El Atlas Latinoamericano del Patrimonio

Recientemente la UNESCO presentó en París un documento de gran trascendencia: el Atlas Latinoamericano del Patrimonio, que constituye un esfuerzo colectivo de intelectuales y académicos latinoamericanos orientado a reconocer, mapear y valorizar los diversos patrimonios culturales de la región. Su objetivo es definir, sistematizar, visibilizar y reivindicar la multiplicidad de patrimonios culturales, históricos, industriales, materiales e inmateriales que conforman la riqueza cultural de América Latina. Desde una óptica regional, crítica, plural e integradora, el Atlas trasciende los marcos tradicionales del patrimonio para incorporar memorias históricas diversas y, en muchos casos, omitidas.

Desde esta perspectiva, se considera patrimonio a la herencia transmitida a través de distintas generaciones, ya sea de carácter religioso, militar, artístico o histórico, tanto en su dimensión material como inmaterial. Es patrimonial todo aquello que es reconocido como tal por un grupo humano o comunidad que establece lazos identitarios con usos y prácticas heredados a lo largo del tiempo.

Sin embargo, no solo es patrimonio aquello que se hereda, sino también aquello que una colectividad produce o practica con un significado estético, ético-social o ambos. En este sentido, todo lo patrimonial es cultural, ya que surge de aquello que la comunidad cultiva y desarrolla, y que puede ser compartido por la mayoría o por la humanidad en su conjunto. Así, el patrimonio cultural puede entenderse como toda expresión o práctica fruto de la creatividad inherente a un grupo social, una comunidad, una nación o una región que decide reconocerla y transmitirla como propia y digna de proyección internacional.

El Atlas Latinoamericano del Patrimonio no es solo un inventario de bienes culturales. Como señalan sus editores, Yoselin Rodríguez y Rodrigo Christofoletti, se trata de “una declaración poética y política desde el Sur”, un tejido colectivo de memorias, territorios y futuros posibles que afirma el patrimonio como derecho, dignidad y horizonte de justicia, multiplicando saberes y sembrando memoria frente al olvido.

Uno de los aportes relevantes del Atlas es el capítulo de María Esperanza Rock, investigadora del Institut für Soziale Bewegungen de la Ruhr-Universität de Bochum, Alemania, en el que aborda los conceptos de colonialidad y decolonialidad. Estas perspectivas se proponen como claves interpretativas y se integran al acervo epistemológico latinoamericano, incorporando memorias subalternas y saberes críticos que cuestionan las estructuras eurocéntricas tradicionales.

Esta reflexión impulsa una reconsideración profunda de lo que se entiende por patrimonio, no como objetos neutros, sino como espacios de memoria, conflicto, identidad, transformación social y poder. Su contribución ofrece un marco teórico y metodológico de gran valor para repensar los criterios de patrimonialización desde enfoques más justos, inclusivos y sensibles a la historia colonial, las desigualdades y las identidades subalternas.

En América Latina y el Caribe están inscritos actualmente 154 sitios del Patrimonio Mundial y 106 elementos de patrimonio vivo en las Listas del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. Las incorporaciones más recientes, al cierre de 2025, incluyen diez expresiones latinoamericanas reconocidas como Patrimonio Cultural Inmaterial, entre ellas el Son Cubano, el Joropo venezolano, el cuarteto cordobés en Argentina y diversas festividades y tradiciones de México, Perú, Chile, Belice, Bolivia y El Salvador.

La publicación del Atlas representa un esfuerzo por interconectar miradas y construir un corpus patrimonial latinoamericano. No se limita al patrimonio monumental clásico, sino que amplía su alcance hacia el patrimonio industrial, paleontológico, arqueológico, biocultural subacuático, paisajes urbanos, memorias de resistencia y procesos coloniales, reconociendo formas de historia y memoria largamente invisibilizadas.

En un contexto marcado por la urbanización acelerada, la desigualdad social, la pérdida de memoria histórica y la fragilidad de las tradiciones culturales, este documento de 355 páginas se convierte en una herramienta estratégica. Ofrece un marco analítico compartido capaz de orientar políticas públicas, planes de conservación, proyectos comunitarios y estrategias de desarrollo cultural inclusivo.

Finalmente, al proponer una mirada decolonial, el Atlas impulsa una ética patrimonial crítica y democrática que cuestiona jerarquías tradicionales de valor y promueve una gestión del patrimonio basada en el reconocimiento de la pluralidad de voces, memorias e identidades. Con su publicación, el Atlas Latinoamericano del Patrimonio marca un paso decisivo hacia una redefinición del patrimonio en América Latina, entendido ya no como vestigio del pasado, sino como memoria viva, diversa y transformadora, al servicio de la sociedad y de las generaciones futuras.

José Luis Perelló Cabrera
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Investigador. Cátedra de Estudios del Caribe «Norman Girvan»

Universidad de La Habana