Corte Suprema de EEUU, un arma electoral que Donald Trump quiere en sus filas

La Habana.- Como una importante herramienta política pre-electoral, el presidente Donald Trump avanza en su empeño de ocupar la vacante dejada en la Corte Suprema de Estados Unidos, después del fallecimiento de la jueza Ruth Bader Ginsburg, al nombrar a su candidata Amy Coney Barrett y lograr ésta sea confirmada antes del 3 de noviembre.

Con esta maniobra, el presidente Trump rompe con la tradicional práctica de no seleccionar miembros del máximo órgano de justicia estadounidense en época de elecciones presidenciales, tarea que habitualmente queda pendiente a la propuesta del presidente electo.

En esencia, el inquilino de la Casa Blanca busca desesperadamente mover el balance de los miembros de la Corte Suprema a su favor, como estrategia previa a su anunciada batalla legal que dará contra los resultados de las elecciones de noviembre, si no resulta electo.

En caso de aprobarse la incorporación a la Corte Suprema de EEUU de la candidata propuesta por Trump, la jueza de 48 años de edad Amy Coney Barrett, natural de Nueva Orleans, en el sureño estado de Luisiana, la configuración ideológica del mismo cambiaría de 5-4, antes de fallecer Ginsburg, a 6-3, con clara ventaja al ala más conservadora de los Republicanos.

Amenazas de Trump

Uno de los temas puntuales que Trump mantiene en el tapete político, de cara a las próximas elecciones presidenciales, son las constantes acusaciones –hasta el momento sin ningún fundamento- acerca de un eventual fraude por parte de los Demócratas.

Este anuncio anticipado del gobernan- te estadounidense de un probable fraude electoral, sentaría las bases para establecer a priori querellas jurídicas en las cortes, incluso en la Corte Suprema, facultada para dirimir disputas en las urnas.

Todavía está en la memoria de los norteamericanos los acontecimientos ocurridos hace 20 años, durante las elecciones del año 2000, donde la Corte Suprema dio
la victoria electoral al republicano George
W. Bush, sobre su contendiente demócrata
Al Gore, en una controversial decisión que perturbó la democracia en EEUU.

Ahora, el presidente Donald Trump busca reforzar sus trincheras jurídicas, de cara
a una contienda electoral que, en opinión
de expertos, sin duda alguna irá más allá
de las urnas, pues el actual gobernante estadounidense ya se ha ocupado de zanjar el camino y descalificar los posibles resultados en las urnas de sus contendientes políticos.

Por lo pronto, para el próximo noviembre se avizora un país profundamente dividido, donde además de protestas pacíficas contra al racismo, pueda convertirse en escenario de batallas ideológicas campales. Todo dependerá del resultado en las urnas.