La actuación de Bad Bunny en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX del fútbol americano adicionó un nuevo hito musical a la historia y encendió un intenso debate político y cultural que aún resuena entre la comunidad latina.
Desde meses atrás generó polémica la elección del “conejo malo” como protagonista del espectáculo celebrado el último 8 de febrero en el Levi’s Stadium, de California, el primero en la historia de este evento interpretado mayormente por un solista latino y en español.
Críticos conservadores y figuras políticas, incluido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuestionaron la decisión y comentaron que la música y la imagen pública de Benito Antonio Martínez Ocasio estaban cargadas de mensajes “antiamericanos”.
Tales criterios, rechazados por diversas voces en redes sociales y otros espacios, también subrayaron que la presencia del artista nacido en Puerto Rico en 1994 no representaba los valores tradicionales de un suceso de enorme audiencia dentro y fuera de las fronteras estadounidenses.
Una vez concluido el Super Bowl, Trump calificó el show de Bad Bunny como absolutamente terrible y una bofetada a su nación, además de que se molestó por el idioma utilizado y la presunta falta de mensajes familiares.
VOY A LLEVARTE PA’ PR
Sin embargo; seguidores, escépticos y hasta personas neutrales ante la obra del conejo malo consideraron que el espectáculo se erigió como una declaración política y cultural.
Dicha presentación incluyó referencias simbólicas a la identidad latinoamericana y caribeña, puso a pensar sobre la historia de Puerto Rico y de países del continente, y mostró un balón con la frase “Together, we are America” (Juntos, somos América).
Además, el músico aludió al repetido mensaje “God bless America”, pero, en lugar de limitarlo a Estados Unidos, lo usó para incluir a todos los territorios del continente (de 35 naciones y otras porciones aún dependientes de antiguas metrópolis); y habló desde y para la diversidad.
Especialistas en cultura y otros sectores coincidieron en que la actuación resultó un momento de empoderamiento latino en Estados Unidos, y a juicio de Vanessa Díaz, profesora y autora de una obra sobre la carrera del artista, “todo fue político”.
Cindy Flores, socióloga y estudiosa en Toronto de medios de comunicación, afirmó que Bad Bunny se convirtió en el portavoz de muchos latinos, porque ofreció lo que rara vez se ve en escenarios de tanta visibilidad global.
OTRAS REPERCUSIONES
En algunos bares de Florida, por ejemplo, se reportaron reacciones virales cuando se eligió no transmitir el espectáculo y, en cambio, se proyectó un evento alternativo promovido por el grupo conservador Turning Point USA.
Por otro lado, congresistas republicanos pidieron investigaciones oficiales sobre supuestos contenidos indecentes en el show, y acusaciones similares surgieron de voces negadas a reconocer la cultura pop de manera positiva.
Tampoco faltaron en esos sectores las inconformidades por el predominio del español, las referencias a la vida latinoamericana, y la colaboración con Bad Bunny del también boricua Ricky Martin y la estadounidense y mundialmente famosa Lady Gaga.
No fue la primera vez que un espectáculo de medio tiempo del Super Bowl generó controversia, pues en la edición de 2020 artistas como la colombiana Shakira y la estadounidense Jennifer López, de ascendencia puertorriqueña, también provocaron debates con sus presentaciones.
Aunque es pertinente acentuar que aquel impacto careció del nivel de polarización generado ahora por el conejo malo, quien más allá de cualquier comentario a favor o en contra, es uno de los músicos más escuchados en plataformas globales y merecedor de múltiples lauros, entre ellos el Grammy al Álbum del Año 2025.
Entonces, quizás, quienes escuchen los temas de Debí Tirar Más Fotos (el nombre del disco reconocido por la Academia de la Grabación) también recordarán la propuesta de Benito de que “lo único más poderoso que el odio es el amor”.
A la par, puede que esos dueños de críticas feroces solamente queden para evidenciar las complejidades de la vida en sociedades multiculturales, en las cuales el arte, la política y la identidad aparecen entrelazadas cada vez más fuerte.











