Puentes para el encuentro

Entrevista a la gestora cultural Carolina Testa

Años de trabajo constante para promover la identidad latina y contribuir al desarrollo de esa comunidad en Canadá, valieron para que en el 10.º aniversario del Día Hispano-Latinoamericano, a inicios de este mes, en una ceremonia en el Parlamento de Canadá, Carolina Testa recibiera un reconocimiento por su compromiso, trayectoria y contribuciones al mosaico cultural de este país.

Meses antes, en abril, la Embajada de España, le otorgó la Cruz de la Orden del Mérito Civil del Rey de la nación ibérica por la difusión y promoción del idioma español en Canadá.  

Las páginas y plataformas digitales de Correo Canadiense, que asiduamente abren un espacio para promocionar “los puentes culturales” que crea Carolina Testa, acogen en esta edición sus palabras.

Tu trayectoria comenzó vinculada al diseño y la docencia en Argentina. ¿Cómo llegaste a la gestión cultural en Canadá y qué te motivó a trabajar por la promoción de nuestra identidad latinoamericana?

Mi camino hacia la gestión cultural empezó de la mano del diseño editorial. Me gradué como diseñadora gráfica en la Universidad de Buenos Aires, donde también fui docente, y estudié Letras durante dos años. Pero, si tengo que decir qué me define, diría que soy lectora. Siempre me interesaron los libros, los autores y todo lo que sucede alrededor de la cultura.

Cuando llegué a Toronto, empecé a buscar espacios de encuentro con la comunidad latinoamericana y, casi naturalmente, me fui sumando a sus actividades. Para 2018 ya estaba a cargo de la agenda cultural del Spanish Centre. Pero cuando estábamos “en lo mejor de la fiesta”, llegó la pandemia. Fue entonces cuando nació Inspirad@s.

Desde que me instalé en Canadá, había algo que me preocupaba: que la distancia nos fuera alejando de la actualidad cultural de nuestros países; que dejáramos de descubrir lo que estaban escribiendo nuestros autores, las propuestas de nuestros artistas y las nuevas voces que iban surgiendo. Que nos perdiéramos toda esa riqueza. Siempre tuve ganas de encontrar la manera de acercar todo eso, compartirlo y generar encuentros alrededor de nuestra literatura y nuestro arte. Lo que nunca me imagine es que una pandemia iba a ser la puerta a todo esto.

Con el tiempo, sentí la necesidad de formarme más para desarrollar proyectos de mayor alcance, capaces de vincular países y comunidades. Por eso hice un posgrado en Gestión Cultural y Comunicación, una formación que me aportó herramientas muy valiosas para llevar adelante nuevas iniciativas.

Inspirad@s se ha convertido en un espacio de promoción de la literatura, el arte y la cultura hispanoamericana. ¿Cuáles consideras que han sido sus principales aportes a nuestra comunidad en Canadá?

Inspirad@s nació en plena pandemia, a partir de un pequeño ciclo online de literatura argentina que organizamos con Juan Fernando García y que terminó siendo la semilla de todo lo que vino después. Para nuestra sorpresa, se sumó muchísima gente. Al principio pensamos que sería algo pasajero, propio de aquel momento.

Hoy contamos con un equipo de curadores que es el verdadero pilar de Inspirad@s. Sin ellos, sería impensable todo lo que hacemos. Silvana Muscio, mi mano derecha, está a cargo de artes visuales; Vanesa Berenstein, de cine; y Juan F. García y Eugenia Zicavo, de literatura.

Solemos decir que Inspirad@s es una suma de generosidades, porque nada de esto habría sido posible sin el apoyo de instituciones, amigos, colegas y medios de comunicación como Correo Canadiense que nos han acompañado con tanto cariño a lo largo de estos años.

Para mí, Inspirad@s es, ante todo, una invitación. Es como decir: «Te invito a casa a charlar de cosas lindas en español». A descubrir nuevos autores, volver a leer a los clásicos, conocer otras miradas y compartir un poco de nuestra inmensa Latinoamérica en estas gélidas tierras.

Quizás uno de nuestros mayores logros haya sido encontrar un lenguaje propio, cercano y amoroso para hablar de literatura, cine y arte sin formalidades.

Las invitaciones a participar en las ferias del libro de Buenos Aires, Nueva York y Ottawa también fueron hitos importantes. Nos dieron visibilidad y nos permitieron compartir el trabajo que hacemos desde Canadá, además de conocer a otros gestores, escritores y organizaciones del ámbito literario.

Otro proyecto que ha crecido mucho es el club de lectura Tres escritoras canadienses, que llevamos adelante desde hace cuatro años y en el que leemos en español a autoras de este país. Me parece importante que la barrera del idioma no nos impida descubrir la literatura de la tierra que nos ha acogido tan generosamente. Es una manera de acercarnos a Canadá desde los libros y de enriquecer ese intercambio cultural del que todos podemos formar parte.

Desde Canadá Habla Español has trabajado por la preservación y el reconocimiento institucional de nuestro idioma. ¿Qué logros destacarías y cuáles son todavía los principales desafíos para mantener vivo el español, especialmente entre las nuevas generaciones?

Cuando cofundamos Canadá Habla Español (CANHE) junto con Ericka Aguilera y Luz Madronero, teníamos muy clara la importancia de trabajar por la preservación de nuestro idioma y por su reconocimiento y presencia en la vida en Canadá.

Uno de los logros que más destacamos es haber conseguido que el 23 de abril se proclame el Día del Idioma Español en 14 ciudades y tres provincias canadienses. Estas proclamaciones tienen un enorme valor simbólico: nos permiten celebrar nuestra lengua, darle visibilidad y destacar su aporte a la diversidad cultural del país.

Pero este camino no empezó con nosotras. Mucha gente trabajó durante años para promover el español y fue preparando el terreno para que hoy podamos avanzar. Nosotras también somos parte de esa historia y esperamos seguir sumando.

El gran desafío es que las nuevas generaciones mantengan vivo el idioma y lo sientan como propio. Que no sea solamente la lengua que hablan con sus padres o sus abuelos, sino también una lengua en la que puedan leer, escribir, cantar, expresarse y que sea una herramienta de desarrollo. Para eso necesitamos espacios, propuestas culturales y oportunidades que les permitan acercarse al español de manera natural y descubrir todo lo que pueden encontrar en él.

En el marco del décimo aniversario del Día Hispano-Latinoamericano en el Parlamento de Canadá recibiste un reconocimiento a tu labor. ¿Qué representa que las instituciones canadienses reconozcan el aporte cultural de nuestra comunidad?

Fue muy emocionante compartir este reconocimiento con otros integrantes de la comunidad hispano-latinoamericana, cada uno con su propia historia y con un aporte valioso desde distintos ámbitos.

La comunidad hispanohablante en Canadá crece y su contribución es cada vez más visible. Por eso, que las instituciones canadienses reconozcan nuestra labor es importante, no solo para quienes recibimos una distinción, sino también para toda la comunidad que está detrás. En este camino, las embajadas han cumplido un papel fundamental. Quiero destacar especialmente a la Embajada de la República Argentina por su apoyo y por acompañar iniciativas que dan visibilidad a nuestra cultura.

Recibí este reconocimiento, al igual que la Cruz de la Orden del Mérito Civil que me otorgó este año el rey Felipe VI de España, con muchísima alegría y gratitud. Son distinciones que valoro profundamente y que, al mismo tiempo, me recuerdan todo lo que hay detrás de cada proyecto: colaboradores, artistas, escritores, instituciones y comunidades que aportan su tiempo, sus ideas y su compromiso.

Me alegra que ese trabajo encuentre reconocimiento y que, a través de él, también se haga más visible la riqueza y el aporte de nuestra comunidad.

Después de tantos años impulsando proyectos culturales y comunitarios, ¿qué nuevos proyectos tienes en camino y qué te gustaría que quedara como legado de tu trabajo para la comunidad hispano-latinoamericana en Canadá?

Hay varios proyectos que se han ido gestando, algunos nuevos y otros que fueron creciendo con el tiempo. Uno al que le tengo un cariño especial es Palabras Madres. Uniendo territorios a través del arte y la literatura indígena, que desarrollo en colaboración con la poeta y traductora María Carbonetti, de la Universidad de British Columbia.

El proyecto busca visibilizar las voces indígenas de Canadá y Latinoamérica y generar espacios de encuentro entre ellas. Este año concretamos dos iniciativas que me llenan de alegría: impulsamos el Primer Premio de Poesía Indígena en Argentina (PIA) y logramos la traducción y publicación en español de Okinum, de la artista indígena canadiense Emilie Monnet. Ambos logros son muy significativos porque abren nuevas puertas para que estas expresiones culturales lleguen a más lectores, encuentren nuevos espacios de circulación y propicien un diálogo enriquecedor entre nuestras culturas.

Me entusiasma mucho generar estos intercambios, acercar realidades que a veces parecen lejanas y descubrir cuánto tenemos para compartir, incluso cuando venimos de territorios y experiencias diferentes.

En cuanto al legado, no sé si lo pienso en esos términos. Pero, si algo me gustaría que perdurara, es la posibilidad de seguir encontrándonos, acompañándonos y creando juntos. Creo profundamente en el trabajo colectivo y tengo la firme convicción de que los puentes culturales no se construyen para que alguien los cruce una sola vez, sino para que muchas personas puedan encontrarse a través de ellos y seguir uniendo orillas.

PARA RECUADRO

OTROS RECONOCIMIENTOS

2022 — Distinción Marca País – Argentinos en el Mundo. Otorgado por el Gobierno de la República Argentina a ciudadanos residentes en el exterior por sus contribuciones y su labor de promoción de la cultura nacional.

2024 — Premio Lohana Berkins. Reconocimiento de Vivi’r LGBTQ+ Latinx por su trabajo de apoyo a las comunidades inmigrantes y LGBTQ+ latinoamericanas en Canadá.

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