“A solas con Casandra”, un acercamiento literario a la incomunicación humana

La Habana.- Para la escritora cubana Marlene García, por más señas nacida en Cabaiguán, a unos 335 kilómetros al este de La Habana, publicar su novela “A solas con Casandra”, en la editorial canadiense Adalba, tuvo un encanto especial determinado como una propuesta fresca y con muchas vías de salir al mercado en tres idiomas, además de trabajar con su director, Asniel Rodríguez, a quienes los enlaza el terruño natal.

Con una vasta obra literaria, Marlene García tiene publicados más de 40 libros, entre ellos varios de investigación lingüística, donde destacan la colección de diccionarios geográficos de los municipios Cabaiguán, Fomento, Jatibonico, Sancti Spíritus y La Sierpe, en su provincia Sancti Spíritus, además del Diccionario de la literatura de Cabaiguán, y otras publicaciones que incluyen poesía y cuento.

Además de “A solas con Casandra”, con varias ediciones en España, Portugal, Cuba y Canadá; esta autora también publicó sus novelas “La Canaria o La mitad de la sombra” (2001),  “A-Mar” (2009), y El Ojo de Horus (2020).

En opinión del poeta y narrador cubano Oscar G. Otazo, “A solas con Casandra” es la historia de una mujer condenada a la resignación, castigada a sufrir la soledad y sin otro consuelo que buscar la liberación en los personajes que se inventa.

“Quizá por ello, lejos de toda sentimentalidad, con la mesura de quien sólo desea poner de manifiesto al hombre y su interrelación con la sociedad, la autora retoma el mito de la pitonisa troyana Casandra y revive el pasado de la sacerdotisa para traducirlo en el presente, con toda la carga de soledad y desamparo, en la vida de una mujer contemporánea”, subrayó Otazo.

En diálogo con Correo Canadiense, Marlene García comenta que, según la crítica, “A solas con Casandra” se enmarca en el Post Boom, un fenómeno literario que se desarrolló en América Latina durante las tres últimas décadas del siglo XX.

“En ella hay utilización de varias técnicas narrativas puestas en función del desenlace trágico y, a la vez, liberador de la protagonista. La Casandra que cae por las escaleras en el primer capítulo, no es la misma en el último después, y mientras transcurre un aborto. Apunta hacia mirar el complejo asunto de la posición de los hombres y las mujeres con profesiones afines; así como reflejar puntos de vista diversos del mismo fenómeno”, subrayó la escritora cubana.

“En “A solas con Casandra” está el mundo machista cubano –asegura-, el mundo donde los hombres deciden, donde hasta algunas mujeres creen tener un sitio que han dispuesto otros, casi siempre un hombre u otras mujeres tradicionalistas y hasta más machistas que los propios hombres. En la literatura se reflejan en las secuencias de sucesos, en los desenlaces casi siempre contrarios a los deseos e ilusiones de las mujeres”.

Según Otazo, en esta novela, más que un viaje al pasado mítico se percibe otra realidad: el mundo de la incomunicación humana, el de la infancia, el de la soledad y la desesperanza al estar condenados a vivir en una ciudad-isla.