Cecilia Fuentes presentó Mujer en Papel

Cecilia Fuentes estuvo en sendos eventos en Toronto presentando su libro Mujer en Papel, Memorias Inconclusas de Rita Macedo, que reúne cartas, fotos y dibujos de su padre, el escritor Carlos Fuentes, y de su madre, la actriz de la época de oro del cine mexicano Rita Macedo (1927-1993).

Promovida por la escritora Martha Bátiz, Fuentes Macedo participó en dos eventos. Uno junto a Rosemary Sullivan, Raquel Martínez-Gómez y Bátiz hablando del ejercicio de escribir biografías. Otro fue en el Spanish Centre, donde presentó su libro y tuvo una charla muy amena con Bátiz y Carolina Testa, de Inspiradas y donde habló el cónsul Porfirio T. Muñoz Ledo.

En entrevista con CorreoTV Cecilia Macedo dijo que su madre escribió la base “y yo, mimetizándome con ella, me puse a hacer la sopa con ella”. El libro, de 375 páginas, reúne las cartas que dejó la actriz antes de su trágica muerte tras una fuerte depresión de la que no pudo levantarse.

30 años después, Cecilia Fuentes Macedo logró publicar el libro, mismo que no había podido hacer pues los intereses de mantener una imagen “pulcra” del intelectual Carlos Fuentes, autor de Aura y La Región más Transparente, entre otros, se lo impedían.

En el libro, que es como un diario de Rita Macedo, ella habla de la relación abierta que tenía con Fuentes, quien sostenía relaciones amorosas con otras mujeres y del que sentía poco apoyo. “Mi timidez había crecido desde que no me sentía apoyada por él…..Carlos para variar me miró con desaprobación”, así se expresó Macedo de su esposo a quien apoyó en todos los sentidos.

La compilación de relatos incluye historias de los intelectuales de segunda mitad del siglo pasado, de sus grandes fiestas y proyectos cinematográficos. En estas páginas se reivindica a una mujer que lo resolvía todo y que se movió por todo el mundo aprendiendo actuación, confeccionando lo último de la moda y comprando obras para montarlas en México. “Si Pedro Armendáriz ganó el León de Oro, por qué yo no?”, se preguntaba Macedo, quien actuó en 67 películas y 32 obras de teatro.

“No me había dado cuenta qué tan avanzada era mi mamá o que fuera feminista, hasta que salió el libro. Sí era una feminista adelantada. Creía mucho en su libertad, le costó mucho quererse y cuando lo logró quería hacer lo que ella quisiera. A los 25 años ya había hecho muchas cosas”.

A sus 5 años Cecilia jugaba con carritos mientras en la casona de Galeana -lujoso barrio en el sur de Ciudad de México—desfilaban los intelectuales de la segunda mitad del siglo pasado, como Luis Buñuel, Carlos Monsiváis, Octavio Paz, José Luis Cuevas, Gabriel García Márquez, Alejandro Jodorowsky y muchos más.

De su padre, dijo que “él también renació con mi mamá. Revivirlo como un ser humano no tiene nada de malo. Quieren que sea una cosa tiesa cuando fue un hombre que se la pasó muy bien”, señaló en relación a la doble moral de la intelectualidad mexicana y añadió que esa doble moral “está peor ahora que antes porque ahora quieren ser los importantes y que no se hable mal de ellos”.  

Rita Macedo actuó el drama del cine mexicano pero lo vivió en carne propia, con una infancia muy difícil y un esposo que no la valoraba y del que finalmente se separó, lo que la llevó a una depresión profunda. Tenían un acuerdo en donde él podía meterse con otras mujeres –sus princesas–, siempre y cuando le contara todo a Rita, hasta que él comenzó a ocultarle sus amores.

“Ella nació dramática, era parte de su ser. El un pleito de pareja esperaba la tragedia, le causaba cierta emoción. Llevaba años diciendo que se quería morir, yo era la que no la dejaba. Morirse de otra forma hubiera sido ridículo”, dijo Cecilia en relación al suicidio de su madre a los 68 años, dentro de un carro al pegarse un disparo la mañana del 6 de diciembre de 1993.

“Cuando mi mamá conoció a mi papá ya había tenido dos hijos y una carrera de productora y actriz y conoció a mi papá que era más joven que ella, hijo de diplomáticos, recién salido de su casa y mi mamá ya había ido y venido, si él se iba con otra mujer eso no le importaba. Ella necesitaba una persona que la enseñara, la educara, con quien aprender”.

Finalmente, se refirió a lo que dirían sus papás de su libro: “Mi mamá estaría feliz. Creo que estaría agradecida. Me vería con unos ojos lagrimosos y tiernos diciendo gracias por haberme regresado aquí. Mi papá diría ´mira no era tan bruta como lo pensé´. El estaría contento con esto porque luchaba mucho por la libertad de expresión y estaría feliz de que por fin abrí la boca”.

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Fotos: Isabel Inclan

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