En Managua, la selección de Brasil hizo historia al conquistar la FIBA AmeriCup 2025, derrotando a Argentina 55-47 en una final cargada de intensidad defensiva. Con este triunfo, los brasileños se alzaron con su quinto título en el torneo y el primero desde 2009.
Bajo la dirección del croata Aleksandar Petrovic, la “Verdeamarela” se mostró sólida en ambos costados de la cancha. El capitán Vitor Benite selló el partido con un triple clave a menos de dos minutos del final, frenando la remontada argentina y asegurando la victoria.
La figura indiscutible fue Yago Santos, quien lideró a Brasil con 14 puntos y se coronó MVP del torneo, además de integrar el quinteto ideal junto a su compatriota Bruno Caboclo, el argentino Juan Fernández, el estadounidense Javonte Smart y el canadiense Kyshawn George. Caboclo, ex jugador de los Toronto Raptors, también brilló con 11 tantos y 7 rebotes.
La defensa fue otro de los factores decisivos: Lucas Dias y Georginho De Paula destacaron con su capacidad para contener el juego rival. De Paula incluso estableció un récord en finales con cinco tapones.
Con este título, Brasil reafirma su lugar como potencia del baloncesto continental y manda un mensaje de cara a los próximos compromisos internacionales. Para Argentina, vigente campeona, la derrota duele, pero confirma que la rivalidad sudamericana sigue siendo uno de los espectáculos más apasionantes del deporte.

Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore










