El turismo de lujo está redefiniendo las preferencias de los viajeros globales

Las proyecciones indican que este segmento superará los 2,1 billones de dólares para 2035.

Las nuevas generaciones están impulsando cambios clave: un mayor enfoque en experiencias transformadoras, sostenibilidad y personalización.

El turismo de lujo atraviesa un período de expansión sin precedentes. Según diversos informes del sector, se prevé que este segmento supere los 2,1 billones de dólares para 2035, con tasas de crecimiento anual que oscilan entre el 7 % y el 8 %, según la fuente consultada.

Estas cifras reflejan no solo una recuperación pospandemia, sino también una evolución profunda en la forma en que los viajeros perciben el lujo.

Hoy en día, el lujo ya no se define exclusivamente por la comodidad extrema o la ostentación. Los nuevos consumidores buscan experiencias auténticas, significativas y con propósito. Desde retiros de bienestar y safaris sostenibles, hasta viajes culinarios personalizados e itinerarios centrados en la conexión cultural, el enfoque se ha desplazado hacia propuestas que emocionen, transformen y dejen una huella positiva.

Europa sigue liderando el mercado global, pero se proyecta un fuerte crecimiento en Asia-Pacífico, Oriente Medio y América Latina, regiones donde la digitalización, la expansión de la clase alta y una nueva generación de viajeros están impulsando la demanda.

Los HNWI (personas con alto patrimonio neto) ya no son los únicos protagonistas. Los millennials y la generación Z también están elevando el listón, priorizando el impacto social, el diseño de experiencias únicas y la sostenibilidad real.

Según el informe Virtuoso Luxe 2025, las principales tendencias en este segmento incluyen los viajes transformadores, el turismo de bienestar, los viajes en solitario intencionales (viajes lentos), las experiencias multigeneracionales y las escapadas diseñadas en torno a eventos naturales o metas personales.

Más del 55 % de los viajeros de lujo planean gastar más por viaje en 2025, motivados por el deseo de vivir experiencias que conecten con sus valores.

La personalización juega un papel fundamental. Ya no se trata de ofrecer un lujo estándar, sino de crear propuestas a medida, donde cada detalle se adapte al perfil y expectativas del viajero. En este contexto, las agencias de viajes y los operadores especializados se consolidan como actores clave para articular esta nueva demanda.

Ante este escenario, los destinos y las empresas turísticas enfrentan un desafío estratégico: adaptarse a un lujo que ya no gira en torno al precio ni a la marca, sino a la calidad del tiempo, la emoción generada y la historia que los viajeros podrán contar.

El crecimiento es evidente, pero también lo son las exigencias. Quien comprenda esta transformación y sepa responder a ella, marcará la diferencia en la próxima década del turismo de alta gama.

José Luis Perelló Cabrera
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Investigador. Cátedra de Estudios del Caribe «Norman Girvan»

Universidad de La Habana