EE.UU.-China. Discordia desde el cielo.

   El derribo por parte de Estados Unidos de un globo chino y de otros objetos aéreos no identificados, junto a las denuncias de Washington sobre un presunto espionaje del gigante asiático, abrió una nueva página de tensiones bilaterales.

   Incluso, en medio de una gran algarabía a raíz de estos recientes acontecimientos, emergieron teorías relacionadas con extraterrestres por los comentarios de un militar de altísimo rango. Y, quizás, algunos piensan primero en el cine y después en la realidad.

    La nación norteamericana hizo caer el último 4 de febrero, cerca de las costas de Carolina del Sur, el mencionado globo, que se desplazó por varias jornadas sobre su territorio, y durante los ocho días siguientes tres medios voladores tuvieron idéntico final.

   Además de echar leña al fuego de los complejos vínculos entre Washington y Beijing, los incidentes han sido interpretados por diversas voces como parte de las habituales demostraciones de fuerza de Estados Unidos, esa poderosa potencia política, económica y militar a nivel global.

   Más allá de las conjeturas, las acciones prácticas evidenciaron el despliegue y el funcionamiento sin obstáculos de los aviones norteamericanos de combate para hacer blanco en sus objetivos.

Acusaciones de espionaje y teorías extraterrestres

   Sin pruebas concluyentes, Washington aseguró que el globo de China tenía como propósito el espionaje, lo cual fue rechazado de manera categórica por Beijing, que confirmó el despegue del artefacto desde su suelo y dirigido a fines civiles.

   De acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores de la nación asiática, el aparato destruido realizaba investigaciones meteorológicas y se desvió del recorrido programado por el mal tiempo y su poca capacidad para autodirigirse.
   Paralelamente, China presentó una protesta ante instituciones gubernamentales norteamericanas en rechazo al desmantelamiento e instó a Estados Unidos a abstenerse de exacerbar más una situación que impactó de manera negativa en los nexos comunes.

   Dicho globo, precisaron datos técnicos, tenía más de 60 metros de altura y un peso superior a los 900 kilogramos.

   Con respecto al primer objeto sin identificar, abatido en Alaska, el Ejército norteamericano comunicó que las tropas, incluida la Guardia Nacional en ese estado, realizaron actividades de búsqueda y recuperación en el hielo marino cerca de Deadhorse.

   Las condiciones climáticas del Ártico, expuso, incluida la sensación térmica, la nieve y la luz diurna limitada, son factores en esta operación, y el personal ajustará las operaciones para mantener la seguridad.

   Sobre el segundo artefacto, desplomado en Canadá, el primer ministro del país, Justin Trudeau, explicó que había violado el espacio aéreo y fue destruido sobre Yukón, en el noroeste de la nación.

   Aeronaves canadienses y del vecino territorio del sur rastrearon el objeto y fue impactado por un F-22 estadounidense, amplió el gobernante. 

   De su lado, el Departamento de Defensa confirmó que dos F-22 despegaron de la Base Conjunta Elmendorf-Richardson en Anchorage, Alaska, y el medio fue derribado con un misil AIM 9X.

   Aunque las autoridades canadienses llevarán a cabo operaciones de recuperación, el Buró Federal de Investigaciones trabajará en estrecha colaboración conjunta, adelantó el secretario de prensa del Pentágono, general de brigada Pat Ryder.

   En la tarde del 12 de febrero, en las proximidades del lago Hurón, cerca de la frontera con Canadá, fue tumbado el tercer objeto por un avión F-16 tras una nueva orden del presidente Joe Biden, quien también dio las anteriores.

   Mientras ese artefacto viajaba a seis mil 100 metros de altura, podría haber interferido con el tráfico aéreo comercial, precisó el Departamento de Defensa en un comunicado. Fue detectado por primera vez sobre lugares sensibles en Montana el día anterior, agregó el texto.

   Los oficiales de Defensa lo describieron como no tripulado, de forma octogonal y no como una amenaza militar.  

   Cada uno de los objetos representaba, amplió el Pentágono, un peligro para la seguridad de los vuelos y una preocupación por sus potenciales capacidades de vigilancia.

   A juicio del jefe del Comando Norte y del Comando de Defensa Aeroespacial, general Glen D. VanHerck, no se debía descartar el probable origen extraterrestre de los artefactos.

   Dejaré que la comunidad de inteligencia y la de contrainteligencia lo averigüen, expuso VanHerck, quien agregó que los militares no lograron determinar de inmediato los medios por los cuales permanecieron en el aire o de dónde venían.

    En contraposición a las palabras del uniformado, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, descartó las especulaciones de un presunto componente extraterrestre.

   No hay indicios de alienígenas o actividad afín con estos recientes derribos, era importante que lo dijéramos desde aquí porque hemos escuchado hablar mucho de ello, enfatizó la vocera en una sesión informativa.

   Por otra parte, el portavoz de seguridad nacional de la mansión ejecutiva, John Kirby, informó sobre la creación de un equipo interinstitucional para estudiar los objetos aéreos sin identificar.

   Notificó en la mansión presidencial que Biden dio instrucciones para la conformación de ese grupo, encargado, además, de determinar las implicaciones políticas más amplias de los sucesos mencionados.

    Las labores de tal equipo, precisaron medios de prensa, también incluirán contactos con empresas del sector privado que fabrican globos meteorológicos u otras infraestructuras  parecidas a las derribadas.

   A criterio de Kirby, dichas acciones permitirán a su país redoblar esfuerzos para comprender y mitigar estos hechos.

Denuncias sobre incidentes previos

   El 13 de febrero, China denunció que más de una decena de globos de Estados Unidos recorrieron sin permiso el espacio aéreo nacional desde inicios de 2022, y a eso se sumaron múltiples incursiones de barcos y aviones de guerra en su jurisdicción.

   Similares aparatos de Washington transitaron por los cielos de otras naciones del mundo y esa es una práctica muy común, puntualizó Wang Wenbin, vocero de la Cancillería del país asiático.

   Wang llamó a Estados Unidos a revisar su actitud, en lugar de divulgar acusaciones contra otros e instigar a la confrontación.

   Como alertaron diferentes voces, están a flor de piel nuevos roces y se vislumbra una escalada en el nivel de diferencias entre las dos naciones.

   El Departamento norteamericano de Defensa, a su vez, mencionó la incursión de otros cuatro globos durante el gobierno del expresidente Donald Trump (2017-2021), algo que él mismo aseguró que era falso, y desde la llegada al poder de Biden.

   Además de este incidente, Washington canceló la planificada visita a China de su secretario de Estado, Antony Blinken, y comenzó a informar a varias naciones del supuesto programa espía de Beijing.

   En tanto, el gigante asiático aclaró que otro globo propio sobrevoló recientemente Costa Rica y Colombia debido a las condiciones del clima y las fallas técnicas en su funcionamiento, y ratificó en reiteradas ocasiones que no tiene intención de violar el territorio ni el espacio aéreo de ningún estado soberano.

Alertas sobre una mayor hostilidad

    Para James Palmer, redactor jefe adjunto de la revista Foreign Policy, resulta extraño que Beijing haga algo tan provocador justo antes de un viaje diplomático clave de Estados Unidos, sobre todo teniendo en cuenta que ha estado presionando con el fin de reparar las relaciones bilaterales.

   Estamos en los inicios de la Guerra Fría 2.0, afirmó Palmer.

   A eso se adiciona que la administración de Biden prepara el mayor presupuesto en la historia del Pentágono para el próximo año fiscal, el cual sobrepasaría los 858 mil millones de dólares, según el subsecretario y director financiero del Departamento de Defensa, Mike McCord.

   Senadores como el republicano Tom Cotton consideran, en referencia a Beijing, que su país debe tratar de construir una disuasión militar mucho más fuerte.

   No creo que debamos hablar de recortar el presupuesto de defensa en este momento. En todo caso, aumentarlo, opinó Cotton.

   Mike Rounds, otro integrante de la Cámara Alta e igualmente del partido identificado con el color rojo, ve en China una seria amenaza.

   No hay forma de que debamos considerar los recortes de defensa en este momento. Probablemente vamos a necesitar más y no menos con respecto a eso. La principal responsabilidad del Congreso de Estados Unidos es la protección de nuestro país, recalcó.

   Opiniones del articulista Jake Werner alertaron que inclinarse ante la presión de los denominados halcones en Washington, casi siempre exagerados en la supuesta amenaza de China contra la seguridad norteamericana, favorecerá la creciente hostilidad entre las dos naciones.

   En la revista en línea Responsible Statecraft del Instituto Quincy, asentado en Washington D.C., Werner mencionó los riesgos de la aparición de intereses de contratistas de armas, corporaciones monopólicas y partidarios de la inversión en infraestructura.

   Todos, reflexionó, podrían aprovechar la animosidad de las grandes potencias para avanzar en sus agendas, mientras que el espacio para una relación más realista se reducirá poco a poco.  

José Oscar Fuentes
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