Al finalizar el año 2025, el turismo en el Caribe continuó mostrando signos de resiliencia y recuperación, con un incremento del 3 % en las llegadas internacionales en comparación con 2024.
Este desempeño se produjo a pesar de la desaceleración de los viajes desde Estados Unidos, principal mercado emisor de la región, lo que representó uno de los retos más significativos durante 2025. Las causas de esta contracción están asociadas a la incertidumbre económica y a cambios en las preferencias de los consumidores, que comenzaron a priorizar opciones más económicas o destinos alternativos. La industria de viajes y turismo estima que las visitas internacionales entrantes disminuirán un 6,3 %, alcanzando los 67,9 millones de viajeros en 2025, frente a los 72,4 millones registrados en 2024.
Aun en este contexto, el mercado estadounidense sigue siendo fundamental para el Caribe, al concentrar cerca del 50 % del total de las llegadas turísticas. Europa ocupa el segundo lugar con un 14 %, mientras que Canadá se mantiene como tercer mercado emisor con aproximadamente el 10 %.
La disminución de la demanda procedente de Norteamérica fue compensada parcialmente por un incremento del turismo proveniente de Suramérica. Esta diversificación en los mercados emisores podría fortalecer la estabilidad del sector en los próximos años y reducir la dependencia de un solo origen.
Un total de diecisiete destinos caribeños reportaron un aumento de llegadas en 2025 respecto al año anterior. Entre los más destacados figuran República Dominicana, Guyana, San Vicente y las Granadinas, Curazao, Trinidad y Tobago, Puerto Rico y Dominica. En contraste, un grupo más reducido aún no logra alcanzar los niveles previos a la pandemia, lo que evidencia una recuperación desigual. Entre los destinos que registraron una contracción en 2025 se encuentra Cuba, que cerró el año con 1,7 millones de visitantes, enfrentando múltiples desafíos, entre ellos el endurecimiento de las sanciones del gobierno estadounidense, la crisis energética, el desabastecimiento de insumos para el sector turístico, la aparición de epidemias asociadas a arbovirosis y el impacto del huracán Melissa.
La República Dominicana concluyó 2025 con la llegada de 11,6 millones de visitantes, incluidos 2,8 millones de cruceristas, superando las cifras del año anterior y estableciendo un nuevo récord para su industria turística. Solo en el mes de diciembre arribaron por vía aérea más de 960 mil turistas.
La autoridad de la Aviación Civil Dominicana autorizó 800 vuelos chárter y regulares adicionales, como resultado del impacto del huracán Melissa en destinos como Jamaica, Bahamas, Cuba y Haití, lo que generó un redireccionamiento significativo de turistas hacia territorio dominicano. Estos vuelos, programados para un período de ocho meses, se concentran en plena temporada alta, y las autoridades confirmaron que la planta hotelera del país cuenta con la capacidad necesaria para absorber este flujo adicional.

República Dominicana continúa consolidándose como uno de los principales destinos de cruceros del Caribe. Para enero de 2026 se prevé la llegada de más de 120 buques internacionales, según el calendario oficial de la Autoridad Portuaria Dominicana, que incluye embarcaciones de líneas como Royal Caribbean, Carnival Cruises, Norwegian Cruise Line, MSC, Celebrity Cruises, Costa Cruises, Princess Cruises, Virgin Voyages y AIDA Cruises.
Las islas del Caribe y los destinos de Centroamérica registraron una ocupación hotelera cercana al 90 % al cierre de diciembre de 2025. Uno de los aspectos más relevantes de esta temporada ha sido la transformación del perfil del viajero. Destinos como Puerto Rico y la República Dominicana han capitalizado esta tendencia mediante la oferta de contenido personalizado y experiencias de lujo experiencial, orientadas a nuevos mercados emergentes. En este contexto, las búsquedas de viajes desde China hacia Centroamérica aumentaron en más de un 400 %, impulsadas por la flexibilización de visados y nuevas alianzas estratégicas con aerolíneas.
El viajero de 2026 presenta un perfil más consciente y reflexivo, que concibe el viaje no solo como una actividad de ocio, sino como un medio de afirmación de la identidad personal. El mercado avanza hacia un gasto más selectivo, enfocado en la calidad del alojamiento y en experiencias altamente personalizadas, mientras que la inteligencia artificial se consolida como un elemento estructural en la planificación y gestión de los viajes.
Esta tendencia ha impulsado el desarrollo de alojamientos y actividades diseñadas para quienes buscan la introspección, sin renunciar a la seguridad ni al confort tecnológico. De forma paralela, el turismo de bienestar se ha posicionado como una prioridad para el 40 % de los viajeros internacionales. Más allá de la visita a monumentos o museos, el turista contemporáneo busca experiencias transformacionales, como retiros de silencio o inmersiones culturales profundas en comunidades rurales.
Los viajes de ocio están cada vez más impulsados por quienes desean explorar lo desconocido. Según un estudio de Global Hotel Alliance, el 62 % de los viajeros manifiesta su intención de descubrir nuevos destinos en lugar de regresar a lugares habituales. En esta búsqueda, la seguridad y el confort se mantienen como factores determinantes para el 57 % de los viajeros. Asimismo, se observa un desplazamiento de la demanda hacia ciudades pequeñas y entornos rurales, con un 60 % de los turistas optando por el modelo de slow tourism.
El año 2026 incorporará desde conceptos de “hotel dentro de un hotel” hasta expansiones multimillonarias, en un contexto en el que las islas se preparan para recibir a una nueva generación de viajeros interesados en la exclusividad y la personalización, respaldados por mayores facilidades de viaje y una creciente conectividad aérea. Esta ola de desarrollo hotelero y diversificación de segmentos no solo amplía la oferta regional, sino que consolida al Caribe como un destino global de referencia para el descanso multifamiliar y de alta gama.
La desaceleración de los viajes desde Estados Unidos fue uno de los principales desafíos del turismo en 2025. Las causas, vinculadas a la incertidumbre económica y a cambios en las preferencias del consumidor, apuntan a que en 2026 se buscarán opciones más accesibles y destinos alternativos. En este escenario, el turismo transfronterizo entre México, Canadá y Estados Unidos enfrentará modificaciones relevantes, impulsadas por el aumento de tarifas, procesos de visado más estrictos y mayores exigencias en los controles de seguridad, factores que podrían favorecer un redireccionamiento de los flujos turísticos hacia el Caribe.
José Luis Perelló Cabrera
Investigador. Cátedra de Estudios del Caribe «Norman Girvan»
Universidad de La Habana










