Ricardo Riverón: la vida es el sostén en el oficio de un escritor

La Habana.- Para el cubano Ricardo Riverón Rojas, la vida es el sostén

de su oficio de escritor, de ahí que rebusque constantemente en la

memoria, se renueve, transite de un género a otro para encontrar,

aunque parezca increíble, nuevas sonoridades en sus textos.

“Soy un escritor memorioso”, comenta Riverón a Correo Canadiense. “Lo soy acaso de manera enfermiza: la poesía ha sido el vehículo ideal para expresar lo que destilo del recuerdo, pero en la prosa narrativa, sobre todo en la crónica y el testimonio he hallado una nueva plataforma de expresión que también me sirven para la entrega”.

Ahora, este versátil literato, nacido hace 71 años en el poblado de Zulueta, a unos 320 kilómetros al este de La Habana, apela más a la prosa que a la poesía, pues en ésta –asegura- “hallo posibilidades nuevas, nuevos ritmos, nuevas relaciones entre las palabras, todo emanado del subconsciente y manufacturado con las herramientas del oficio”.

La editorial canadiense Adalba hizo una nueva edición de su popular libro de testimonio “El Ungüento de la Magdalena”, un volumen que incluye más de doscientos relatos sobre la presencia del humor en la práctica de la medicina popular en Cuba.

“Se trata de textos breves que reproducen el habla popular, propia de las zonas rurales y suburbanas de nuestro país, con la presencia de un argot y unos modos de expresión característicos de esos espacios y de una época que va desde 1977 hasta los días actuales”, comentó Riverón.

Según el también poeta, crítico, periodista y editor cubano, para lograr “El Ungüento de la Magdalena” se investigaron localidades del centro de Cuba, donde fueron entrevistadas más de ciento cincuenta personas.

“Desde los primeros párrafos es posible comprobar que nos enfrentamos a un libro cuyo propósito no consiste en certificar la efectividad de la rica y prolija terapéutica popular, sino en dejar registro del humor costumbrista que la rodea”, subrayó.

Después de haberse editado en 2008 y en 2011, la editorial Adalba le ofreció la posibilidad de una nueva edición de esta obra, a la que Riverón califica como  “uno de sus libros más amados”.

“Uno escribe para que lo lean –afirma el autor-, y una nueva edición es la posibilidad de ganar lectores, de ahí que no rechace ninguna oferta siempre que venga acompañada de la seriedad. Los escritores cubanos, en su mayoría, no somos objeto de atención de los grandes circuitos editoriales. Pero tenemos lectores, y eso es lo que cuenta”.

Respecto a las novedades, insiste en que alterna, de un género a otro, de una intención a otra.

“Mi último libro terminado es de poesía, pero el penúltimo es de ensayos. Ahora escribo uno de crónicas. En la propia poesía, voy del verso libre al tradicional. El principal valor en que creo es el de la corrección en alas de la invención, así como en el ritmo, en los valores, en última instancia poéticos, del conjunto total”.

La obra de Ricardo Riverón Rojas está incluida en antologías de Cuba, Venezuela, España y México, y sus poemas, testimonios, artículos, crónicas, entrevistas y reseñas se han publicado en revistas, periódicos y páginas web de Cuba, Rusia, Puerto Rico, Suecia, Brasil, Estados Unidos, Venezuela, España y México.