Receta #12: Te cuesta aceptar y disfrutar felicitaciones y elogios

Todo esto transita en nuestra vida: hay patrones que nos acompañan desde la infancia. Recuerda que a muchos de nosotros nos enseñaron que está mal elogiarnos. Que decir “Dios, qué bueno soy”, incluso cuando hemos hecho algo fantástico —“ni yo mismo creo que lo logré”— era considerado como un rasgo de arrogancia o vanidad.

Como resultado de estos patrones, solemos menospreciarnos cuando alguien nos reconoce, nos hace un cumplido o nos elogia.

¿Te has preguntado alguna vez si te incomoda, molesta o se te hace difícil aceptar elogios, felicitaciones o incluso piropos decentes y respetuosos, emitidos con sinceridad por personas que te valoran?

Atención con la respuesta que estás a punto de leer, porque muchas veces no es la modestia lo que nos hace sentir incómodos cuando alguien nos dice algo positivo. No es modestia cuando un amigo cercano te dice: “¡Iiiichi, te luciste!” y tú te encoges. Es, en realidad, falta de seguridad.

Mi intención es hacerte reflexionar. Si tienes dificultades para aceptar elogios o cumplidos, “podría” ser que, en el fondo, no sientas que los mereces. Y ahí estamos otra vez, regresando a esos patrones del pasado, aquellos que nos marcaron desde la niñez.

En este punto de nuestras vidas, ya deberíamos haber eliminado esos patrones limitantes, todo aquello que formó parte de una educación que, sin querer, fue más bien un adoctrinamiento. Recibir elogios es agradable. Y como individuos, necesitamos conectar con estos estímulos positivos. Aceptar un cumplido por un proyecto o trabajo bien hecho es algo bueno.

Acéptalo con humildad, sin exagerar ni correr a pedir un aumento de sueldo, recuerda que es solo el primer paso. Y cuando sientas la tentación interna de decir: “No, no me lo merezco” o “No fue para tanto, fue fácil”, recuerda que tienes entre 100 y 600 milisegundos para cambiar ese pensamiento.

Solo necesitas hacer esto: SER AGRADECIDO. Acepta los elogios diciendo: “Gracias, me alegra que te sientas bien con lo que hice”, o simplemente con una sonrisa sincera. Estas expresiones verbales y gestuales son multiplicadoras de bienestar. Utiliza “GRACIAS” tres veces: Gracias. Gracias. Gracias. Porque estás agradeciendo con tu cuerpo, tu mente y tu espíritu. Gracias por todo lo que soy. Gracias por todo lo que se me da. Gracias por todo lo bueno que ahora fluye hacia mí. Estás aumentando tu concentración de gratitud en la vida y hacia el universo.

Esta es una de las mejores oportunidades que la vida te puede dar para que la ley de atracción funcione a tu favor. Para eso, debes romper con mitos, vicios, creencias limitantes o patrones innecesarios y empezar a CAMBIAR.

Deja de discutir o rechazar un cumplido.

Permite que el reconocimiento —sea profesional, laboral o personal— fluya hacia ti. Así evitarás desestimar la atención y los detalles que otros tienen al elogiarte. También evitarás malentendidos o que la otra persona piense que su gesto fue innecesario, inútil o incluso ofensivo.

Recuerda que en el libro “Es tiempo de cambiar” te ayudamos a enfocarte en lo positivo y a comprender que no hay nada de malo en aceptar que hiciste un gran trabajo. Te lo mereces. Disfrútalo.

Construye tu mentalidad ganadora día a día. Refuérzala, díselo al universo. Mantente motivado las 24 horas. Empieza tu reto y compromiso con el cambio. Revisa el programa de 28 días y prepárate para soltar esos hábitos que se volvieron un problema y están afectando tu salud.

Sigue los consejos diarios, tips y secretos poderosos que generan transformaciones positivas en tu mente, en tu vida y promueven nuevos pensamientos, para crear nuevos hábitos saludables y alcanzar bienestar.

¡Disfruta y comparte esta receta saludable de café con Víctor Albán!

Víctor Albán
+ posts