Somos trabajadores vulnerables”, dice jornalero que continúa demanda contra granja por Scotlynn Farms

En una audiencia que se prolongó por más de cuatro horas, sostenida virtualmente el 13 de octubre, el trabajador agrícola mexicano Luis Gabriel Flores Flores argumentó por qué decidió demandar el 30 de julio a la granja Scotlynn Farms por 40,401.35 dólares, luego de que ésta lo despidiera por denunciar ante los medios las mínimas protecciones contra el COVID-19, enfermedad de la que es un sobreviviente.

En el inicio de la pandemia en Canadá, el coronavirus se extendió en varias granjas, sobre todo del suroeste de Ontario. Entre el 30 de mayo y el 20 de junio murieron tres trabajadores agrícolas temporales en granjas de esa región (Windsor-Essex, Leamington, Norfolk): Bonifacio E. Romero (31 años), Rogelio Santos Muñoz (24 años), y Juan López Chaparro (55 años).

A finales de mayo en la granja Scotlynn Farms, en Norfolk, Ontario, 199 trabajadores resultaron positivos de coronavirus. Cinco de ellos fueron llevados al hospital y uno perdió la vida el 20 de junio: Juan López Chaparro.

En la segunda audiencia ante el Ontario Labour Relations Board compareció el sobrino de López Chaparro, Amador Antonio Alcántara Segundo, de 54 años, quien laboró en Scotlynn Farms y definió a Gabriel Flores como “una buena persona que no se metía en problemas con nadie. Sólo lo conocí este año. Trabajábamos juntos y nunca vi que tuviera problema con otros compañeros”. La granja acusa a Flores de ser un trabajador conflictivo.

Amador Alcántara resaltó cómo su tío fue abandonado por el granjero mientras estaba enfermo: “Mi tío se enfermó y no le hicieron caso, lo dejaron tirado una semana. En otra casa también había compañeros enfermos (de COVID-19). Después de una semana se llevaron a mi tío a un hospital”.

Después de la larga audiencia, Gabriel Flores, quien es apoyado por Migrant Workers Alliance for Change (MWAC) y por dos abogados de Parkdale Community Legal Services, respondió la pregunta de Correo Canadiense sobre la importancia de que los trabajadores agrícolas denuncien las malas condiciones de vivienda que tienen en algunas granjas.

“Venimos a trabajar a Canadá con la mejor disposición. Tenemos muchas carencias en México y eso nos obliga a salir y venir a buscar un porvenir bueno para la familia. Hemos sido maltratados emocionalmente y físicamente. Somos muy vulnerables porque no tenemos el poder de defendernos”.

Originario de la Ciudad de México, Gabriel Flores, de 36 años de edad, es padre de dos hijas y el único sostén de su familia, incluida su madre quien posee una discapacidad y fue operada recientemente.

“Quisiera pedirle a los compañeros que no tengan miedo, que se atrevan a luchar por un derecho que tenemos pero que no se nos ha dicho que lo podemos ejercer y que lo hagamos de la manera más pacífica para no dañar a terceras personas”, precisó el jornalero, uno de los más de los 27 mil trabajadores agrícolas mexicanos que vienen anualmente como parte del Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales (PTAT), que opera desde 1974 y que es supervisado por las representaciones diplomáticas mexicanas.

A pregunta de Correo Canadiense, Gabriel Flores agregó que ha hablado con más trabajadores agrícolas temporales quienes le han manifestado su apoyo en esta demanda contra la granja Scotlynn Farms. “Los trabajadores están dispuestos a luchar por sus derechos”, añadió. 

Más dinero a granjas no dará más poder a trabajadores

Los defensores de los trabajadores migrantes han declarado que la muerte de tres de ellos y los cerca de mil contagiados de COVID-19 han puesto de manifiesto las condiciones poco higiénicas y de hacinamiento en que viven muchos de ellos en Canadá. Y han puntualizado que el hecho de ser temporales y estar sujetos a un solo empleador pone la relación laboral en favor de los granjeros. 

Karen Cocq, de MWAC, consideró “emblemático” el proceso de audiencias que se realizan en Ontario en torno a la demanda de un jornalero contra una granja, que pone en evidencia el problema estructural que enfrentan los trabajadores migrantes en los campos canadienses.

El 13 de octubre el gobierno federal y el gobierno de Ontario anunciaron nuevos fondos para ayudar a los granjeros a implementar mecanismos de higiene y aislamiento que ayuden a detener la expansión del coronavirus en las granjas. En junio pasado se anunciaron 15 millones de dólares y el martes otros 11.6 millones, lo que totaliza 26.2 millones de dólares.

Sin embargo, tanto los defensores de los migrantes como el jornalero Gabriel Flores dudan que esta ayuda económica vaya a mejorar considerablemente las condiciones laborales de los trabajadores.

“Dar más dinero a los granjeros no necesariamente beneficiará a los jornaleros, a menos que se cambie fundamentalmente el esquema de trabajo pues el contrato temporal sigue estando sujeto a un empleador”, dijo Karen Cocq.

Mientras, Flores — quien paralelamente inició su proceso de residencia permanente– añadió que “no se trata de dinero sino de crear conciencia de que haya un cambio en realidad para nosotros como trabajadores vulnerables; algo que pueda cambiar totalmente la forma de trabajar porque hemos sido bastante sometidos”.

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Fotos I. Inclan