Nunca es tarde para emprender en Canadá

¿Se puede empezar un proyecto nuevo a los 50, a los 60 o incluso a los 70 años? Para los especialistas que participaron en el foro “Los pilares fundamentales del emprendimiento”, organizado por Casta Latina, la edad no tiene por qué ser un obstáculo para seguir desarrollando ideas, compartir conocimientos o iniciar una nueva actividad.

El mensaje resonó con fuerza entre los migrantes: emprender no siempre implica montar una gran empresa ni tener mucho dinero. Puede ser, sencillamente, convertir una profesión, un oficio, una afición o un conocimiento en un servicio que responda a una necesidad concreta.

Al ser consultados sobre las oportunidades de emprendimiento que se ofrecen a quienes están en sus años dorados, los participantes destacaron dos recursos de enorme valor: la experiencia y el tiempo.

Insistieron en que la jubilación, o el “nido vacío” que se produce cuando los hijos dejan el hogar, puede ser el momento para retomar proyectos pendientes. “Tienes toda la autopista para empezar a soñar. Nunca será tarde”, se escuchó durante el encuentro.

Para muchos inmigrantes latinos, que dedicaron años a trabajar, cuidar de su familia y adaptarse a un nuevo país, este puede ser el momento de preguntarse qué saben hacer y cómo compartirlo. Los conocimientos acumulados durante décadas en sus países de origen pueden adaptarse al mercado canadiense.

El mundo digital amplía aún más las opciones. Un participante contó que, al analizar el mercado junto a estrategas de YouTube, encontró un espacio poco aprovechado en contenidos para personas mayores, y recordó que ya existen canales exitosos protagonizados por mayores de 60 años. Las plataformas digitales permiten, además, llegar a público que vive fuera de Toronto.

Los especialistas advirtieron, sin embargo, que tener algo que ofrecer no basta si nadie lo sabe.

Emprendiendo

Karla Casanova, experta en marketing digital y moderadora del panel en representación de la organización, dijo que los emprendedores deben hablar del producto, presentarlo y realizar su marketing. A quienes sienten temor de volver al ruedo tras años fuera del mercado laboral les recomendaron salir, conversar con la gente y explicar qué hacen y qué problema pueden resolver. El miedo puede estar ahí, pero no tiene por qué impedir el primer paso.

Lili Zuluaga, consultora estratégica financiera y fundadora de Sonexa, insistió en conocer al cliente: ¿para quién es mi producto? ¿qué problema estoy resolviendo? Uno de los riesgos, explicó, es enamorarse de una idea y dar por hecho que otros la necesitan. Su consejo es escuchar al cliente, comprobar si existe demanda y medir los resultados. Para quien es mayor, empezar poco a poco permite ver si hay interés antes de hacer grandes inversiones.

El dinero fue otro de los pilares. Daniel Fernández, asociado regional de ventas y distribución de fondos mutuos, observó que algunos emprendedores cuidan el nombre y el logotipo, y dejan las cifras para después. El problema surge cuando los ingresos no cubren los costos. Por eso recomendó calcular desde el inicio cuánto cuesta el producto o servicio, a qué precio se venderá y cuánto dinero necesita el negocio para operar. También aconsejó hablar con el banco con anticipación, para conocer las opciones de financiamiento antes de que llegue la urgencia.

Norma Acosta, mentora en ventas estratégicas y consultora de negocios, propuso partir del propósito: ¿por qué quiero hacer esto y qué quiero construir? Para quien inicia una segunda etapa profesional, emprender puede ser la forma de recuperar una aspiración postergada. Pero también hay que estar preparado para escuchar “no”. Pasar de una trayectoria laboral tradicional al emprendimiento puede exigir una nueva identidad profesional y aprender a vender lo que se ofrece.

Ronald Rodríguez, socio de Conexión Hispana APP, habló de mentalidad, disciplina y perseverancia. Según su experiencia, el miedo a equivocarse forma parte del camino, y una buena forma de enfrentarlo es dividir las grandes metas en pasos pequeños. Además, nadie tiene que ser experto en finanzas, contabilidad, estrategia y marketing a la vez: lo importante es entender las bases y saber cuándo pedir ayuda a empresarios, especialistas, mentores o coaches.

Esa red de apoyo puede ser clave en las comunidades migrantes, donde muchas personas llegan con una sólida experiencia profesional, pero deben aprender cómo funciona el mercado laboral canadiense. El mensaje del foro no fue que todos deban convertirse en empresarios, sino que hay distintas formas de mantenerse productivo y que la edad, por sí sola, no cierra la puerta a nuevos proyectos.

Los fundamentos, coincidieron los expertos, son los mismos para todos: conocer al cliente, entender los números, definir el propósito, planificar, aprender a vender, aceptar que habrá errores y buscar orientación. La edad puede cambiar las condiciones del camino, pero la experiencia y el tiempo también son recursos. Y, como quedó dicho en Toronto, nunca es tarde para volver a soñar.

Mariela Gomez
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