Bolivia. Golpe fallido y alertas incesantes

    Organizaciones políticas y sociales y grupos de los sectores menos favorecidos continúan alertas en Bolivia tras el reciente intento de golpe de Estado contra el presidente Luis Arce, mientras una treintena de militares y civiles es investigada por ese hecho del último 26 de junio.

    Tenemos que hacer hincapié de manera generalizada pues resulta un caso bastante complejo, manifestó el fiscal Franklin Alborta sobre el proceso que incluye como detenidos a altos jefes castrenses.

    De acuerdo con el representante del Ministerio Público, la Fiscalía y la Policía Boliviana realizan esfuerzos para poseer la mayor cantidad de elementos probatorios en la etapa de pesquisa.

    Se está recopilando bastante información, se está procesando, se está analizando, tiene que seguir ese conducto. Oportunamente y de manera responsable también va a ser comunicada, explicó Alborta, citado por la agencia de noticias Prensa Latina.

    En el expediente aparecen como figuras principales, entre otras, el exjefe del Ejército Juan José Zuñiga, líder de la intentona golpista, y los respectivos excomandantes de la Fuerza Aérea Boliviana y de la Armada, Marcelo Zegarra y Juan Arnez.

    Cada uno de esos militares fue removido de su cargo, y el mandatario nombró a nuevos mandos el propio día del evento mencionado tras enfrentar a Zuñiga y confirmar su insubordinación en el Palacio de Gobierno.

    ¿CÓMO OCURRIERON LOS HECHOS?

    Zuñiga encabezó un grupo de militares armados, que irrumpió con tanques en la plaza Murillo de La Paz, frente a la Casa Grande del Pueblo, y tumbó la puerta de ese edificio, sede del Ejecutivo.

    Destituido un día antes, el jefe castrense anunció ante reporteros la constitución de un nuevo Gobierno, la restauración de la democracia y la liberación de los “presos políticos”, entre ellos, la expresidenta Jeanine Áñez (2019-2020) y el opositor Luis Fernando Camacho.

    Sin embargo, el intento de los militares de acceder al poder careció de respaldo pleno y el jefe de Estado rechazó de manera contundente la acción y salió en defensa de la democracia, al igual que otros políticos como el exmandatario Evo Morales, más allá de sus diferencias con el propio gobernante.

    Vamos a defender la democracia y la voluntad del pueblo boliviano cueste lo que cueste, señaló Arce, quien agradeció las inmediatas muestras de apoyo de homólogos y de diversas entidades y agrupaciones de América Latina y el mundo.

    Como forma de justificar los pasos dados, Zuñiga mencionó la situación económica que vive Bolivia, con una inflación en aumento, escasez de combustible y la pérdida del poder adquisitivo de los ciudadanos, y acusó a Arce de orquestar un “autogolpe” para hacer aumentar su popularidad, lo cual fue negado por la administración.

    MIRADA AL FUTURO

    Medios de prensa, como el canal de televisión France 24, apuntaron que lo ocurrido (que tuvo el fin tras la retirada de los uniformados por una orden al respecto del nuevo jefe del Ejército, José Wilson Sánchez) evidencia las tensiones políticas en Bolivia, especialmente de cara a las elecciones presidenciales de 2025.

   La situación actual, expusieron, plantea varias preguntas sobre la estabilidad democrática y el futuro del país sudamericano, el cual, según las autoridades y representantes de sectores populares, desea vivir en paz y sin injerencias externas.

    En ese sentido, Celinda Sosa, ministra boliviana de Relaciones Exteriores, llamó en México el 1 de julio, durante un evento internacional, a rechazar los golpes de Estado y evitar que se conviertan en prácticas políticas aceptables.

   Alertó que actores internos y externos buscan nuevamente quebrantar el orden constitucional por la fuerza y recalcó que Bolivia y el mundo en general deben convertirse en zonas pacíficas.