Un grave caso de fentanilo contaminado en Argentina se ha convertido en uno de los mayores escándalos farmacéuticos del país, con un saldo trágico de casi un centenar de muertes y la sospecha de que podría haber más fallecidos vinculados con este potente opioide.
El juez federal Ernesto Kreplak dirige una investigación exhaustiva que incluye pericias toxicológicas, análisis de historias clínicas y allanamientos para identificar responsabilidades y esclarecer cómo un lote contaminado de fentanilo llegó a ser utilizado en hospitales y clínicas de diversas provincias.
Dado que en Argentina su uso está estrictamente regulado, parecía impensable que se produjera una crisis similar a la observada en otras naciones a raíz del consumo de este opiáceo sintético, cuya potencia es aproximadamente 100 veces mayor que la morfina. El fentanilo se emplea en medicina humana desde hace décadas, especialmente en terapias intensivas para el manejo del dolor y la sedación de pacientes críticos.
Antecedentes
El problema se originó a partir de un lote producido el 18 de diciembre de 2024 por Laboratorios Ramallo S.A., elaborador exclusivo de HLB Pharma Group S.A., que resultó contaminado con dos bacterias peligrosas y resistentes: Ralstonia pickettii y Klebsiella pneumoniae, causantes de infecciones severas y muertes tras su administración.
Las primeras señales de alarma surgieron a mediados de abril pasado, cuando el Hospital Italiano de La Plata reportó un brote de neumonía grave asociado a estas bacterias en pacientes que habían recibido el fentanilo contaminado.
A partir de ese momento, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) suspendió la habilitación de los laboratorios involucrados y ordenó el retiro de los lotes afectados. Sin embargo, la investigación judicial reveló irregularidades en la producción, incluyendo denuncias de sabotaje, robo y destrucción de documentación clave en las oficinas de HLB Pharma, así como la desaparición de registros de cámaras de seguridad.
Investigaciones y demandas
Al cierre de esta edición, se contabilizaban 96 muertes vinculadas a la administración del fármaco contaminado, con la mayor cantidad de víctimas en la provincia de Santa Fe (al menos 60), seguida por Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba, Formosa y Bahía Blanca.
Medios argentinos reportaron que se habrían administrado más de 33.000 ampollas del medicamento adulterado a pacientes internados, y se investiga la posible existencia de una “cifra negra” de muertes no registradas oficialmente.
La causa judicial incluye la inhibición de bienes y la prohibición de salida del país para 24 personas vinculadas a HLB Pharma, Laboratorio Ramallo y la droguería Alfarma, señaladas como posibles responsables de la fabricación y distribución del medicamento sin controles adecuados. También se busca determinar en qué punto del proceso se produjo la contaminación y si hubo desvíos hacia el mercado ilegal o informal.
En Rosario, varias familias afectadas se han unido para visibilizar la tragedia y exigir justicia, con el fin de presentar querellas y acelerar las pericias judiciales. El intendente Pablo Javkin manifestó su preocupación por la ausencia de detenidos, pese a la magnitud del caso, y advirtió sobre la continuidad de actores vinculados a laboratorios cuestionados en el mismo sector farmacéutico.
Como parte del proceso, se realizan pericias genéticas y fenotípicas para comparar las bacterias detectadas en las ampollas con las muestras clínicas de pacientes fallecidos, a fin de confirmar la relación directa entre el fármaco y las infecciones mortales. Asimismo, se revisan historias clínicas de más de 200 hospitales y centros sanitarios para dimensionar el alcance del problema y avanzar en el esclarecimiento de responsabilidades.
Más allá de la tragedia sanitaria a gran escala, este caso deja en evidencia fallas graves en los controles estatales, irregularidades empresariales y la urgente necesidad de fortalecer los sistemas de supervisión sanitaria y judicial para evitar que hechos similares se repitan.















