Humor, política y juegos de ficción en Hombre al agua. Entrevista a Gael García Bernal

En entrevista exclusiva con Correo Canadiense, Gael García Bernal nos habló de las ideas y búsquedas que lo movilizan a desarrollar sus propios proyectos cinematográficos, compartió algunas de sus influencias y reveló detalles sobre cómo logra llevar a la pantalla algunas de sus ideas más inesperadas.

El actor y director mexicano regresó a TIFF para presentar Hombre al agua, su tercer largometraje detrás de cámara después de Déficit y Chicuarotes. Esta vez se arriesga a abordar algunos de los conflictos más inquietantes del presente: la precarización laboral, la manipulación de la clase trabajadora, la concentración extrema de la riqueza y los vínculos entre poder económico y político, desde un lugar inesperado: un humor que oscila entre el absurdo y la ironía, y una narración que se permite cambiar de rumbo constantemente. La película superpone capas y juega con los límites entre ficción y realidad, mientras incorpora también cuestiones como las relaciones de clase, la masculinidad y el feminismo.

Camilo (García Bernal) es un salvavidas cubano que evita el ahogo en el Caribe a Abel, un poderoso empresario mexicano. En agradecimiento, Abel lo lleva a México y lo convierte en su mano derecha, abriéndole las puertas a un mundo de riqueza y privilegios. Camilo se casa con su hija y forma una familia, pero esa aparente movilidad social irá revelando mecanismos de manipulación y control.

La elección del tono no es casual. Al reflexionar sobre los elementos de continuidad en las películas que ha dirigido, García Bernal señala el humor como uno de ellos. “El humor es algo con lo que definitivamente me encanta jugar porque siento que hay unos mecanismos que el humor otorga y que genera, donde las preguntas se vuelven más abiertas y más generosas”. También habla de la “yuxtaposición de realidades” que produce el humor y que permite abrirse a otro tipo de reflexiones.

El elenco contribuye a esa superposición de mundos. García Bernal reúne a actores de distintos países de América Latina: Esmeralda Pimentel (México), Débora Nascimento (Brasil), Natalia Oreiro (Uruguay), Jorge Salinas (México), Ricky Martin (Puerto Rico) y Anna Díaz (México), y hace que esa diversidad de acentos y procedencias se incorpore con naturalidad a la historia, sin necesidad de subrayarla.

El tema de las relaciones de clase atraviesa tus películas como director. ¿Cómo surgió tu interés por explorar este tema y por qué sigue siendo central en tu cine?

—El tema del conflicto de las clases sociales es algo que siempre me ha impactado mucho. A mí me tocó crecer en una familia muy, muy de clase media, sin ningunas pretensiones, sin ninguna casa extra, sin ninguna nada, ningunos lujos, pero teníamos todo lo necesario para poder estar bien, para poder ser felices. Me tocó ver en mi adolescencia, en mi despertar adolescente, el inicio de una narrativa muy importante que hasta la fecha sigue siendo lo que me marcó políticamente, que fue el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Ese movimiento me hizo darme cuenta de muchas cosas que estaban pasando en México, que habían pasado en México, en el mundo entero. Me volví muy rojillo desde muy pequeño, la verdad, muy curioso en torno a ese tema, y me parece fascinante todavía el tema del conflicto de clase puesto en escena.

Muchas de las inspiraciones tangenciales para mí en torno a Hombre al agua son Memorias del subdesarrollo, de Tomás Gutiérrez Alea; Nos amábamos tanto, de Ettore Scola; El discreto encanto de la burguesía, de Luis Buñuel, algunas de Glauber Rocha. Y también obras más contemporáneas. Yo ya tenía escrito el guion de esta película cuando vi Parasite. De repente la vi y dije: “Ah, mira, algo así es lo que estaba pensando, algo similar”. No con la parte gore ni con la parte de terror, pero sí algo por el estilo, algo así de extraño y loco. Pero quizás con más humor.

El guion lo escribiste con Mariano Pensotti, un dramaturgo argentino con un universo creativo muy particular. ¿Cómo se conocieron, cómo surgió la idea de trabajar juntos y cómo fue el proceso de escritura?

—Lo conocí cuando vi El pasado es un animal grotesco en el Teatro Sarmiento (de Buenos Aires). Ahí nos volvimos muy amigos, hablamos de algún día hacer algo juntos, y de pronto se dio la oportunidad cuando yo tenía esta película ya muy en mente. Había logrado estructurar algo y dije: está muy complicado hacerlo solo, necesito una contraparte que me ayude para disertar, para ir más rápido y también para, de alguna manera, sentirme más seguro con lo que estoy haciendo, dada la ambición que esto tenía, porque era una película muy ambiciosa, habla de muchas cosas.

Él es muy bueno para la dramaturgia. Encontró una forma de hilar ciertas cosas y tuvo el muy buen tino de decir: “¿Y si hacemos que en todo el mundo de la película haya una película?”. Entonces, en la fábrica, que se disuada la huelga a través de una película, de un documental. Cuando existe ese empoderamiento de “cuenta tu verdad”, la película sobrepasa toda aspiración colectiva y se vuelve la película. Y la película es lo importante, ya no lo es el movimiento.

Lula da Silva, presidente de Brasil y figura clave del movimiento sindical en ese país, está muy presente en el film. ¿Cómo surgió la idea de incluirlo, con esta serie, un poco telenovela, y también conectado a lo que pasa en la fábrica con el sindicato? 

—Se nos hizo muy curioso. Dije, está buenísimo que haya una serie, una telenovela de Globo acerca de la vida joven de Lula y Marisa. Nos pareció como un chiste recurrente, divertido, interesante, pero por todo lo que conlleva. Lula es como el epítome de unos ideales, de una época, de un movimiento sindical distintivo. Nada articulado en términos ni marxistas ni socialistas, sino simplemente desde un posicionamiento muy honesto y señalando una problemática muy clara y muy injusta que estaba sucediendo.

Vanesa Berenstein
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Encargada de Programación del Festival de Cine Latinoamericano de Toronto (LATAFF)

Investigadora en MAP Centre for Urban Health Solutions, St. Michael's Hospital, Unity Health Toronto

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