoso del mundo, han demostrado que sus destinos no dependen de nadie y han sabido sobrevivir y sortear dificultades durante más de seis décadas. La muestra está en el fracaso de 12 administraciones estadounidenses en sus intentos de derrocar –por diferentes vías- a la Revolución cubana.

En todo caso, si los cubanos pudieran festejar algo, ha sido precisamente la derrota de Trump, quien desplegó una virulenta política de hostigamiento contra la pequeña nación caribeña, llegando a imponer 152 sanciones a empresas e instituciones de la isla durante su mandato, y recrudeciendo de una manera cruel el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington a Cuba desde 1962.

Con Venezuela ocurre otro tanto, un país que decidió hace más de 20 años no seguir los edictos de la Casa Blanca, convirtiéndose en blanco permanente de una guerra económica recrudecida durante la administración de Trump, que apostó al derrocamiento del gobierno que encabeza el presidente Nicolás Maduro, con las tradicionales armas que EEUU emplea para derrocar gobiernos alrededor del mundo.

De cualquier manera, los temas de política exterior de un nuevo gobierno en EEUU tendrán que esperar a enero del 2021, después que culmine un show armado por el actual inquilino de la Casa Blanca, quien dejó claro no aceptaría su derrota, aun antes de las elecciones del pasado 3 de noviembre.

Con demócratas o republicanos en el poder, América Latina no ha dejado de ser el traspatio de EEUU, o por lo menos en los predios del Congreso y en la Oficina Oval se sigue teniendo esa mirada, que se confirma con el resurgimiento de la vieja Doctrina Monroe.

Mientras, Cuba trabaja por reordenar el país y buscar el necesario despegue económico que ayude a salir de la crisis, acentuada por las sanciones estadounidenses, y Venezuela da pasos para reformular sus instituciones democráticas, sin detenerse ante los intentos desestabilizadores que se dictan en inglés, ni pensar si demócratas o republicanos gobernarán en EEUU.

Cualquier otra especulación política deberá esperar a enero de 2021. A fin de cuentas, algunos “politólogos” de estos tiempos no entienden mucho de independencia, soberanía y autodeterminación.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí