Biden. Rumbo a urnas con nuevas políticas migratorias

   A menos de cinco meses para los comicios presidenciales de Estados Unidos, el mandatario y candidato demócrata a la reelección, Joe Biden, pretende contrarrestar demandas de los votantes a favor de medidas más fuertes contra la inmigración irregular, un tema central en la campaña por la Casa Blanca.

   El pasado 18 de junio, próximo al duodécimo aniversario del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés e implementado en el entonces Gobierno de Barack Obama) el gobernante anunció una nueva orden ejecutiva que podría beneficiar a una significativa cantidad de indocumentados.  

   Tal medida busca proporcionar estatus legal y protección a unas 500 mil familias estadounidenses y a cerca de 50 mil hijos de inmigrantes, menores de 21 años de edad, carentes de ciudadanía y con uno de sus progenitores casado con un ciudadano norteamericano, según funcionarios de la administración actual.

   Gracias a la decisión, que beneficiará a quienes llegaron a Estados Unidos antes del 17 de junio de 2014, los cónyuges indocumentados podrán solicitar la residencia sin necesidad de salir del país, y eso significará la conservación de la unidad entre los parientes.

   ORDEN PARA RESTRINGIR LA INMIGRACIÓN

   Previo a estos pasos, a comienzos del presente mes, Biden firmó una orden para restringir el acceso a su nación de migrantes sin papeles y dificultar la obtención de asilo. Esta acción nos ayudará a tomar el control de nuestra frontera sur, declaró entonces el jefe de Estado, quien ha recibido innumerables críticas por dicha determinación.

   Funcionarios de la Casa Blanca puntualizaron que la nueva política migratoria se activará cada vez que las autoridades registren más de dos mil 500 detenciones por día durante una semana y se suspenderá si bajan a menos de mil 500 en el mismo periodo.

   Cifras de las autoridades fronterizas norteamericanas señalan que en mayo último unos tres mil 800 migrantes cruzaron la línea divisoria cada jornada.

   Por la decisión de Biden quedó implementado que quienes crucen de manera indocumentada no serán elegibles para solicitar asilo, con algunas excepciones: niños que viajan solos, víctimas de trata o personas con una emergencia médica.

   Los detenidos serán sujetos a la deportación acelerada y solo tendrán oportunidad de ver a un funcionario de asilo si “manifiestan temor de volver a su país”.

   También, las entrevistas para la petición de asilo se realizarán “con un estándar más alto” que el utilizado hasta ahora.

   A juicio del subsecretario estadounidense de Política Fronteriza e Inmigración Blas Núñez-Neto, esto permitirá a las autoridades “repatriar a muchas más personas mucho más rápido”.

   CRÍTICAS A BIDEN

   Por otra parte, activistas sostienen que el decreto, con impugnaciones legales en curso, pondrá a los migrantes en riesgo y violará las obligaciones internacionales de brindar refugio a las personas cuya vida peligra.

   Estas medidas son inhumanas por cuestiones políticas o por lo que sea, sabemos que Biden se encuentra en aprietos porque la población norteamericana está enfadada por la migración, opinó en una entrevista con la agencia española de noticias EFE el director de la organización Pueblos Sin Fronteras, Irineo Mujica.

   Agregó que así se entregan a dichas personas al crimen organizado, a la violencia y a la obligación de quedarse por unos meses en México, que recibe a sus nacionales deportados y a cubanos, haitianos, nicaragüenses y venezolanos.

   Frente a esta situación, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, pidió a Estados Unidos que deporte “directo” a los indocumentados a sus naciones en lugar de a la suya, aunque prometió cooperar, incluso con vuelos de retorno.

   Estamos ayudando para que se acepte en los países donde Estados Unidos no tiene buena relación, el que puedan tomar medidas de deportación, aunque nosotros no quisiéramos que deportaran a nadie, porque la migración no es por gusto, es por necesidad, aseveró.

   Un reciente reporte de la agencia norteamericana AP apuntó que algunos albergues al sur de la mencionada línea divisoria atienden ahora a muchos más migrantes, y citó que hasta 500 deportaciones diarias desde Arizona agobian a las instalaciones de Sonora.

   Tenemos que rechazar a las personas porque no tenemos espacio para todas las que necesitan refugio, lamentó Joanna Williams, directora ejecutiva de Kino Border Initiative, capaz de alojar hasta 100 a la vez.