Cuba persigue acelerar desarrollo económico

La edición 41 de la Feria Internacional de La Habana (Fihav 2025), celebrada del 24 al 29 de noviembre, fue testigo de varios anuncios dirigidos a acelerar el desarrollo cubano, en correspondencia con el programa de gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía.

Según el viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva, las transformaciones consisten, en primer lugar, en establecer un nuevo esquema diferenciado de funcionamiento para la inversión extranjera, que podrá operar en moneda nacional y en divisas.

Teniendo en cuenta ejemplos muy positivos de empresas de capital mixto, la idea —explicó en la apertura del VIII Foro de Inversiones, realizado en el recinto ferial Expocuba— es que dicho sector funcione con mayor dinamismo, confianza y autonomía financiera.

Datos oficiales apuntan que actualmente la mayor de las Antillas posee 376 negocios con capital extranjero procedentes de 40 países, de los cuales 56 están situados en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, a unos 60 kilómetros al oeste de la capital.

El también titular de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera señaló que otra modificación radica en un cambio en el tratamiento de los negocios con capital foráneo dentro del plan de la economía nacional. Así, solo se considerarán los dividendos correspondientes a la parte cubana y los ingresos en divisas de las entidades relacionadas de igual procedencia.

Mencionó, además, la posibilidad de que las empresas establezcan cuentas bancarias en el exterior y confirmó que, como parte del proceso de dolarización parcial, se establecerán en algunos sectores tarifas en divisas para bienes y servicios más competitivos y más cercanos a la realidad que las opciones actuales del mercado cambiario.

Por otra parte, en su intervención ante un auditorio atento y heterogéneo, Pérez-Oliva apuntó que se eliminará para los inversionistas extranjeros el requisito de presentar un estudio de factibilidad para aprobar un nuevo negocio. Este será sustituido por la presentación de un plan de negocios, entendido como la proyección de las expectativas de la propuesta correspondiente.

El plazo para concluir un proceso de evaluación institucional se reducirá de 15 a siete días, y se aplicará el criterio de “silencio positivo”, equivalente a que, si un organismo estatal no responde en el tiempo previsto, se dará por hecho que está de acuerdo con la iniciativa presentada.

Respecto a la fuerza de trabajo, comentó que está previsto que las entidades empleadoras autorizadas participen en la selección, pero la decisión final de contratación recaerá en el inversionista. También se validó la posibilidad de pagar gratificaciones en divisas con cargo a las utilidades, mediante pagos bancarizados y siempre que la empresa genere ingresos externos.

Asimismo, el inversionista podrá disponer de activos nacionales o instalaciones productivas subutilizadas para invertir, operar y obtener ganancias, con la posibilidad de que, tras un tiempo acordado, la infraestructura retorne al Estado.

De acuerdo con el viceprimer ministro, se promueve de forma activa la participación de capital extranjero en el sector bancario y financiero, y se mantiene la decisión de crear otras zonas especiales de desarrollo.

Igualmente, resulta posible implementar operaciones swap de manera selectiva y dar impulso a negocios inmobiliarios en los cuales la parte foránea otorgue el financiamiento, siempre que sean autosostenibles en divisas y cumplan requisitos de protección patrimonial, eficiencia energética y uso de fuentes renovables.

Al decir de Pérez-Oliva, Cuba está abierta a nuevas formas de inversión, cooperación y creación de valor para superar bloqueos y obstáculos internos. No obstante, aún es necesario —como plantean autoridades y expertos de diversos campos del saber— que ocurran múltiples transformaciones legislativas, desde las más sencillas hasta las más complejas.

Diony Sanabia
Corresponsal/La Habana |  + posts