Ángela Buitrago, una heroína que batalló y venció el cáncer

“Actué tan pronto como me enteré. No me dejé llevar por el pánico. Mi inspiración para salir adelante fui mi hija”. Así resumió la colombiano-canadiense Angela Buitrago su lucha contra el cáncer, no sin antes recomendar a las mujeres explorarse cotidianamente y acudir al doctor ante cualquier anormalidad. “El cáncer no es sinónimo de muerte”, aclaró en entrevista para CorreoTV.

De acuerdo con la Canadian Cancer Society, 76 mujeres en Canadá son diagnosticadas de cáncer de seno cada día, de las cuales mueres 15. Se estima que en el 2021 habrían sido diagnosticadas de cáncer de seno 27,700 mujeres canadienses, lo cual representa 25% de todos los nuevos casos de cáncer en mujeres.

El cáncer de mama es el más diagnosticado en América Latina y la segunda causa de muerte en mujeres hispanas y latinas. Entre las causas de la elevada mortalidad destaca la falta de información que todavía existe sobre esa enfermedad lo cual conlleva a una detención tardía y tratamientos pospuestos que propician el avance del padecimiento.

En Angela Buitrago el cáncer no la tomó tan de sorpresa pues en su familia hay antecedentes de esta enfermedad. Sin embargo, hace diez años la llegada del cáncer le cambió la vida, pero ella luchó como guerrera y salió victoriosa de su prueba tras varios tratamientos.

“En mi familia hay antecedentes de cáncer. Mi abuela materna padeció de un cáncer de piel  y fue bastante complejo. Tristemente, luego de una larga lucha, esa enfermedad le costó la vida. También mi madre fue paciente de cáncer de mama y luego yo”, contó la profesionista quien es certificada en Project Management y trabaja en City Hall.

Buitrago explicó que, a raíz de sus antecedentes familiares, desarrolló la costumbre de realizarse un autoexamen para detectar cualquier anomalía y fue justamente durante una de esas revisiones que se percató que algo no andaba bien. “Comencé a sentir ciertos cambios que me llamaron la atención hasta que detecté una bola en mi seno izquierdo. Le pedí rápidamente al médico que me atendió que me mandara exámenes y me remitió a hacerme una mamografía y una ecografía”.

Basada en su experiencia, recomendó a las jóvenes que necesiten hacerse pruebas en los senos siempre pedir una ecografía pues en ocasiones, como fue en su caso, la mamografía no es suficiente para detectar el problema. “En estos casos depende de la densidad del tejido mamario que es diferente de una mujer a otra. En las mujeres jóvenes este tejido es mucho más denso y por ello la mamografía no es muy efectiva”, detalló.

“Tan pronto fui a hacerme la ecografía el especialista enseguida lo vio. Inmediatamente me explicó que al detectar una masa si ésta tiene bordes redondos normalmente es benigna pero cuando es de bordes irregulares con puntas tiende a ser maligna, como la que tenía yo. Luego de eso a los dos días estaba en el quirófano haciéndome la biopsia y a los 8 días estaba en cirugía ya que los exámenes arrojaron que era un cáncer en etapa 3, o sea que estaba muy avanzado”, señaló Buitrago.

Sin perder tiempo

Ángela Buitrago, quien es madre de una niña que en aquel momento tenía 3 años, confesó que durante el tiempo que duró el tratamiento una de las cosas que la ayudó a mantenerse fuerte fue su hija.

“Saber que ella tenía en ese momento solo 3 años y yo como mamá soltera era su único sostén, me impulsó. También me apoyaron mucho mis familiares y amigos. Pero sin duda, fue mi trabajo el otro gran soporte durante esa etapa. Fue una época de mucho trabajo y nunca paré. Solo me desligaba del trabajo los viernes cuando iba a hacerme la quimioterapia para pasar el fin de semana en mi casa y el lunes de regreso”, comentó.

Buitrago incluso en el hospital siguió trabajando pues encontró en hacerlo una forma efectiva de distraer su mente y evitar pensar en su enfermedad.

“Las enfermeras me decían que yo estaba loca, pero no podía dejarlo. Tenía mucho trabajo y eran temas que siempre me han apasionado. Por ese motivo no lo veía como una obligación, para mí era un hobbie en el cual me pagaban bien. Eso fue clave para mí”, destacó.

“La actitud que uno asume frente a estos retos es importante. Mi actitud fue activa: actué tan pronto descubrí que tenía cáncer y no dudé un segundo. No me dejé llevar por el pánico y empecé el tratamiento lo más pronto posible. Asumí que esa era mi realidad y lo que tenía que enfrentar y fui a ello. En ningún momento me dediqué a lamentarme o asumir una posición de víctima”, comentó Buitrago.

A una década de recibir su diagnóstico, Ángela Buitrago se encuentra hoy gozando de buena salud mientras ve crecer a su pequeña. Contó que mantiene sus controles de oncología cada seis meses y durante varios años tuvo que realizar un tratamiento oral para evitar una recaída de la enfermedad. “También me realizaron un estudio genético para evaluar los riesgos que podría tener mi hija y a pesar de que la prueba salió negativa, ella desde los 10 años se hace su propio autoexamen como le he enseñado”.

Buitrago aconsejó a las mujeres latinas que pueden estar pasando por esta batalla que deben tener claro que el cáncer no es sinónimo de muerte. “Afortunadamente la ciencia ha avanzado muchísimo, pero si es muy importante la detención temprana y el actuar oportunamente. Es mejor enfrentar lo que venga y entre más rápido mucho mejor”.

De igual manera alertó que el cáncer de mama también afecta a los hombres, un sector poblacional que es menos propenso a realizarse un autoexamen o a pensar que puede enfermar de cáncer en los senos.

En ese sentido recomendó a todos los miembros de nuestra comunidad que tan pronto sientan una inflamación de los ganglios en la parte del cuello o de la axila lo consideren como una alerta de que algo no anda bien. Recordó que nadie conoce nuestro cuerpo como nosotros mismos y es de vital importancia ganar tiempo en esta carrera por la vida.

(*) Nota realizada a partir de la entrevista de Isabel Inclán para CorreoTV. Vea la entrevista en el canal de YouTube de Correo Canadiense.