El politólogo y profesor de la Universidad de Toronto Alejandro García Magos, editor de la revista Global Brief, conversó recientemente con CorreoTV sobre el proceso de transición de poder en Estados Unidos, tras el triunfo del demócrata Joe Biden en las elecciones del 3 de noviembre.
Al respecto, el experto señala que el ataque por parte de seguidores del presidente Donald Trump al Congreso estadounidense el 6 de enero pasado, no puede llamarse golpe de Estado, pues en un golpe clásico participan militares, y se realiza contra un gobierno democrático.
Así sucedió en Chile en 1973 contra Salvador Allende y en Honduras en 2009 contra el presidente Manuel Zelaya.
También está lo que se denomina autogolpe de Estado, como el que protagonizó Alberto Fujimori en Perú en 1992.
Lo que ocurrió en el Capitolio de Washington D.C. fue un golpe post moderno, un concepto que acuñó el sociólogo español Daniel Gascón, pues esto ocurre cuando individuos amparados en las Constituciones van más allá de lo que les permite la carta magna.
En México en 2006 Andrés Manuel López Obrador, el actual presidente, era parte del sistema político como líder opositor, quien recibía el dinero del Instituto Nacional Electoral y luchó contra el sistema político imperante.
En el caso de Trump, según García Magos, se trata de un presidente democráticamente electo, pero que decidió ignorar esas mismas instituciones que le permitieron llegar al poder.
En los sucesos del 6 de enero contra el Capitolio, una turba de alterados estimulados por el propio presidente Trump, por buenas o malas razones se ven ellos mismos dentro de una cultura que refleja sus propios valores.
Cuando se juntan esos elementos y hay un líder popular que los empuja, se convirtieron en una turba que entró por la fuerza a la sede del Congreso, fue algo inesperado, acota el experto.
Sobre este tema, CorreoTV le pregunta qué posibilidades existen de que ocurra algo similar en Canadá, en particular después que el primer ministro, Justin Trudeau, rechazó recientemente la aparición de una esvástica nazi en una sinagoga judía.
En su respuesta, el profesor García Magos señaló que en este escenario hay dos temas importantes a analizar, y es que para que se repita lo que sucedió en Washington D.C. debe haber un gobernante, presidente o primer ministro que empuje a la gente a hacerlo.
Aquí en Canadá hay una monarquía parlamentaria con la figura de la Gobernadora General, quien representa a la reina Isabel II de Inglaterra y quien tendría un rol vital en una crisis grave de este tipo.
Al abundar sobre el tema, el académico recordó lo que sucedió en España en 1982, cuando hubo un intento de golpe de Estado, pues un alto oficial de las fuerzas armadas llegó al Congreso español con una pistola a echar a los diputados, pero la figura del Rey Juan Carlos fue vital para destruir esa maniobra.
Si sucediera en Canadá algo similar a los acontecimientos del 6 de enero en Washington D.C., los autores de tal hecho tendrían que vérselas con la Reina de Inglaterra, por la responsabilidad que tiene sobre la nación canadiense.
Aunque tenemos que reconocer que en Canadá existen rasgos de racismo y xenofobia, “en estos momentos no veo que alguien pueda crear un movimiento político sobre la base de esos sentimientos negativos, veo eso como algo lejano”, afirmó el catedrático.
Al analizar cómo recibe el presidente electo, Joe Biden, el país tras el mandato de Trump, el académico de la Universidad de Toronto refiere que lamentablemente el nuevo mandatario recibe un país más polarizado que nunca, pero tampoco se le puede achacar todo al gobernante republicano.
“Biden tendrá que hacer control de daños y para llevar a cabo su agenda tendrá que priorizar la lucha contra los efectos de la Covid-19 en Estados Unidos, vacunar a la población lo más rápido que le sea posible, como una forma de recomponer el tejido social del país, afectado en los últimos cuatro años, acotó el destacado catedrático.










