INMIGRANDO A CANADA. Omitir información a Inmigración es prácticamente mentir

El sistema migratorio canadiense cambia constantemente, pero a veces el trabajo de los consultores de inmigración se complica porque los clientes no explican exactamente su caso, porque mienten, o porque omiten información.

 Tu asesor de inmigración no puede protegerte y hacer el mejor trabajo sin toda la información necesaria y le ocultas situaciones que son relevantes. Por minúsculo que el cliente considera algún dato, para el Departamento de Inmigración, para la Agencia de Servicios Fronterizos (CBSA), o para los tribunales, nada es menor. Así, cualquier omisión puede resultar en problemas serios para el aplicante.

Tengo dos casos que más o menos ilustran lo que estoy diciendo, y voy a hablar de ambos y de las consecuencias que pudieran tener para el cliente.

El primero. Hace un tiempo me presenté ante la División de Apelaciones de Inmigración con un residente permanente que tenía criminalidad seria porque había sido encontrado culpable por la corte criminal, y como resultado le dieron una orden de deportación. Esta persona calificaba para hacer una apelación y argumentar razones humanitarias y de compasión, por el tiempo que había estado en el país: había vivido toda su vida aquí en Canadá como residente permanente.

Pero cuando entré a la sala de audiencia, el representante del ministro me dijo que íbamos a tener que postergar la audiencia para una nueva fecha. Sorprendida le pregunté por qué. La razón: a mi cliente le hicieron cargos de robo el día anterior.

Sorprendida, llevé al cliente a otro cuarto y le pregunté qué pasó y por qué no me avisó. La respuesta del cliente fue que no pensó que Inmigración se iba a enterar de esto tan rápido.

Obviamente esto fue una especie de pesadilla, porque sucedió horas antes de la audiencia donde teníamos que defenderlo alegando que se había rehabilitado y que no iba a cometer más este tipo de errores. El representante del ministro actuó de modo correcto, porque ni ellos ni nosotros teníamos tiempo para verificar los detalles y para prepararnos para nuestros roles dentro de la audiencia.

La explicación del cliente es que no creyó que Inmigración iba a tener la información con tanta celeridad, y lo que el cliente ignoraba es que el mismo día que la policía le hace cargos, esta información entra al sistema de inmigración. O sea, de inmediato, porque está conectado con el sistema de la policía.

En ese tipo de casos, el Departamento de Inmigración no espera a que haya una resolución de la Corte. Un nuevo cargo criminal es una nueva razón de inadmisibilidad y se congela todo hasta el momento en que haya una resolución de la corte criminal. Si el cliente es encontrado inocente se sigue con el proceso anterior, pero si lo encuentran culpable, tenemos que agregarle esa nueva inadmisibilidad al caso y trabajar más arduamente para demostrar que esta persona se va a rehabilitar.

Esto tiene consecuencias serias para el cliente, porque otro cargo criminal lo afecta. Además, como hay mucho más trabajo que hacer, el cliente tendrá que esperar más tiempo hasta que concluya el proceso legal. Y una vez que se termine el proceso de criminalidad, después hay que retomar las acciones ante la Dirección de Apelaciones de Inmigración. Con seguridad, también le va a costar mucho más dinero porque hay más trabajo que hacer.

Entonces, el mito de que algo acaba de suceder e Inmigración no lo va a saber es solamente eso, un mito.

Este es un caso de algo que sucedió horas antes de entrar a una audiencia, pero también tenemos situaciones donde hay algo que sucedió mucho tiempo atrás. Porque este tipo de circunstancias pueden suceder con un cliente de cualquier tipo de aplicación, que tuvo un problema o que está ocultando algo del pasado y que no se lo declara a Inmigración ni se lo declara a su representante legal, y sale a flote en una entrevista.

El segundo caso. Hace varios años tuve el caso de una solicitud de patrocinio de una pareja que estaban en unión libre. El cliente apropiadamente declaró un matrimonio anterior, y el hecho de que había patrocinado a esa esposa, y puso toda la información de esta nueva pareja. Lo llaman a una entrevista para verificar que la relación con la nueva pareja era genuina, y el oficial empezó a preguntar por una persona X.

El cliente dijo que no conocía a esa persona X, y el oficial le preguntó repetidas veces sobre esa persona, que quién era. Ante la insistencia del oficial de Inmigración, me di cuenta de que había algo, que esa persona X existía, porque cuando los oficiales empiezan a hacer preguntas e insisten en algo, es porque ya tienen la información y le están dando la oportunidad al cliente de que diga la verdad. Entonces me di vuelta hacia mi cliente y le dije que, por favor, si sabía quién era esta persona, dijera la verdad, porque el oficial tenía información en el sistema de que hubo algo con esta persona.

Finalmente, el cliente admitió que conocía a esta persona X, que él se había casado con ella y que había iniciado un trámite de patrocinio. Pero dijo que después lo había retirado porque en ese momento había conocido a la persona que estaba tratando de patrocinar en este momento. Pero nunca declaró que había iniciado un patrocinio, porque mi cliente pensó que, al quitar la solicitud, y dado que la persona nunca obtuvo la residencia permanente, al departamento de Inmigración no le importaría. Ni lo declaró ni me lo informó al momento de preparar la solicitud.

La realidad es que cada solicitud que una persona empieza con inmigración, con el CBSA, con la institución que fuere, vive en el sistema para siempre. Aunque quiten la aplicación, permanece la constancia de la solicitud. En este caso, el cliente, después de que le pedí que por favor dijera la verdad, reconoció que sí, que en realidad se había casado con esta persona, que la conoció durante unas vacaciones y que había iniciado el patrocinio, pero que después empezó una relación nueva aquí, y decidió eventualmente retirar el patrocinio.

Me acuerdo de que la oficial de Onmigración le preguntó: “¿Y vos qué pensabas hacer? ¿tener un harem en Toronto? ¿cuántas mujeres querías patrocinar?”

A este caso se le aumenta el hecho de que ya había patrocinado con anterioridad a una persona, y ahora se descubre que había una tercera persona. Entonces, aparte de que mintió en la solicitud, se empieza a sospechar que este individuo pudiera estar haciendo negocio, es decir, casándose, divorciándose, y volviéndose a casar por dinero.

Por suerte, porque con su nueva pareja tenían hijos y habían estado juntos ya por muchísimo tiempo, la oficial fue muy comprensiva, y a pesar de haber mentido, o de haber omitido información, aceptó a la nueva pareja para la residencia permanente.

Pero esta es una lección muy importante, saber que cualquier tipo de solicitud que se ponga en el sistema migratorio vive allí para siempre y que si decide ocultarlo se arriesga a que le rechacen la aplicación, y le notifiquen un cargo de dar declaraciones fraudulentas. Porque omitir información también puede tener esa connotación, lo cual penaliza a la persona durante cinco años sin poder realizar ningún trámite de Inmigración.

En conclusión, es muy importante que se le dé toda la información al representante, para que evitar este tipo de sorpresas, porque cuando uno se encuentra ya en una audiencia, en una entrevista, y saltan estas cosas, ni se tiene la información ni se está preparado para defender al cliente. De haberlo sabido de antemano uno se prepara, y siempre hay algún tipo de solución para el caso. Pero uno como representante no puede arreglar un problema que desconoce, y como dije anteriormente, detalles pequeños no lo son para Inmigración o para la Agencia de Servicio Fronterizos. Mentirle a tu representante legal es lo peor que puedes hacer, es cavar tu propia fosa.

Vilma Filici
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Consultora de Inmigración certificada

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