Las madres solas son incansables

Jackeline Tenezaca es una guerrera. Ha vivido en dos ocasiones los avatares que supone la emigración: la primera vez cuando abandonó su natal Ecuador y llegó a Madrid, España, donde vivió por dos décadas; y la segunda cuando llegó a Canadá hace seis años con sus hijos Ana Belén (21 años) y Carlos (18) a quienes ha criado ella sola.

Lo que hace a esta mujer una verdadera luchadora ha sido su voluntad de salir adelante como madre soltera, un camino que no estuvo libre de dificultades pero que también la ha premiado con una hermosa familia. CorreoTV dialogó con Tenezaca a pocos días de celebrase en varios países del mundo el Día de las Madres, una fecha para reconocer el amor y la entrega de quienes nos dieron la vida y también lucharon por ella.

Ser una madre soltera, por elección o por las circunstancias, presupone un importante reto en el que son decisivos la voluntad, la constancia y el amor.

“Los primeros años fueron muy duros. Me quedé sola muy joven, desde los 24 años, ya que mi pareja y yo nos separamos porque no nos entendíamos. Él no quiso hacerse cargo de los niños. Un tiempo después rehízo su vida y se desentendió completamente de los pequeños. En ese momento la niña tenía 3 años y el niño 9 meses”, recordó Tenezaca.

Para ella una gran ayuda en ese momento la constituyó el apoyo de su familia, en especial de sus 8 hermanos quienes se convirtieron en su soporte fundamental y la ayudaron a salir adelante. A pesar de ello tuvo que enfrentarse por su cuenta a las habituales dificultades de la crianza de los niños, especialmente aquellas que suponen los más pequeños.

“Como madre soltera, siempre tuve que tener dos trabajos porque con solo uno no era suficiente. Carlos, mi segundo hijo se me enfermaba a menudo. Cuando el niño se sentía mal tenía que buscar a alguien que lo cuidara y otra persona que fuese a buscar a la niña o a recogerla del colegio. Era un caos y había momentos en que pensaba que no podía más. Incluso perdí varios empleos porque los niños se enfermaban, llegaba tarde para resolverles algún problema o tenía que salir para ir a sus colegios. A pesar de ello siempre hubo una solución, una luz que nos permitió salir adelante”, contó.

Tenezaca destacó que ser madre soltera implica que aunque haya momentos duros, “sabes que no puedes tirar la toalla porque hay que luchar por tus hijos sin importar las circunstancias”.

“Siempre acepté trabajos que me permitieran sacarlos adelante. En España llegué a trabajar 2 años de soldadora, una experiencia que siempre recordaré. Cuando pensaba que me era imposible continuar, cerraba los ojos y veía las caras de mis hijos y eso me daba fuerza, esa fuerza que te fluye y te permite enfrentarte al mundo. En mi opinión, el mayor ejemplo que tienen los niños es precisamente sus padres, y en este caso era yo. Por ello siempre me esforcé para que aprendieran a no darse por vencidos, a ganar la batalla por su porvenir”, resaltó.

Sobre su experiencia de madre añadió que aún le sorprende la fuerza que se puede llegar a tener cuando se tienen hijos. “Incluso cuando estás enferma tienes que sacar fuerzas de donde no hay para el día a día. No tienes el privilegio de decir estoy cansada, estoy enferma y no puedo más. Tienes que levantarte y seguir”.

Con respecto a aquellos padres que se desentienden de sus hijos, Tenezaca los llamó a repensar su actitud y considerar el inefable vínculo que se crea entre padres e hijos.

“Mi mensaje para los hombres sería que cuando se acaba una relación ésta se termina entre la madre y el padre pero la relación con un hijo nunca debe acabar. Los niños siempre van a necesitar el apoyo de sus padres. Estos son frutos del amor y ese amor no se puede acabar de la noche a la mañana. Una madre dará siempre todo lo que pueda pero ellos crecerán con el vacío de su padre. Un hijo es para siempre y siempre va a necesitar a sus padres incluso en parejas separadas”, indicó.

Creciendo como madre y mujer

Jackeline Tenezaca resaltó a CorreoTV el cambio que significó para su vida llegar a Canadá. A dos años de encontrarse residiendo en el país, logró estudiar en una escuela de masajes y graduarse como masajista en aromaterapia.

“Este país te ofrece muchas ayudas. Yo siempre digo que la puerta hay que golpearla y si se me abre bien y si no voy a golpear la siguiente. Cuando vine a Canadá vi que había muchísimas posibilidades. En España realicé todo tipos de trabajaos duros pero aquí encontré muchas oportunidades de superación para un mejor futuro”, destacó.

“Al llegar tuve la oportunidad de estudiar, fue muy duro porque en ese tiempo no tenía papeles, pero siempre he tenido ese anhelo de salir adelante y realizarme como madre y mujer. Estudié un año y medio en una escuela de masajes, me gradué y actualmente trabajo en una clínica, como ayudante de una fisioterapeuta. Lo considero un gran logro. Mi sueño es en septiembre entrar al Humber College para especializarme como Masajista terapéutica”, agregó.

(*) Nota realizada a partir de la entrevista de Isabel Inclán para CorreoTV. Vea la entrevista en el canal de YouTube de Correo Canadiense.