Oklahoma City / Indiana. Las Finales de la NBA comenzaron con una dosis de drama y espectáculo que promete una serie inolvidable. Indiana Pacers se robaron el primer partido de la serie al vencer 110-111 a los Oklahoma City Thunder con un tiro decisivo de Tyrese Haliburton a solo 0,3 segundos del final. Un final helado para los más de 20.000 fanáticos locales, y un estallido entre los escasos pero ruidosos seguidores de Indiana presentes en el estadio.
Los Pacers remontaron una desventaja de 15 puntos en el último cuarto (94-79), guiados por el temple de Haliburton y un sólido cierre colectivo. El MVP de la temporada, Shai Gilgeous-Alexander, firmó una actuación brillante con 38 puntos, pero falló un lanzamiento clave en la jugada anterior al tiro ganador.
Myles Turner sumó 19 puntos (11 en el último cuarto), Pascal Siakam firmó un doble-doble con 19 tantos y 10 rebotes, y Obi Toppin aportó 17 saliendo desde la banca con un efectivo 5/8 en triples. Mención especial para Andrew Nembhard, quien además de marcar 14 puntos, se encargó de complicar al propio Gilgeous-Alexander con una defensa incansable.
En el segundo juego, Oklahoma se tomó revancha con una victoria sólida por 123-107. El partido fue parejo en su inicio (26-20 el primer cuarto), pero un segundo parcial demoledor (33-21) dio a los Thunder una ventaja decisiva al descanso (59-41). Pese a los intentos de Indiana por acortar la diferencia en la segunda mitad, el equipo local supo controlar el ritmo del juego hasta el final.


Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore
- Oscar Paratore










