2020, el año de la fragilidad humana

Un diminuto virus paralizó el mundo y mató a mucha gente. El año 2020 pasará a la historia como el año en que la humanidad constató su fragilidad, a pesar de los avances tecnológicos, la Inteligencia Artificial, los viajes al espacio y las nuevas tecnologías. Nada de esto pudo detener el acelerado contagio de coronavirus que, como marea roja, invadió y enlutó miles de hogares.

Al 16 de diciembre, la Organización Mundial de la Salud reportó que había 72 millones 196 mil 732 casos confirmados de COVID-19, incluidas un millón 630 mil 521 muertes. La mayoría de los casos se encuentran en América (30, 925, 214) y Europa (22,603,335).

En el caso de Canadá, los casos superaron los 480 mil con 13, 759 muertes, siendo Quebec y Ontario las provincias con mayor número de casos, 167 mil y 148 mil respectivamente. Las muertes en estas dos provincias suman 11 mil 588, mientras sus ciudades principales enfrentan una segunda y severa oleada de contagios.

La pandemia de coronavirus nos demostró la fragilidad de los seres humanos. A medida que avanzaron los casos se fueron cerrando las puertas de los negocios, los cines, las tiendas, y se fueron cancelando los festivales culturales y encuentros deportivos. Lo inimaginable en tiempos modernos.

Hay quienes decían que “todos estamos ahora en el mismo barco (pandemia)”, pero alguien más aclaró que “hay barcos de varios tamaños”. Y así es, la pandemia ha dejado al descubierto los sectores más desprotegidos y la racialización de esta crisis de salud, en donde –en el caso de Canadá—las minorías visibles y los inmigrantes con estatus precario, han tenido que arriesgarse a ser contagiados por la necesidad de trabajar para sobrevivir. Los trabajos de limpieza y construcción han sido considerados esenciales y en ellos laboran muchas personas que aún no logran regularizar su situación migratoria.

La adaptabilidad como respuesta

Si algo tiene la especie humana es su capacidad de adaptación. Cuando el encierro se volvió forma de vida, comenzó el trabajo, las clases y la socialización a distancia. A pesar de la mínima oposición al uso de cubrebocas, la población comenzó a adoptar este trozo de tela como parte de su vestimenta exterior. Esto ayudó a evitar más contagios.

Incluso los niños y jóvenes han aprendido a que mantener la sana distancia, usar cubrebocas y lavarse las manos constantemente o usar líquido desinfectante siguen siendo las mejores armas contra los contagios por coronavirus, siendo el “quedarse en casa”, la principal acción de protección.

Sin embargo, como un efecto acordeón, primero llegó la emergencia en marzo pasado. Toronto o tras grandes ciudades de Canadá parecía ciudades desiertas, como nunca se había visto. Pero después vino cierta relajación de medidas y comenzaron las reuniones en persona con su consiguiente aumento de casos, hasta que hubo que encerrar a la población de nuevo.

A despedir el Año Viejo

El 2020 está por terminar y con ello una “larga pesadilla” que cobró más de un millón de vidas inocentes. A muchos les apura que termine este año como si con el 31 de diciembre se fuera el coronavirus. Desgraciadamente no será así.

Una gran noticia es la circulación de las nuevas vacunas contra el COVID-19, cuya aplicación es la esperanza para hacerle frente a este mortal virus. Como regalo de Año Nuevo y para despedir al Año Viejo, se aplauden las acciones gubernamentales para vacunar a su población.

Sin embargo, como dijo el profesor Steven Hoffman, director del Global Strategy Lab en la Universidad de York, la humanidad debe aprender a enfrentar ésta “y las otras pandemias que vendrán”, es decir, que aun cuando se haya encontrado una vacuna contra el coronavirus, es probable que surjan otros virus igual de agresivos contra el cuerpo humano, que nos lleve de nuevo al encierro y a la muerte de más personas, a menos que aprendamos a actuar frente a este tipo de pandemias y obedecer las recomendaciones de los científicos.

Por ahora, toca despedir el Año Viejo, aprendiendo la lección de que somos frágiles y que debemos adaptarnos a las nuevas realidades que se nos presenten.